El plagio y “La Bicicleta” de Shakira y Carlos Vives

El Juzgado de lo Mercantil nº 12 de Madrid celebró una vista correspondiente con la demanda presentada por el cantante cubano Liván Castellano Valdés, contra Shakira, Carlos Vives y Andrés Eduardo Castro. La acción civil se ejercitó para solicitar la declaración judicial de plagio y una indemnización por los daños y perjuicios causados, ya que algunas partes de la canción interpretada por Shakira y Carlos Vives, según el demandante, incluyen la letra de la canción “Yo te quiero tanto”, que Liván Castellano Valdés hizo pública en 1997.

La Sentencia del Tribunal Supremo 12/1995, 28 de enero, indica que “el concepto de plagio ha de referirse a las coincidencias estructurales básicas y fundamentales y no a las accesorias, añadidas, superpuestas o modificaciones no transcendentales”. Además hay que destacar que la Sentencia del Tribunal Supremo 1125/2003, de 26 de noviembre, establece que “La Sentencia de 28 de enero de 1.995 (también citada en la instancia) claramente establece que por plagio hay que entender, en su acepción más simplista, todo aquello que supone copiar obras ajenas en lo sustancial”, pues “Se presenta más bien como una actividad material mecanizada y muy poco intelectual y menos creativa, carente de toda originalidad y de concurrencia de genio o talento humano, aunque aporte cierta manifestación de ingenio”, de modo que “Las situaciones que representan plagio hay que entenderlas como las de identidad, así como las encubiertas, pero que descubren, al despojarse de los ardides y ropajes que las disfrazan, su total similitud con la obra original, produciendo un estado de apropiación y aprovechamiento de la labor creativa y esfuerzo ideario o intelectivo” y que “No procede [produce] confusión con todo aquello que es común e integra el acervo cultural generalizado o con los datos que las ciencias aportan para el acceso y el conocimiento por todos, con lo que se excluye lo que supone efectiva realidad inventiva, sino más bien relativa, que surge de la inspiración de los hombres y difícilmente, salvo casos excepcionales, alcanza neta, pura y total invención, desnuda de toda aportación posteriores”, siendo cierto que, por esa razón, se requiere un estudio para cada caso.

Como puede comprobarse escuchando las dos canciones, solo comparten las palabras “te quiero tanto”. Además, el ritmo no llega a ser totalmente equiparable, pero se puede admitir la discusión.

Ciertamente, la cuestión sobre la existencia del plagio va a depender del juez que conozca del asunto, aunque es cierto que, escuchando ambas canciones, no parece que sea sencillo apreciar un plagio. Sin embargo, es posible que el juez competente considere que hay un plagio, aunque la cuestión no es precisamente simple.

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