Sobre las “sentencias amables”. Por Diego Fierro Rodríguez

El presidente del PNV, Andoni Ortuzar realizó, el día de la Diada del presente año 2019, unas declaraciones sobre la sentencia que el Tribuna Supremo va a publicar próximamente sobre el proceso penal dirigido contra los líderes independentistas catalanes. Concretamente, ha afirmado que no sabe “si hay sentencias amables, pero si la del procés lo fuera, ayudaría a restañar heridas y, sobre todo, pondría en la calle a personas que son un activo para el proceso y para el buen fin de la cuestión catalana y que ahora, estando en la cárcel, no pueden trabajar en favor de esa solución”.

Hay que tener presente que la Sentencia del Tribunal Constitucional 89/1983, de 2 de noviembre, determina que “es absolutamente claro que la facultad de interpretar y aplicar la Ley penal, subsumiendo en las normas los hechos que se llevan a su conocimiento, corresponde a los tribunales de ese orden (art. 117.3 de la C. E.)”. Por esa misma razón, debe decirse con total rotundidad que la tarea de determinar la pena corresponde a los jueces y tribunales penales, que podrán dictar una “sentencia amable” dentro de los límites fijados por la normativa penal aplicable, pues, acreditada la existencia de un hecho que se ajuste a un precepto del Código Penal o de cualquier ley penal especial, habrá que imponer la pena dentro del marco, pudiendo existir únicamente una rebaja de la pena por los artículos 61 a 72 del Código Penal, que se podrá fundamentar por la existencia en determinados sujetos de un grado de ejecución o de participación menor y por la concurrencia de circunstancias eximentes incompletas o de circunstancias atenuantes, que provocan que se pueda considerar que la gravedad del delito es inferior a la que se podría haber señalado en otro caso.

En el caso de la causa penal desarrollada contra los secesionistas, podría existir una “sentencia amable”, pero, atendiendo a las circunstancias del caso, la amabilidad para Oriol Junqueras y sus amigos implicaría condenas de prisión que, aunque no pasaran de 15 años, difícilmente bajarían de 10 años según lo que se desprende de los hechos que parecen haberse acreditado en el proceso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.