A medida que el brote se ralentiza en China, en las grandes ciudades aumentan las solicitudes de divorcio

Desde que este mes se reanudaron los servicios, las oficinas de registro de las principales ciudades se han visto desbordadas por las solicitudes de divorcio.

El diluvio de solicitudes ha llevado a muchos a sospechar que las reglas de autocuarentena, que limitan el tiempo que las personas pasan fuera de sus hogares para frenar las infecciones, han tenido un duro impacto en ciertos matrimonios. También hay abogados de divorcios que sugieren que el mes que le sigue al año nuevo lunar es tradicionalmente un período turbulento para las parejas.

En Xi’an, provincia de Shaanxi, la afluencia de solicitudes de divorcio ha llevado a los registradores locales a implorar a las parejas que eviten tomar decisiones precipitadas, indicó el Huashang News, un periódico local.

Muchos de los tramitadores declararon que desde que regresaron al trabajo el 2 de marzo han estado muy ocupados tratando de manejar este tipo de demandas.

Una búsqueda en la plataforma de reservas de servicio público de la ciudad por parte de China Daily demostró que las parejas que buscan divorciarse tendrán que esperar hasta principios de abril para que sus peticiones sean revisadas.

En Shanghai, dos parejas se consternaron al descubrir que tenían que esperar hasta principios de mayo para presentar sus primeras peticiones, y los de Guangzhou, provincia de Guangdong, se vieron obligados a moverse rápidamente porque los turnos para abril se agotaban.

Un registro en Dazhou, provincia de Sichuan, manifestó que entre el 24 de febrero y el 11 de marzo gestionaron 88 peticiones, cifra que representa un fuerte aumento, y agregó que el resto de este mes ya está completamente reservado.

También ha habido un aumento de los casos de violencia doméstica.

Under Blue Sky Women and Children’s Rights Association, un grupo contra la violencia doméstica de la provincia de Hubei, en febrero recibió 175 informes de violencia doméstica, en comparación con los 47 recepcionados el mismo período del año anterior.

En Qianjiang, otro condado de la provincia de Hubei, en enero se notificaron 85 casos y 89 en febrero, el doble de las cifras reportadas durante esos meses del pasado año.

“El aumento es prominente, ya sea interanual o comparado con los meses antes de que el nuevo brote de coronavirus estallara en diciembre”, puntualiza Wan Fei, oficial de policía retirado de Hubei, que fundó la asociación en el 2014.

No es inusual que las crisis matrimoniales estallen a raíz de la pausa del Festival de la Primavera, momento que muchos abogados matrimoniales han descrito como un semillero de fricciones familiares, e incluso de ruptura de relaciones.

La semana dorada de las vacaciones chinas reúne a familiares de varias generaciones bajo el mismo techo, personas que tienen distintos hábitos y valores de vida. Estos encuentros propician fricciones, aseguran los abogados y expertos en relaciones personales.

Este año, a finales de enero el nuevo brote de coronavirus interrumpió las festividades y obligó a muchos a quedarse inactivos en casa sin poder ganar salario o trabajar de forma remota.

Las escuelas también han sido cerradas y millones de estudiantes asisten a cursos en línea desde sus dormitorios.

El limitado espacio del hogar ha hecho que las parejas pierdan sus independientes espacios durante meses, causando interferencias y magnificando pequeños problemas, subraya Zhang Jing, director ejecutivo del Centro de Investigación para el Desarrollo Familiar de la Universidad de Mujeres de China.

“Las necesidades de las esposas, esposos e hijos para el trabajo y los ambientes de estudio varían, y la falta de comunicación puede terminar en una crisis emocional.”

Para algunos, la crianza fue el punto focal de los conflictos matrimoniales durante la epidemia, que obligó a los padres de los jóvenes estudiantes a enseñarles desde casa para que no se quedaran atrás con respecto a sus compañeros.

Liu Ruini, un abogado del bufete Shaanxi Span en Xi’an, señaló que hay una tendencia de personas que trabajan en las ciudades, que se divorcian de sus cónyugues, oriundos de zonas rurales, después de que la reunión por el año nuevo chino destaca las crecientes brechas que tienen el matrimonio en cuanto a valores, visiones y capacidades financieras.

“Cuando la gente obtiene seguridad financiera, anhela resonancia espiritual”, recalca Liu.

Sin embargo, el investigador Zhang Jing, señaló que la epidemia también ha unido más a algunas parejas, por lo general formada por trabajadores de cuello blanco que tenían poco tiempo para dedicarlo a disfrutar del matrimonio.

La unión también ahora es más fuerte entre algunas parejas que son trabajadores de la salud de las regiones afectadas por la epidemia. Ellos aprecian la valentía de su cónyugue frente a la muerte, agregó Zhang.

Por su parte, Liu recordó que los números de la reserva de turnos para divorciarse son engañosos, pues muchos recapacitan y no llegan ante el abogado.

“Muchos que lo expresaron al calor de una discusión, no van en serio”, concluyó Liu.

Fuente: El Pueblo en Línea

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