La UME ha colaborado en el traslado interhospitalario de más de 850 pacientes desde el incio de la emergencia sanitaria

Tras más de tres semanas desde que se declaró el estado de alarma, la Unidad Militar de Emergencias está realizando, entre otras misiones, el traslado de pacientes afectados por el COVID-19 como parte del dispositivo conjunto de las Fuerzas Armadas en la Operación “Balmis”.

Durante estas semanas, la UME ha trasladado a más de 850 pacientes desde diferentes hospitales de varias comunidades autónomas hacia otros centros sanitarios, hospitales de campaña como el de IFEMA (en el caso de Madrid) u hoteles habilitados para albergar a personas contagiadas.

Estos traslados interhospitalarios forman parte de la colaboración de la UME con las autoridades sanitarias de las distintas comunidades y su objetivo es la distribución de pacientes contagiados en función de sus patologías y la urgencia de sus traslados para evitar la sobrecarga en los hospitales.

De estos traslados se encarga en Madrid el Grupo de Intervención en Emergencias Tecnológicas y Medioambientales (GIETMA), la unidad de la UME especializada en actuar en ambientes contaminados o personal específicamente formado de otros batallones. Los traslados se realizan en base a un completo protocolo que contempla aspectos sanitarios, de seguridad y administrativos para asegurar los posibles puntos sensibles o críticos.

En estos movimientos se realizan principalmente mediante autobuses atendidos por efectivos de la UME acompañados de una ambulancia medicalizada o UVI de Soporte Vital Básico del SUMMA, para responder a cualquier emergencia que pudiera surgir durante el trayecto, así como de vehículos de seguridad y de apoyo.

Para ello, las empresas del Consorcio Regional de Transportes Alsa y Autobuses de Alcalá, junto a la EMT en Madrid, y TITSA en Tenerife, han cedido a la UME autobuses urbanos e interurbanos cuyas características son especialmente apropiadas para realizar estos traslados ya que permiten el transporte de personas con movilidad reducida y realizar aislamiento adecuado para reducir el riesgo de contagio tanto del coronavirus u otras enfermedades entre los contagiados y los tripulantes y viceversa.

Ayer se hizo la cesión de un nuevo autobús de la EMT a la UME en su centro logístico de Fuencarral. Durante la entrega de los vehículos, conductores expertos de ambas empresas de trasporte instruyen sobre las particularidades de estos vehículos al personal de la UME que se encargará de su manejo. El apoyo de la EMT y ALSA va más allá de la cesión de los vehículos ya que igualmente se encargan de su mantenimiento y reparaciones necesarias.

Aislamiento durante el trasporte

Durante el trasporte es muy importante el aislamiento del vehículo tanto para reducir el contagio del coronavirus entre los pacientes y la dotación del autobús y con el exterior así como para evitar contagiar a los pacientes otras posibles infecciones que pudieran agravar sus patologías.

Se crea así dos zonas aisladas, en una viaja el conductor, asistente y personal de seguridad y en la otra los pacientes afectados y los militares de la UME que los atiende. Además de estas medidas, en el interior de los autobuses el protocolo también establece que el sistema de climatización debe permanecer cerrado en todo momento para evitar la difusión de partículas al exterior, todas las cortinillas de tela retiradas y los asientos enfundados con plástico.

Otra de las medidas que indica el protocolo es que durante los traslados la entrada y salida de los pacientes se debe realizar por la puerta trasera mientras que la tripulación debe realizarlo por la delantera, de manera que ambas estancias se mantengan siempre aisladas.

Descontaminación de los vehículos

Tras realizar un servicio, el GIETMA desinfecta adecuadamente el vehículo antes de realizar una nueva misión. Para ello ha creado dos líneas diferentes de descontaminación, una para el exterior y otra para el interior de los autobuses. En la primera los militares desinfectan los vehículos con hipoclorito diluido al 0,5%, y con especial atención a las zonas de contacto como son las puertas de entrada y salida. En el interior del vehículo, comienza con una inspección previa del habitáculo con la finalidad de observar posibles deterioros de las coberturas plásticas que protegen los asientos y valorar así el tipo de nebulización a realizar. A continuación, limpian y desinfectan todos los posibles residuos biológicos y realizan una primera desinfección ambiental mediante una nebulización con atmósfera saturada de peróxido de hidrógeno al 5%. Una vez finalizada y tras el tiempo de espera indicado, retiran los plásticos cobertores que separaban la zona de la tripulación de la de los pacientes y los desechan a los contenedores preparados para tal efecto.

Nuevamente realizan una segunda desinfección ambiental, mediante nebulización con atmósfera saturada de peróxido de hidrógeno al 5% para finalizar con la desinfección manual con un paño mojado en etanol e hipoclorito sódico al 0,5%, de asideros, reposabrazos, etc.

Al finalizar sus cometidos todo el personal se retira el Equipo de Protección Individual (EPI) tal y como marca el procedimiento, y recogen este material contaminado para su posterior destrucción. Un trabajo exhaustivo y muy cuidado que se lleva a la práctica con máxima atención, debido a la responsabilidad que conlleva cada operación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cinco × tres =

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.