“Parte de Guerra”: efectos causados por el maldito Coronavirus en mi entorno vital

Por Roberto L. Moskowich

Continuando con la publicación de mi “Parte de Guerra” diario, sobre la situación en que se encuentran mis queridos amigos y lectores integrados en el denominado “Grupo de Riesgo”, por culpa del maldito Coronavirus, hoy les ofrezco más noticias de sus efectos en mi entorno vital.

Aunque, afortunadamente son más las buenas noticias que las malas, aunque tengo que lamentar que haya fallecido, en Madrid, el coruñés Carlos-López-Perea Lloveres, querido ex compañero de estudios. DEP.

Los estragos causados por la pandemia del Coronavirus son enormes, a nivel mundial y nacional. Yo creo, humildemente, que en algunos casos no se valoró adecuadamente el tremendo peligro que entrañaba este virus, “sucesor” del famoso “SARS”, ya que contiene un 80 por ciento de éste.

No cabe duda que la celebración de eventos públicos de gran concurrencia ha facilitado de forma exponencial la extensión de esta pandemia. Cabe recordar, al respecto, que Gori, Alcalde de Bérgamo (Italia), afirmó que el partido Atalanta – Valencia, jugado en Milán (Italia), fue “una bomba biológica” y produjo un contacto masivo. Según el mencionado Alcalde, “Los 40.000 espectadores que asistieron a ese partido se contagiaron”.

Por lo que sé, este encierro forzoso ordenado por el “Estado de Alerta”, decretado certeramente por el Gobierno, la mayor parte de la gente lo lleva bastante bien, dentro de lo que cabe. Quienes peor lo soportan, sin duda alguna, son los niños, de ahí que se estén estudiando medidas para paliar en lo posible tan continuada cuarentena (sigo considerándola así, desde que el día 15 de marzo tuvimos que encerrarnos a cal y canto) dejándoles salir algún tiempo a la calle en compañía de un adulto.

Y retomo mi “Parte de Guerra” diario, relacionado con las noticias en torno a las personas del “Grupo de Riesgo”, en este caso las que superan los 80 años de edad. Comenzaré por mi buen amigo el Dr. Dámaso Díaz Otero (en la primera fotografía), que en septiembre de este año cumplirá 84 años de edad. Querido ahijado mío en el Club de Leones La Coruña-Marineda, a este popular pediatra (y de todo el resto de la Medicina….) le oí pronunciar una frase que me gustó mucho: “A mí me gusta que los pacientes sean mis amigos”, y me  consta que así es en efecto.

Miembro de la Real Academia de Medina de Galicia, Dámaso Díaz es uno de los “fijos” en acompañarme en la celebración de mi Cumpleaños (14 de julio) y de mi Aniversario Vital (30 de diciembre). Por cierto, recuerdo que, pese a que advierto a mis amigos que no quiero regalo alguno, hace unos seis años Dámaso se presentó en la comida con un gran paquete, envuelto en papel de regalo. Ante su insistencia, abrí el dichoso paquete delante de todos. Era una gran caja de zapatos, llena de papeles, en cuyo fondo estaba el dichoso regalo: una pastilla de “Viagra”….

Hace un par de días hablé con Dámaso por teléfono, y lo noté muy animado. Me dijo que lleva bastante bien el encierro forzoso, porque cuenta con la colaboración de su joven novia y también la de su hija, que lo visita cuando no está de guardia. Lee, aunque mucho menos que lo hacía antes, me confiesa, ve la televisión, y echa mucho de menos a sus amigos. Y remata nuestra amena charla, diciendo: “Lo voy llevando bastante bien, pero no es lo de antes….”. Como nos sucede a todos, mi querido amigo.

También tiene 84 años de edad mi excelente amigo y convecino, Germán Suárez-Pumariega Lores (en la segunda fotografía), popularmente conocido como “Manocho”, otrora gran jugador de baloncesto al que recuerdo haberme enfrentado en alguna ocasión en la “cancha” del paseo de los Jardines de Méndez Núñez, delante del edificio de “La Terraza”, hoy ocupado por Radio Nacional de España y Televisión Española. Es uno de los fieles acompañantes en la celebración de mis fiestas de cumpleaños.

 Coruñés de nacimiento y de ejercicio, Manocho vive en un gran chalet con una finca muy extensa, al lado mismo del Paseo Marítimo de Santa Cristina, por encima de donde hace muchos años estaban las populares casetas de “Casa Sara”, en las que nos desvestíamos y vestíamos cuando íbamos a esa turística Playa. Me confiesa que echa de menos el grupo que yo bauticé como “El Senado”, con el que se reunía en “El Rincón de Ger” (Hotel Santa Cristina).

Parte de su tiempo lo dedica a labores de jardinería, aunque reconoce que esa actividad no se le da muy bien; y que, por eso, el otro día se dio un “lapotazo” que le dejó averiada una mano. Debido a esa inesperada lesión “doméstica”, no puede enseñar a jugar al básquet a sus nietos, en la cancha que tiene en su finca.

Ex Presidente del Real Club Náutico de La Coruña, echa de menos la actividad marítima, y “mata el tiempo”, según me ha confesado, llevando al perro de paseo por las cercanías de su casa, caminando por la finca, leyendo y viendo algo la televisión. Pues no está mal querido Manocho, digo yo.

Cuatro años más que los dos anteriores tiene el coruñés Manuel García, al que nadie identifica por ese nombre, Pero si les digo que se trata del popular “Parodi” (en la tercera fotografía), estoy plenamente seguro de que son muchas las personas que lo reconocen. Hombre del deporte, era el “alma mater” de la Unión Sportiva de Santa Lucía, en los tiempos de Antonio González, el que fue Presidente del Real Club Deportivo de La Coruña y de la Federación Española de Patinaje.

A sus 88 años de edad, Parodi, con el que coincidí varias temporadas cuando ambos éramos árbitros de Hockey sobre Patines, todavía hace deporte diariamente y una de sus actividades en la actualidad es jugar a la llave, en la me han comentado es un auténtico fenómeno. Anteayer, cuando hablé con él por teléfono, me subrayó que sigue haciendo ejercicio en casa, para mantenerse en forma. Todos los días hace media hora en la bicicleta estática, pesas y estiramientos.

Parodi, que también es uno de los habituales asistentes a mis dos celebraciones cumpleañeras, lleva bastante bien el encierro, en compañía de su mujer, Fina, que tiene la misma edad que él. Dice que sus salidas son al supermercado (aunque él no cocina, limitándose a “poner la dentadura”….), a por el pan, y al cercano quiosco a buscar el periódico. Cuando está libre, alguna vez reciben la visita de su hija.

Aficionado a la lectura, me confiesa que su mujer ya ha leído mis tres últimos libros de viajes, que él está terminando de leer “Armenia-Georgia-Azerbaiyán e Irán”, que es el último que he publicado, y que va a ir por los otros dos, ya que nunca encontraba el momento adecuado para “meterles mano”. Pues ahora te va sobrar tiempo, mi querido amigo, porque esto apunta que va a prolongarse bastante.

Y remato por hoy. Prometo seguir dándoles más “Partes de Guerra”. Mientras el cuerpo aguante…. ¡¡¡Saludos y salud!!!. (Fotos: Lajos Spiegel)

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