El grupo Remoss publica el primer artículo científico con pautas para reducir el riesgo de contagio de la covid-19 en los socorristas

Eduardo Muñiz/DUVI Pontevedra

El hecho de que en la mayoría de los rescates acuáticos no sea posible mantener la distancia de seguridad, sumado a la exposición a secrecións respiratorias que estos implican, hacen que los y las socorristas sean un colectivo con una elevada exposición a un posible contagio de la covid-19. Reunir una serie de recomendaciones y pautas de actuación que permitan la estos profesionales minimizar ese riesgo de contagio es el objetivo del artículo que el responsable del grupo Remoss de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte, Roberto Barcala, realizó junto con investigadores de las universidades de Santiago de Compostela, A Coruña y Barcelona y expertos de servicios de emergencias y de la Sociedad Brasileña de Salvamento Acuático. Publicado este lunes por la Revista Española de Salud Pública, que edita el Ministerio de Sanidad, se trata, como explica este docente, “del primero artículo científico a nivel internacional sobre salud laboral y prevención de contaxios por covid-19 en socorristas”. En él, analizan el grado de riesgo que implican las diferentes tipologías de rescate acuático y proponen una adaptación del “algoritmo de soporte vital básico” del Consejo Europeo de Resucitación (ERC, por sus siglas en inglés), poniendo el foco en la importancia, frente a un afogamento, de las “ventilaciones de rescate”, que deberán realizarse con un balón resucitador, filtro HEPA y equipo de protección personal ( EPI) completo.

Junto con Barcala, como autor principal, firman el artículo los investigadores Silvia Aranda, de la Universitat de Barcelona; Cristian Abelairas y Santiago Martínez, del grupo Clinursid, de la USC; José Palacios, de la UDC; David Szpliman, de la Sociedad Brasileña de Salvamento Acuático; Fernando López, del Servicio Municipal de Emergencias de Pinto, y Andoni Oleagordia, de la Dirección de Protección Civil y Emergencias de Bilbao. En él buscan ofrecer a los y a las socorristas “información estructurada” respecto de como deberían adaptar los procedimientos “en los que el contacto es inevitable” , hacer uso de los EPI y dar prioridad a métodos de rescate que impliquen una menor exposición a un posible contagio. Se trata, como señala Barcala, de una serie de “recomendaciones basadas en evidencias, a partir de estudios científicos previos, pero también por consenso de expertos, ya que hablamos de una situación nueva”. El artículo, “que fue revisado externamente”, añade Barcala, continúa la línea y actualiza el documento previo Servicios de socorrismo: adaptaciones en prevención, rescate y primeros auxilios frente a covid-19, ya que “una de las cosas que estamos viendo con el virus es que los documentos van a ser actualizados muy rápido, conforme aparecen nuevas evidencias”.

Como reanimar na “era covid-19”

Os afogamentos, lémbrase no artigo, constitúen un “problema de saúde pública que supón a terceira causa de morte a nivel mundial por lesión non intencional”, e fronte a estes as manobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) xogan un papel determinante. Coa aparición da covid-19, as recomendacións da ERC respecto desta manobra poñen o foco na realización de compresións torácicas, dado que “as ventilacións poden ser moi contaxiosas”. Non obstante, no caso concreto dos afogamentos, “a parada cardíaca é de orixe asfictico”, prodúcese por falta de osíxeno, o que fai que as “ventilacións sexan o que che salva a vida”, lembra Barcala. De aí que no artigo presenten unha adaptación do protocolo de reanimación fixado pola ERC no 2015 para o caso concreto de afogamentos, adaptándoo á realidade da “era covid-19”.

Concretamente, a proposta deste grupo de expertos pasa en primeiro termo por realizar unha “valoración da respiración á distancia, sen achegarse á cara da vítima e situados a barlovento desta”, para logo, trala colocación dos EPI, realizar cinco ventilacións de rescate empregando un balón resucitador cun filtro antiviral HEPA, antes de comezar coas compresións. A manobra, explican, debe ser realizada por dous socorristas e nela “é de vital importancia a fixación correcta da máscara” para evitar un maior risco de contaxio, o que leva a Barcala a pór o acento na necesidade de que as e os profesionais poidan adestrarse previamente no seu manexo. “O cambio fundamental”, engade Barcala, atópase “na posición dos reanimadores, a barlovento da vítima, pois na praia o vento é un factor que hai que ter en conta no referido á diseminación das pingas e aerosoles, e no inicio do protocolo con ventilacións tras vestir o EPI para combater a hipoxia”.

Como reanimar en la “era covid-19”

Los ahogamientos, se recuerda en el artículo, constituyen un “problema de salud pública que supone la tercera causa de muerte a nivel mundial por lesión no intencional”, y frente a estos las maniobras de reanimación cardiopulmonar ( RCP) juegan un papel determinante. Con la aparición de la covid-19, las recomendaciones de la ERC respeto de esta maniobra ponen el foco en la realización de compresiones torácicas, dado que “las ventilaciones pueden ser muy contagiosas”. No obstante, en el caso concreto de los afogamentos, “la parada cardíaca es de origen asfictico”, se produce por falta de oxígeno, lo que hace que las “ventilaciones sean lo que te salva la vida”, recuerda Barcala. De ahí que en el artículo presenten una adaptación del protocolo de reanimación fijado por la ERC en el 2015 para el caso concreto de ahogamentos, adaptándolo a la realidad de la “era covid-19”.

Concretamente, la propuesta de este grupo de expertos pasa en primer término por realizar una “valoración de la respiración a la distancia, sin acercarse a la cara de la víctima y situados a barlovento de esta”, para luego, trala colocación de los EPI, realizar cinco ventilaciones de rescate empleando un balón resucitador con uno filtro antiviral HEPA, antes de comenzar con las compresiones. La maniobra, explican, debe ser realizada por dos socorristas y en ella “es de vital importancia a fijación correcta de la máscara” para evitar un mayor riesgo de contagio, lo que lleva a Barcala a poner la tilde en la necesidad de que las y los profesionales puedan entrenarse previamente en el suyo manejo. “El cambio fundamental”, añade Barcala, se encuentra “en la posición de los reanimadores, la barlovento de la víctima, pues en la playa el viento es un factor que hay que tener en cuenta en el referido a la diseminación de las gotas y aerosoles, y en el inicio del protocolo con ventilaciones tras vestir el EPI para combatir la hipoxia”.

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