Save the Children lleva el coronavirus a la infancia de los líderes políticos para que “se pongan en la piel de los niños y las niñas que están sufriendo las consecuencias de la crisis”

La ONG lanza la campaña #QueNadieQuedeAtrás, donde ha puesto una mascarilla en las fotos de Pedro Sánchez, Pablo Casado o Isabel Díaz Ayuso cuando eran niños y niñas, para denunciar la desprotección de las familias en situación de pobreza

¿Y si la infancia de Pedro Sánchez, Pablo Casado, Pablo Iglesias, Santiago Abascal o Inés Arrimadas hubiera estado marcada por la emergencia del coronavirus? Save the Children ha colocado una mascarilla en las fotografías de los principales líderes políticos cuando eran niños y niñas para pedirles que se pongan en el lugar de la infancia y las familias en situación de pobreza, quienes peor lo están pasando en la crisis económica y social de la Covid-19.

Asimismo, la ONG ha grabado a diferentes niños y niñas en toda España para que puedan hacer llegar sus preocupaciones a los líderes políticos estatales y autonómicos. Por ejemplo, Olivia, de 8 años, ha preguntado al presidente del Gobierno qué sucederá con su familia si sus padres pierden el trabajo.

Todo ello se enmarca dentro de la campaña #QueNadieQuedeAtrás que Save the Children ha lanzado hoy para denunciar la falta de compromiso político con las familias en situación de pobreza durante la emergencia. A través de esta iniciativa la ONG pide al Gobierno, y a todos los partidos políticos, que en los planes de respuesta haya medidas urgentes que protejan a quienes más lo necesitan.

Como parte de la campaña y para saber de qué manera está afectando la pandemia a los hogares españoles, Save the Children ha realizado, junto a 40db, una encuesta online a más de 1.800 niños, niñas, y sus familias de toda España y les ha preguntado por su situación económica, el cierre de colegios o su salud física y mental durante el confinamiento. El estudio revela que 4 de cada 10 familias ha perdido el empleo de manera temporal y que casi la mitad ha sufrido un recorte de sueldo de forma temporal. En los hogares con menos recursos, la crisis económica se acentúa más: 1 de cada 4 familias vulnerables ya ha perdido el empleo de manera permanente o ha tenido un recorte de sueldo de forma permanente por la emergencia.

“La crisis económica y social del coronavirus será especialmente negativa y duradera para las familias vulnerables, que ya sufren la pérdida de empleo y los recortes de sueldo en mayor proporción que el resto”, señala Andrés Conde, director general de Save the Children. “Los líderes políticos no pueden seguir mirando para otro lado. La pobreza infantil es un grave problema que, si no abordamos de manera inmediata, afectará a prácticamente 1 de cada 3 niños y niñas en la próxima década”, añade.

La encuesta también indica que el 30% de los padres y madres ha vivido situaciones de tensión o conflictos con sus hijos e hijas durante el confinamiento y que el 25% ha perdido los nervios en alguna ocasión, llegando a gritar o insultar al menor. Save the Children advierte de un posible aumento de la violencia contra la infancia durante el confinamiento, y señala que el estado emocional y psicológico de los niños y niñas también se ha visto afectado en la emergencia. Aproximadamente 1 de cada 6 menores (17%) se siente deprimido todos o casi todos los días. Por su parte, la infancia de hogares vulnerables es la que más miedo tiene al virus, más le cuesta dormir y más llora, lo que se une a una mayor tensión e incertidumbre en sus hogares.

El estudio también muestra que la calidad de la vivienda está condicionada por la situación socioeconómica de las familias. El 6% de los padres y madres encuestados decía que su casa tenía malas o muy malas condiciones para vivir. Esta cifra es más del doble en el caso de los hogares vulnerables: un 15% de las familias con pocos recursos describía su casa como un espacio con malas o muy malas condiciones para pasar el confinamiento. La falta de espacio o la poca intimidad, sumado a la inestabilidad económica, hacen que las familias vulnerables experimenten una convivencia más tensa que el resto de hogares. Del mismo modo, la falta de recursos se traduce en una mayor dificultad para llevar una alimentación adecuada o hacer deporte durante el confinamiento.

La investigación de Save the Children también señala que la brecha educativa ha crecido en los últimos meses. Desde que empezó el confinamiento, la infancia en pobreza tiene mayor riesgo de suspender, repetir curso o incluso dejar su educación. “España ya tiene la tasa de abandono escolar más alta de la Unión Europea y corremos el riesgo de que muchos más niños y niñas se descuelguen por completo de la educación ahora que los centros educativos permanecen cerrados”, apunta Conde.

Según la encuesta, 7 de cada 10 padres y madres considera que sus hijos e hijas deberían tener más apoyo de los profesores, cifra que aumenta hasta 8 de cada 10 en el caso de las familias vulnerables. En los casos de abandono, la falta de medios se presenta como el principal motivo por el que niños y niñas no continúan con la actividad académica. En este sentido, más del 12% de las familias vulnerables encuestadas no tiene acceso a internet o no tiene buenas condiciones de conectividad, por lo que la infancia de hogares en pobreza tiene más dificultades para continuar con su educación mientras los colegios permanecen cerrados.

Sobre el tiempo que pasan los menores frente a la pantalla, la ONG destaca un dato preocupante: casi la mitad de los niños y las niñas afirma que para divertirse durante el confinamiento juega de manera online con desconocidos, lo que les puede hacer más vulnerables a sufrir alguna forma de violencia online como el ciberacoso, la exposición involuntaria a material sexual o violento, o incluso grooming.

Por último, la encuesta también revela que la falta de paridad en el reparto de tareas domésticas tales como la limpieza se agudiza en los hogares vulnerables, donde las mujeres llevan todo el peso del hogar. Sin embargo, en general hay mayor igualdad en el cuidado de los niños y las niñas, especialmente en las familias no vulnerables.

Medidas urgentes para proteger a las familias en pobreza

Tras conocer en qué situación se encuentran las familias en España, especialmente aquellas que sufren pobreza, Save the Children considera que se debe priorizar a estos hogares en la respuesta a la emergencia. Es esencial que la infancia esté presente en las políticas y pactos de reconstrucción, así como en todas las medidas de alivio de la crisis de la COVID 19.

Una de las medidas más urgentes para la organización es garantizar que todas las familias con hijos e hijas a cargo, incluidas aquellas de origen migrante en situación irregular, tengan los ingresos suficientes para cubrir las necesidades mínimas de crianza (bien a través de un Ingreso Mínimo Vital que tenga en cuenta el peso de los hijos o hijas en los gastos del hogar, o bien mediante el refuerzo de transferencias específicas como la prestación por hijo a cargo); y que se tenga en especial consideración a las familias monoparentales, en su mayoría formadas por madres solas y altamente expuestas a la pobreza, y las que sufren en mayor medida dificultades para conciliar.

Save the Children también demanda la aprobación urgente de la Ley Orgánica para la Protección de la Infancia y Adolescencia frente a la Violencia, algo a lo que se comprometió el vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias, el pasado 14 de mayo en el Senado. La ONG insiste en la importancia de reforzar las medidas de detección y habilitar canales de denuncia para los niños y las niñas durante el confinamiento, donde pueden convivir a diario con la persona que les agrede.

A nivel educativo, la organización insta a establecer un programa de refuerzo escolar durante el curso para fomentar la vinculación con la escuela y reducir la brecha de aprendizaje entre el alumnado más desfavorecido. El cierre de los colegios, la falta de acceso a dispositivos digitales, el confinamiento y la crisis económica han hecho crecer las desigualdades educativas que ya existían, perjudicando el bienestar físico y mental de muchos niños y niñas.

Save the Children también pone el foco en la infancia migrante y refugiada, y en lo importante de incluir sus necesidades en los planes de respuesta. Así, señala que es fundamental regularizar a los y las jóvenes tutelados que hayan cumplido la mayoría de edad durante el estado de alarma, reforzar los recursos de emancipación y post-tutela de estos jóvenes, y reanudar las tramitaciones de las peticiones de asilo y los permisos de residencia.

Por último, Save the Children plantea que las políticas de reconstrucción y futuro tengan un enfoque de justicia intergeneracional. Pandemias como la de la COVID19 serán más comunes y se repetirán en el futuro como consecuencia de la emergencia climática, que hoy sigue siendo la mayor amenaza para la infancia y la adolescencia en todo el mundo. Es por ello que las políticas deben ir en línea con la transición ecológica y el cumplimiento de los ODS.

La Comisión de Reconstrucción en el Congreso de los Diputados, conformada el pasado 7 de mayo, es un escenario clave para plantear todas estas cuestiones y para reivindicar un espacio para la infancia y las familias en las políticas de reconstrucción. La organización ha hecho llegar los resultados de esta investigación a los miembros de la Comisión, así como las principales recomendaciones, y comparecerá para que la reconstrucción tenga rostro de infancia.

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