Cinco incómodas preguntas que Washington debe responder acerca del COVID-19

Estados Unidos confirmó más de un millón de casos de contagiados por COVID-19 a solo unos 100 días después de informar acerca del primer caso el 21 de enero, convirtiéndose en el nuevo epicentro mundial de la pandemia de coronavirus

Enfrentando críticas de la opinión pública interna, algunos políticos estadounidenses han estado atacando irresponsablemente a cierto país y a la Organización Mundial de la Salud (OMS), obstaculizando los esfuerzos mundiales contra la pandemia de coronavirus.

Sus acciones han generado interrogantes en todo el mundo, y Washington debería proporcionar respuestas claras al respecto.

¿DÓNDE SE ORIGINÓ EL VIRUS EN ESTADOS UNIDOS?

El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. ha restaurado el Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de EE. UU., un centro militar de investigación biológica en el estado de Maryland, a su funcionamiento pleno, informaron medios locales a fines de marzo.

El verano pasado, el CDC ordenó a la institución que suspendiera la investigación que involucraba agentes biológicos seleccionados o toxinas. Posteriormente, se presentó una solicitud en línea en el sitio de peticiones de la Casa Blanca exigiendo que el gobierno de EE. UU. aclare el por qué del cierre de la institución.

El público espera que Washington provea una explicación clara acerca de la repentina interrupción y que se reanude la investigación. Según un informe publicado a fines de febrero por el CDC, ha habido al menos 32 millones de enfermedades gripales en el país durante la temporada de gripe 2019-2020. El 11 de marzo, el director del CDC, Robert Redfield, dijo en una audiencia en Capitol Hill que algunas muertes por COVID-19 han sido diagnosticadas como gripales en Estados Unidos.

Washington necesita aclarar el número de casos de COVID-19 diagnosticados previamente como gripe y hacer públicas las muestras y la secuencia genética del virus de la gripe en EE. UU.

¿EE. UU. NO PUDO NOTIFICAR SOBRE LA TRASMISIÓN DEL VIRUS EN LAS PRIMERAS ETAPAS?

A fines de abril, las autoridades sanitarias del condado de Santa Clara en el estado de California confirmaron que dos pacientes habían muerto de COVID-19, al menos tres semanas antes de la primera muerte conocida por el virus en Estados Unidos, el 29 de febrero.

Jeffrey V. Smith, ejecutivo del condado de Santa Clara, dijo a Xinhua que los pacientes «aparentemente contrajeron la enfermedad por propagación comunitaria. Esto sugiere que el virus circulaba en el área de la Bahía mínimamente desde enero o probablemente antes». Neeraj Sood, profesor de la materia de Políticas Públicas de la Escuela Price de la Universidad del Sur de California, aseguró a Los Angeles Times que el virus ha estado en la comunidad durante mucho tiempo. «Cuando comienzas a ver la primera muerte, en realidad, el número de casos en la población probablemente ya sea bastante alto», dijo Sood.

Washington necesita responder si han fallado en notificar acerca de la propagación comunitaria del virus.

¿EE. UU. TARDÓ MUCHO EN RESPONDER A LA PANDEMIA?

Según un informe de The Washington Post publicado el 4 de abril, el CDC «se enteró que había un grupo de casos en China el 31 de diciembre», y el lado estadounidense recibió una llamada de la parte china el 3 de enero advirtiendo sobre la enfermedad.

El 8 de enero, los directores chino y estadounidense de los CDC hablaron por teléfono para discutir los intercambios tecnológicos y la cooperación, según un cronograma detallado de la respuesta de China a la COVID-19.

El 16 de febrero, el equipo conjunto de expertos de China y la OMS comenzó una visita de campo de nueve días a China. El grupo estuvo formado por 25 expertos, incluido Cliff Lane, un investigador del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE. UU.

Sin embargo, el gobierno de EE. UU. minimizó repetidamente la gravedad de la epidemia al público en ese momento. Los medios estadounidenses informaron que la Administración nacional dejó pasar más de dos meses desde que recibió la notificación inicial sobre el virus.

Washington necesita explicar por qué se tomó tanto tiempo para adoptar medidas en pos de combatir el virus.

¿LA TARDANZA EN LA RESPUESTA DE EE. UU. DERIVÓ EN UNA MAYOR EXPANSIÓN MUNDIAL DEL VIRUS?

El Washington Post dijo que el Consejo de Seguridad Nacional de EE. UU. había impulsado una prohibición de viajar que restringía a los viajeros de Italia y otros países de la Unión Europea, pero algunos funcionarios de la Administración se opusieron a esta idea.

Cuando la prohibición finalmente se emitió más de un mes después, «cientos de miles de personas cruzaron el Atlántico durante aquel intervalo», dijo. Un informe publicado el 11 de abril en The New York Times también reveló que el plan del gobierno de EE. UU. para establecer un sistema de vigilancia en algunas ciudades en aras de medir la propagación del virus se retrasó durante semanas, mientras que los funcionarios «casi ni sabían de la rapidez con que el virus se estaba expandiendo». En marzo, el primer ministro australiano, Scott Morrison, dijo que Estados Unidos ha sido el país de origen de la mayoría de los casos de COVID-19 en su país.

Washington debe responder a las inquietudes que afirman que la tardía y caótica reacción de Estados Unidos en realidad pudo haber acelerado la propagación del virus a otros países del mundo.

¿CUÁL ES LA INTENCIÓN DETRÁS DE LA INCULPACIÓN DE RESPONSABILIDADES DE PARTE DE EE. UU.?

El gobierno de Estados Unidos ha criticado lo que denominó como falta de transparencia de China con respecto a la información sobre la COVID-19. Sin embargo, los hechos no dicen lo mismo.

El CDC publicó en su sitio web que los funcionarios de salud chinos informaron casos de enfermedades respiratorias agudas en personas que estaban, de una u otra manera, asociadas a un mercado de mariscos y animales en la ciudad de Wuhan el 31 de diciembre. Desde el 3 de enero, China comenzó a informar a Estados Unidos sobre el brote y las medidas de respuesta de forma regular, muestra el cronograma de la respuesta de China a la COVID-19.

El 24 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tuiteó que China «ha estado trabajando muy duro para contener el coronavirus» y que «Estados Unidos aprecia mucho sus esfuerzos y transparencia». Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE. UU., también dijo en una sesión informativa sobre coronavirus a fines de enero que China ha sido «bastante transparente» con el mundo en cuanto al virus.

Sin embargo, algunos políticos estadounidenses han estigmatizado a China con sus comentarios racistas, inventando mentiras sobre el rol de China en la lucha global contra el virus y perturbando la solidaridad y la cooperación mundial para combatir la enfermedad.

El mundo necesita que Washington explique claramente por qué eligió trasladar su responsabilidad a otros.

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