Votar no al estado de alarma en la presente situación de pandemia y desescalada, es una barbaridad política, sanitaria, y económica

Carlos Armada, Criminólogo
Portavoz de Máis Porriño 

excepcionales como las pandemias, no aprobarlo significaría echar abajo todas las ayudas a autónomos, trabajadores y pymes aprobadas en base a dicho estado y, dejar desprotegidos económicamente a millones de españoles.

Para la desescalada, el estado de alarma es esencial, intentar sustituirlo por un popurri de leyes no solo es ineficaz, es intentar bordear la constitución.

Los autoproclamados “constitucionalistas” piden con exceso de facilidad el artículo 155 de la constitución para “controlar” una determinada autonomía desde el estado central, sin importarles qué libertades de los habitantes de esa autonomía cercenan, con la “justificación” de ser una situación excepcional.

Los mismos que se autoproclaman “constitucionalistas” critican el artículo 116 de la misma constitución que se está aplicando en una situación excepcional para la que fue exactamente creado… Se puede considerar un ejercicio de hipocresía política e irresponsabilidad institucional.

El artículo 116.2 de la constitución dice: “el estado de alarma será declarado por el Gobierno mediante decreto acordado en Consejo de Ministros por un plazo máximo de quince días, dando cuenta al Congreso de los Diputados, reunido inmediatamente al efecto y sin cuya autorización no podrá ser prorrogado dicho plazo. El decreto determinará el ámbito territorial a que se extienden los efectos de la declaración”.

El estado de alarma tendrá vigencia “cuando circunstancias extraordinarias hiciesen imposible el mantenimiento de la normalidad mediante los poderes ordinarios de las autoridades competentes”.

Por tanto, es claro que el cumplimiento de las restricciones necesarias para evitar un nuevo rebrote y mantener la seguridad sanitaria es una causa de “fuerza mayor” que imposibilita el mantenimiento de la normalidad mediante los poderes ordinarios, y en consecuencia es necesario establecer un mayor control sobre la movilidad de la ciudadanía para asegurar el cumplimiento de las normas sanitarias, así como para preservar los ERTEs necesarios para autónomos y pymes, que de no mantenerse producirán una quiebra generalizada de todos ellos.

Es necesario renovar el estado de alarma durante la desescalada para mantener a salvo la economía de millones de autónomos, pymes y trabajadores, para realizar la desescalada sanitaria con orden y control, evitando un rebrote, para volver a la normalidad con unas normas comunes que protejan la igualdad de derechos de todos los españoles.

Votar contra el estado de alarma en plena pandemia es una barbaridad política, sanitaria, social y económica, y es una demostración del respeto que algunos sienten por la constitución de la que presumen en el mismo orden que la incumplen.

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