Reflexiones de Manuel Tato. Un año para aprender o un año para olvidar

…..y es que uno no trae el libro de instrucciones cuando nace, ni está preparado para las despedidas. Todas son tristes, salvo las que es conveniente perderlas de vista, ni con prismáticos conviene observar como se alejan.
Esta tarde noche, mientras observo la nieve caer en estas montañas Astur-leonesas, muchos recuerdos fluyen a mi mente.  Dentro de unos días se acaba un año en donde nunca me hubiera imaginado que podría ser tan tristes, la perdida de lo que más quiero asola mi alma, amigos y padres de amigos.  Un año en donde estuve a un paso de correr la misma suerte.

Se va la vida con sombríos gestos

de calaveras yacentes

desdibujadas por la muerte,

y después, solo tierra, nada,

o polvo vagando en alas del viento

sobre la faz de la tierra,

y otra vez, nada.

Un año para valorar personas que aparecieron y otras que se ausentaron, un año para aprender. Seguramente me hubiese gustado fuese de otra manera pero aunque no lo parezca, quizás me ayudó a comprender que puede haber lobos buenos y corderos malos.
Que el cariño no se mendiga y la amistad se gana, el amor no deja de ser un juego en donde tú decides participar,  nadie puede hacerlo por ti.

Situaciones en donde agradeces que hubiesen sucedido y barcos que has logrado abandonar antes de ser hundidos por falta de rumbo.

No duele la equivocación si con ella aprendes, de lo único que te puedes  arrepentir es no haber dicho basta en momentos puntuales, pero nunca es tarde para respirar aire puro y quitar la máscara que tanto oprime en ambientes tóxicos.

Un año que acaba, donde aprendí a tomar decisiones y gracias a Dios, porque en la vida hay que aprender a decir no.

Antonio Machado escribió: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Me viene a la cabeza Serrat cantando la canción, al escucharla tengo la sensación que he bajado al infierno, o al barro. No quiero estar abajo, ni rebozarme, el verso me ayudó a levantarme y pelear con más fuerza, rodearme de gente sana y amigos de corazón y sin condición. El camino no me llevó, yo ando mi camino, es empedrado, pero lo hago llano caminando.

Este quizás es el resumen más sencillo y humilde que cualquier persona debe llevar a la práctica, vivir, dejar vivir y rodearse de inteligencia, bondad, cariño, nobleza, sencillez y sobre todo, de personas que merezcan la pena. Conocer gente es importante,pero será en mis ratos muy libres.

No quiero despedirme sin acordarme de los que en los momentos más difíciles estuvisteis a mi lado de corazón y no de palabra, gracias por tanto y un abrazo de esos que no pican y notas algo en la espalda.  Un abrazo de corazón.

Felices fiestas!!

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