El emprendedor cubano que produce máscaras protectoras contra el COVID-19

El emprendedor cubano Iván Díaz Mirabal hubiera podido cerrar las puertas de su negocio tras la aparición de los primeros casos de la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19) en el país en marzo pasado, pero decidió darle un nuevo rumbo a sus habilidades profesionales y comenzar a producir máscaras protectoras para apoyar la labor de los trabajadores de la salud durante la emergencia sanitaria

Díaz Mirabal ha forjado el camino del éxito al trabajar casi sin descanso desde que migró hacia la ciudad de La Habana hace 20 años, en busca de oportunidades y nuevos horizontes para su talento creativo.

El diseñador de 46 años de edad, quien nació y creció en la ciudad de Bayamo, ubicada a unos 740 kilómetros al sureste de La Habana, transitó por varios puestos laborales hasta convertirse en propietario de un taller de impresión ubicado en una de las zonas más concurridas del centro histórico de la ciudad. “Para mí es una experiencia totalmente nueva que me convierte en mejor ser humano. Creo que cuando uno asegura el bien de los demás está contribuyendo con su propio bienestar”, dijo a Xinhua.

El emprendedor comentó que todo comenzó con la producción de máscaras protectoras para cuidar la salud de su familia en medio del aislamiento social al que fueron convocados los cubanos como medida preventiva ante el avance de la COVID-19 en el país. “Esto es también un espacio de innovación. Se trata de buscar alternativas”, añadió.

Díaz Mirabal ha entregado hasta el momento más de 600 máscaras protectoras a la red de hospitales de la capital, lo cual ha beneficiado a personal médico en las terapias intensivas y en los salones de operaciones que constituyen también líneas de enfrentamiento a la pandemia.

Parte del trabajo en este taller de La Habana Vieja es realizado también por la esposa y el hijo mayor del diseñador, un adolescente de 13 años que usa parte de su tiempo de aislamiento social para aprender las habilidades enseñadas por su papá en una nueva escuela. “Yo utilizo las tijeras, corto materiales y hago lo que sea necesario hacer. Admiro el trabajo de mi padre”, afirmó el joven Yuniel.

Las máscaras protectoras son fabricadas generalmente con plástico, vinil y elásticos, así como otros materiales que son gestionados a través de un esquema de financiamiento que ha sumado a empresas estatales, compañías de capital mixto, negocios privados y ciudadanos. Hasta el momento, la iniciativa de Díaz Mirabal ha contado con el apoyo de la compañía Acosta Danza, liderada por el famoso bailarín cubano Carlos Acosta, la Fundación Nuñez Jiménez, la empresa Havana Club Internacional y el Ballet Nacional de Cuba, entidad que asume además parte de la transportación de las máscaras protectoras hasta los centros de salud.

Heriberto Cabezas, quien es miembro del Comité Organizador del Festival Internacional de Ballet programado para celebrarse en La Habana en los últimos meses de 2020, se ha convertido en coordinador y uno de los principales promotores del proyecto de Díaz Mirabal en redes sociales.

“Nos interesa sumar cada vez a más personas a la idea. Lo importante es ayudar de alguna manera en esta compleja situación epidemiológica que atraviesa el país”, comentó Cabezas, quien por más de dos décadas ha entregado su vida al ballet y ahora incursiona en la producción de máscaras protectoras. La mayoría de los colaboradores de este proyecto sólo se conoce a través de las llamadas telefónicas y las redes sociales, como resultado de las restricciones de movilidad marcadas por la expansión de la COVID-19 en Cuba.

Mientras esperan por el fin de la epidemia para reunirse en el taller de Díaz Mirabal, aprovechan las oportunidades que ofrece el creciente acceso a las nuevas tecnologías en La Habana, una ciudad con poco más de dos millones de habitantes y alrededor de 1,6 millones de teléfonos móviles, de acuerdo con la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S. A. (Etecsa). Con 801 casos confirmados hasta este martes, La Habana se mantiene como el epicentro de la epidemia de coronavirus en Cuba, con cerca de la mitad del total de pacientes que han contraído la COVID-19 en territorio nacional. Unas 600.000 personas en Cuba cuentan con licencias como titulares de negocios privados, y unas 130.000 viven en La Habana, de acuerdo con el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

Emprendedores privados en conjunto con empresas estatales y centros científicos en diversas provincias del país también apoyan los esfuerzos del gobierno con la fabricación de máscaras protectoras, así como de otros medios de protección médica para enfrentar a la COVID-19.

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