El encuentro de una madre biológica con su hija 41 años después

Por Xosé Edrosa Leal                           

  Hoy volvemos a hablar del tráfico de bebés en España, muchos de ellos robados; madres a las que les arrancaron a sus hijos mediante el engaño y la extorsión sin la menor piedad, un método de crueldad y de absoluto desprecio al ser humano, practicado en mayor o menor medida desde la Guerra Civil  hasta  entrada la democracia. Mucho dolor sembrado durante este larguísimo  período de tiempo. Una deuda histórica sin resarcir en nuestro estado de derecho.

Cuando escribo sobre estos casos, en mi mente se amontonan muchas y variadas sensaciones, difíciles de asimilar, porque difícil es ponerte en el lugar de la madre o del padre que buscan a su hija  o hijo, y de hijos que buscan a sus padres biológicos, hermanos que también lo hacen. Saber que en algún lugar del  mundo existe una persona que humanamente te pertenece, y que ese destino cruel e injusto de la vida te lo ha arrebatado, la has perdido; que no conoces su rostro y que no sabes nada de él o de ella, pero vives intensamente su ausencia, con ese vacío que te hiela el alma. El encaje no es fácil, la razón y la lógica se rompen, y no existen las respuestas que siempre busca el ser humano. Y al final siempre llegas a ese mismo punto, a ese lugar de encuentro en el que confluyen las víctimas de tanta injusticia. Niñas y niños, hoy personas adultas que no conocen sus orígenes, porque no han tenido la oportunidad de saber de dónde vienen y quienes son en realidad, les han robado su identidad.

Por ello, cuando escribo sobre esta historia, pretendiendo darle visibilidad a un problema que está ahí, sí un problema, porque detrás está oculto mucho sufrimiento, una pesada carga que resisten porque el amor y la esperanza de que algún día, en cualquier rincón del mundo, aparecerá esa persona  que buscas, como apareció recientemente Mª José  en la vida de Mercedes Moya, madre bilógica.

Hoy hacemos este camino con  Mercedes, una mujer de largo peregrinaje en busca de su hija y que al fin logró su objetivo, con muchas llagas en los pies y en el alma. El camino no ha sido fácil.

Su historia comienza en el año 1978, Mercedes, una joven de 20 años y, por cuanto, menor de edad, pues la mayoría de edad era aún a los 21; una chica sola, sin familia que la apoyara y protegiera  en el Madrid de aquellos tiempos difíciles de la transición de la dictadura a la democracia, en los que se debatían las ansias de cambio que chocaban contra los moldes, resistencias y comportamientos de aquel régimen fenecido, pero que aún daba sus últimos coletazos.

Aquella joven cae embarazada y fue a parar a una institución para madres solteras “ Tu Casa de Carabanchel “ , tutelada como tantas otras por una orden religiosa, dirigida por una monja con mando en plaza, que ejercía de modo inexorable. A partir de aquel momento, dicha religiosa escribiría el destino de aquella mujer y de su hija. Todo estaba predeterminado, pues aquella joven era la candidata perfecta para asegurar aquel botín, un bebé del que dispondría a su libre albedrío, la madre y sus sentimientos  ya no cuentan para aquella religiosa, de la que desconocemos a que Dios adoraba, aunque por sus actos, todo indicaba que era al del dinero.

En el mes de abril del citado año ( 15 días antes de cumplir ), Mercedes ingresa en el hospital materno Francisco Franco para hacerle un estudio fetal, decidiendo adelantarle el parto, produciéndose el alumbramiento el 7 de mayo, ironías de la vida, coincide con el día de la madre.  Mercedes narra con todo detalle el momento en que le llevaron a su bebé para que le diera el pecho (era preciosa, dice), en un gesto espontáneo de protección la aprieta sobre su cuerpo, pues su miedo era evidente, le habían dicho que la mentada monja quería quedársela para darla en adopción, hecho que la madre quería impedir, creyendo ingenuamente que por el hecho de tenerla en sus brazos y darle el pecho ya había pasado el peligro.

Recuerda Mercedes que el lunes día 8 se persona en el hospital un señor del Juzgado para proceder a la inscripción de la niña en el Registro Civil, acto que se lleva a cabo con el nombre de Mª José Moya Martín. Hasta ese momento las cosas transcurren dentro de la normalidad, pero el martes día 9 por la tarde,  se presenta la monja en el hospital, con un vestido para la niña, diciéndole a  la madre que se lo pusiera y se arreglara para marcharse. Mercedes no entendía nada de lo que estaba pasando con aquella repentina decisión, pues no había firmado ningún documento que justificara el cambio de planes, indicándole  que hasta el día  siguiente no le daban el alta. No, nos vamos ahora, dice la Sor . Por lo visto, allí las órdenes las daba la religiosa.

Tal como relata la señora Moya Martín, a la salida del hospital las estaba esperando un taxi. Se suben, la monja de copiloto y la madre en el asiento trasero con su hija en brazos. Cuando pasan por delante de un fotomatón, la copiloto le ordena parar al taxista, acto seguido se baja  y abre la puerta trasera del vehículo y le dice a la madre “ dáme a la niña que está muy guapa y voy a hacerle una foto”. Ante ese hecho, la madre siente un miedo atroz  sujetando a su hija para que no se la lleve, hasta que la niña empieza a llorar, y temiendo hacerle daño, la suelta, intentó ir detrás de ella, pero el taxista se lo impidió  empujándola para dentro del coche, llevándola posteriormente  para el centro de acogida. Todo aquel episodio del taxi estaba previamente planeado entre la  monja y el taxista. Una vez en el centro, Mercedes se mete a llorar en el lavabo, mientras el personal trata de calmarla con frases de: “ no te preocupes que tu hija está en buenas manos”.  Mercedes recuerda que en aquel momento aún tenía la esperanza de que la monja regresaría con su hija, pero no fue así, llegó sin ella. Le grité, dice ¿Dónde está mi hija? Y ahí comenzaron los insultos, diciéndome que mi hija estaba mejor lejos de mí. Así termina aquel triste episodio del taxi, el último contacto físico de esta madre con su hija, y cuarenta y un años de separación ¡Imperdonable!

Para cerrar aquel capítulo nauseabundo, a los cinco días de la desaparición de su hija, la monja la obliga ir a un despacho de un notario, obviamente, acompañada por ella, allí firma unos papeles que siempre desconoció su contenido.  En aquella notaría, Mercedes  vive una anécdota que va tener importantes consecuencias en todo el proceso de búsqueda: en la habitación contigua, Mercedes escucha hablar a una persona, mira y al verlo lo conoció, ya que se trataba de un famoso artista, el cual, junto con su mujer, adoptaron por aquel entonces una niña, hecho que tuvo una gran notoriedad en los medios de comunicación, acontecimiento que la llevó a pensar que aquella niña era su hija, error que duró 41 años, con muchos intentos y esfuerzos por aclarar tal situación.

El mismo día que va al notario deja el centro de acogida. Cuando estaba en su habitación preparando su bolsa, entra la monja y le hace entrega de un sobre; Mercedes piensa que se trata de papeles del hospital y lo abre, comprueba que es  dinero, se pone furiosa y se lo tira, recriminándole que ella no había vendido a su hija.! Una lección de dignidad!

México fue el destino de aquel bebé, pues fue adoptada por una familia de ese país. Mª José fue una niña feliz, tal como nos cuenta su madre biológica, lo que para ella es un gran motivo de satisfacción. Mª José no supo que era una niña adoptada, no conocía por cuanto la historia  de sus orígenes, pero su madre adoptiva, ya enferma y poco antes de morir, le revela aquel secreto, y le pide que busque a su madre para que sepa al menos que está bien. Esa fue su última voluntad en cuanto a su papel de madre adoptiva; y su hija así lo hace, comenzando su búsqueda a través de internet, la cual encontró un terreno abonado, ya que su madre biológica lo estaba haciendo por distintos medios; gracias a ello, se produce el contacto y los posteriores trámites de confirmación de su condición de madre e hija.

Aquel gesto de la madre adoptiva, es un hecho que debería hacer reflexionar sobre los deberes de los padres adoptivos en cuanto a los derechos de sus hijos, cuestión que por respeto a esta historia no voy a juzgar, dejándola a beneficio de que cada quien administre sus responsabilidades y sentimientos de forma responsable según el dictado de su conciencia.

SORPRENDENTE PROCEDER DEL LABORATORIO EN EL QUE REALIZAN MERCEDES Y Mª JOSÉ LAS PRUEBAS DEL ADN.

  Por si no fueran pocos los inconvenientes padecidos por Mercedes en la pérdida y búsqueda de su hija, la irresponsabilidad y negligencia del laboratorio en el que madre e hija tenían hechas y depositadas las pruebas de ADN, en vez de ayudarles  les complicaron innecesariamente las cosas a la hora de determinar el resultado de las pruebas, dándoles una información falsa.

Una vez establecido el contacto entre Mercedes y Mª José, tenía que verificarse la condición de madre e hija mediante las correspondientes muestras de ADN, hecho que se materializa a través del laboratorio en el cual Mercedes ya tenía depositadas con anterioridad las suyas. En estos casos, para determinar la condición de madre e hija se acude a la prueba específica denominada mitocondrial, por la cual los resultados han de ser óptimos para que se confirme positivamente tal condición. Cual va ser su sorpresa, pues una vez realizadas tales muestras de las que se deduce el resultado positivo, el laboratorio, de modo reiterado, le confirma que Mª José no es su hija. Ante tal controversia, acuden a un amigo con experiencia en este tipo de pruebas, el cual hace sus comprobaciones de contraste arrojando un resultado del 99,99%, no existiendo por tanto margen de error, por lo que se confirma su condición de madre e hija. Mercedes, como no podía ser de otro modo, sigue insistiendo ante el laboratorio, incluso aportándoles los datos comprobados por la persona anteriormente citada, pese a ello siguen manteniendo su posición, negando la evidencia de las pruebas y tratando de eludir su responsabilidad diciéndole que no podían hacer nada; al final logra hablar con el director por teléfono, el cual le dice que no se preocupe que se lo va a mirar bien. Antes de cinco minutos la estaba llamando y pidiéndole disculpas, diciéndole que habían saltado los resultados y que no se habían dado cuenta.

Ante estos insólitos hechos, que ponen en entredicho la fiabilidad y la ética profesional de dicho laboratorio, la señora Moya ha presentado la correspondiente denuncia judicial, esperamos que sea admitida y se haga justicia, ya que afecta a un bien jurídico de primer orden como es la salud humana.

 21 NOTICIAS hará un exhaustivo seguimiento de este hecho en el momento en que se produzca la correspondiente resolución judicial, por ser de interés tanto para la parte afectada como para el público en general.

 Por mi parte, cierro este capítulo con un bonito poema elegido por Mª José para su madre de sangre, dejándole un mensaje de un extraño, la hija que aún no conoce.

Te dejo un extraño que te pese,

 uno que te cobije y te recuerde que pienso en ti.

 Uno que no se compara en nada en el abrazo que traigo atorado

 en los brazos

o los besos que se andan muriendo por ti mamá.

Pero es un extraño lleno de mucha sinceridad en esta noche fría,

donde la brisa me llena y me vacía de ti.

Te dejo un extraño que tal vez no sirva de mucho

pero ojalá te consuele el alma

MAMÁ!!!

Ojalá ese vacío se llene pronto con el abrazo y los besos que nos evoca este poema, y si es posible que sea en esta Navidad.

2 comentarios

  • Cristina Moracho Martín

    Una dura y cruel realidad, con un final que debería ser feliz y confirmado antes, ya habían perdido 41 años juntas, y un laboratorio que nos cobra dinero a muchísimas víctimas por hacernos el ADN, con la esperanza de encontrar a nuestros hij@s Robad@s y presuntamente las niega la realidad, es muy fuerte, ojalá se haga justicia y sepamos con pelos y señales todo. Pero gracias Xose por tu publicación, que se sepa que aún al día de hoy siguen impunemente mirando para otro lado y presuntamente negando un positivo, para no reconocer el encuentro de una madre e hija, que se la llevaron a México como biológica falsa. Justicia, Verdad, Reparación y garantías de no Repetición para las víctimas de Bebés Robados en España. Y visto lo visto hacernos tod@s el ADN en laboratorios americanos que allí si van saliendo positivos.

  • Gracias Cristina gracias xose. Me hizo mucha ilusión este reportaje me e llevado algunos sofocones decir que ojalá mi vida hubiera sido más fácil pero fue esta por desgracia para mí tuve q pasar esta etapa durisima y por desgracia siguieron poniéndome trabas el laboratorio que está denunciado pero bueno mi vida no fue fácil para ti piensa estoy colmada de sufrir.

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