El nombre de Daenerys

Las series televisivas muchas veces levantan unas pasiones desmedidas. Las mismas pueden llegar a afectar a los hijos de una manera más contundente de la que resultaría deseable

Hay 57 niñas que tienen un nombre vinculado con Daenerys, un personaje de la serie “Juego de Tronos” que se volvió totalmente loca en uno de los últimos episodios de la última temporada de la serie, que tiene una clara inspiración medieval conforme a los libros de George R. R. Martin. Esa circunstancia ha provocado que no pocos padres se arrepientan de haber elegido el nombre de su hija por Daenerys.

Cabría preguntarse si es posible que se admita la inscripción en el Registro Civil de un nombre como el de Daenerys o como el de Arya, otro personaje de la misma serie. En lo que respecta a la propia elección del nombre, el Código Civil no recoge reglas expresas, aunque se puede vincular ese tema con el artículo 154 de la norma, que señala que los progenitores deben velar por sus hijos. La normativa del Registro Civil parece no prohibirlo, pues el artículo 54 de la Ley de 8 de junio de 1957 sobre el Registro Civil, se establece que quedan prohibidos los nombres que objetivamente perjudiquen a la persona, los que hagan confusa la identificación y los que induzcan a error en cuanto al sexo, mientras que el artículo 51 de la Ley 20/2011, de 21 de julio, del Registro Civil, indica que no podrán imponerse nombres que sean contrarios a la dignidad de la persona ni los que hagan confusa la identificación.

De la legislación vigente se deduce una amplia discrecionalidad de los padres, que solo encontrarán obstáculos por la perspectiva ideológica del encargado del Registro Civil al que corresponda la inscripción, aunque hay remedios para conseguir finalmente la aceptación registral del nombre, como la petición de sustitución del encargado de la inscripción, como bien saben unos padres que pudieron acabar inscribiendo a su hijo con el nombre de Goku, personaje de la serie “Dragon Ball”. El problema es que no es una cuestión jurídica lo que se dilucida, sino una cuestión cultural que depende de cada pareja en un sentido muy amplio.

Los padres deberían, al elegir los nombres de sus hijos. Si considerasen que el nombre de un personaje de una historia de ficción propia de una serie de televisión o de una película, podrán seguir adelante con su decisión, aunque quizá deberían esperar a que finalice la trama para evitar sorpresas desagradables.

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