RC Deportivo. Un Quiero y no puedo… con final feliz. Por @xalomonte

Y la suerte nos sonrió, la que al inicio de la Liga nos llevó probablemente a obtener más réditos de los mostrados por el juego de nuestro equipo, y la que a partir de 2019 se volvió esquiva y desapareció también en ciertos partidos en los que habíamos merecido bastante más. Volvió ayer de noche, en el minuto 93 en forma de penalti infantil que condenó a un Mallorca que había hecho todo también (incluso al margen del reglamento con las manidas pérdidas de tiempo permitidas en nuestro fútbol por prácticamente todos los árbitros) y que se quedó sin confirmación de Playoff por un minuto de tiempo.

Y cómo lo hizo nuestro equipo? Cómo lo hizo en un partido marcado como final ante su afición? Pues cómo lo lleva haciendo gran parte del año “un quiero y no puedo”. Y no se le puede achacar nada a nuestro equipo en cuanto a actitud, ganas, motivación y coraje a la hora de vaciarse en el terreno de juego. Pero también es cierto que no encontramos la tecla de juego que nos haga proponer argumentos para ganar los partidos. Arreones de coraje y jugadas aisladas nos brindan nuestras oportunidades, pero también muestran nuestras grandes carencias.

Salía el equipo con probablemente lo mejor que tenía (cambio de Borja Valle por Nahuel) y con ganas de agradar a la parroquia. Actitud, posesión (como casi siempre estéril) y mucha voluntad que nos llevó a tener los primeros acercamientos al área bermellona. El Mallorca, afrontaba el partido como una oportunidad para cerrar su Playoff (un punto lo aseguraba matemáticamente) y con la idea también de sacarse un posible rival de encima. Esperaba agazapado, sabiendo que contaría con oportunidades. Y dentro de este dominio relativo, se erigió Eneko bóveda, siendo el jugador que más peligro llevaba en sus subidas, y que contó con un par de oportunidades desbaratadas por el portero mallorquín. También el juego parado estuvo a punto de darnos una alegría, pero parecía que el balón no quería entrar. El Mallorca al final del primer tiempo empezó a desperezarse y a mostrar que cualquier error de nuestra zaga podría ser aprovechado por ellos.

Tras el descanso, más de lo mismo, pero cada vez con más corazón que cabeza, y a los 15 minutos, con más corazón que piernas. El Mallorca vio la debilidad física y mental de nuestro equipo al no conseguir un tanto, por lo que empezó a llevar más y más peligro. Surgió la figura en estos minutos de Dani Giménez, que realizó tres intervenciones de mérito para que siguiéramos teniendo esperanza.

Y llegó el final del partido con unos últimos 10 minutos de locura, partido roto, el equipo coruñés casi sin fuerzas, con arremetidas caóticas que bien pudieron costar la derrota si el equipo isleño estuviera tranquilo arriba. Pero el fútbol es así, y en el minuto 92 el Mallorca falla una contra 4 contra 3 incomprensiblemente y en la siguiente jugada un error les lleva a realizar un penalti infantil que Carlos Fernández llevó a la red cogiendo la responsabilidad.

Hilo de esperanza para el equipo. No perdemos la fé.

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