El laboratorio gallego ICM aumenta su capacidad para procesar hasta 3.000 test diarios de diagnóstico de la COVID-19

La compañía biotech gallega realizó hasta 1.000 PCR al día para la sanidad pública, incluido el Sergas, durante el pico de la pandemia del coronavirus

La compañía gallega Instituto de Estudios Celulares y Moleculares (ICM), con sede en Lugo y único laboratorio privado de Galicia que cuenta con la reciente validación del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) de Madrid para pruebas PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa) del SARS-CoV-2, acaba de afrontar una inversión de más de un millón de euros en lo que va de 2020 en tecnología de vanguardia que le permite incrementar su capacidad diagnóstica de rutina y que, en caso necesario, le permitiría procesar hasta 3.000 test cada día de diagnóstico de la enfermedad COVID-19.

La empresa biotecnológica socia del Clúster Tecnolóxico Empresarial das Ciencias da Vida (Bioga), que nació en 1997 en A Coruña como el primer laboratorio privado de genética en España a iniciativa de un grupo de profesionales médicos, realizó al día hasta 1.000 pruebas de PCR para detectar la COVID-19 durante las seis semanas de máximo impacto de la pandemia del coronavirus (marzo y abril de 2020) tanto para la sanidad gallega como para las comunidades autónomas de Madrid y Canarias. ICM es la empresa española de servicios genéticos con más capacidad diagnóstica propia.

Su director general, Alfonso Alba, destaca la labor de su compañía durante la reciente crisis sanitaria y explica el papel que jugó la empresa como apoyo y asistencia al sistema de salud de Galicia: “ICM hizo una gran labor cuando el Servizo Galego de Saúde (Sergas) tuvo la necesidad urgente de realizar test masivos” para controlar la crisis sanitaria del coronavirus. “Cuando el Sergas necesitó capacidad de producción por falta de medios propios nos llamó y nos propuso montar la detección de la COVID-19 para reforzar las áreas sanitarias de Lugo, Ourense y Ferrol”, recuerda Alfonso Alba, quien añade que ICM afrontó el reto con decisión y compromiso “y a las 48 horas de la solicitud fuimos capaces de empezar a producir hasta 500 test diarios”. Una semana después de esa propuesta del Sergas, y con el apoyo del Laboratorio de Producción Animal de Galicia (Lasapaga), “ya estábamos en condiciones técnicas de procesar más de 3.000 test diarios en nuestras instalaciones”, recuerda Alfonso Alba, quien destaca que la única limitación viene impuesta por la garantía de abastecimiento de reactivo de extracción de muestra.

El Instituto de Estudios Celulares y Moleculares es el único laboratorio privado de Galicia validado para trabajar en todo el territorio de España por el Instituto de Salud Carlos III de Madrid, dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación. “Es un reconocimiento a nuestra capacidad, a nuestro personal y a la calidad de nuestros procesos”, destaca el director general de la compañía en la que trabajan a día de hoy un equipo de veinte personas de elevada cualificación profesional.

La apuesta de ICM por la tecnología de vanguardia es un hecho. Para hacer frente al reto generado por la pandemia de la COVID-19 y para reforzar su estrategia como empresa de vanguardia en genética, la firma invirtió casi dos millones de euros en lo que va de año en la compra de dos robots, un genotipador y un nuevo secuenciador, que se suman a los tres ya existentes. “Para el manejo de la COVID-19 hemos incorporado un robot MGISP-960, de fabricación china y tecnología de Estados Unidos idéntico al que adquirió el Gobierno de Francia, y también hemos adquirido otro robot a la compañía americana Hamilton Robotics, diseñado y fabricado en Estados Unidos, para reforzar los otros tres robots que ya estaban a pleno rendimiento y así duplicar la capacidad de análisis genético en nuestra rutina diaria”. Alfonso Alba destaca que con esta compra e inversión “ICM está preparada, por si hiciese falta, para volver a reforzar a la sanidad pública si se produjese un rebrote” de la COVID-19 en los próximos meses o en los próximos años.

Tecnología de vanguardia

ICM incorporó en los últimos años tecnología de última generación en secuenciación masiva y genotipado que la sitúan a la vanguardia diagnóstica de enfermedades genéticas. Ya están operativos los cinco robots ya mencionados de gran capacidad para el procesado masivo de muestras, un secuenciador de ADN DB400, de los que únicamente operan otros dos en España, y un sistema dual de genotipado (iScan y GeneTitan). “Esta tecnología convierte a ICM en el mayor hub europeo de genotipado junto con Dinamarca y Reino Unido y nos sitúa incluso por delante, en capacidad automatizada, del Centro Nacional de Genotipado (Cegen-ISCIII) y del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)”, apunta Alfonso Alba.

La compañía Instituto de Estudios Celulares y Moleculares realiza servicios de genética asistencial para centros hospitalarios públicos del Sistema Nacional de Salud y para grandes grupos hospitalarios y laboratorios de referencia. Actualmente ICM desarrolla la mayor parte de la genética externalizada de los hospitales públicos de la Comunidad de Madrid. Su director general señala un hecho curioso en la dinámica de trabajo de la compañía con sede en Lugo: “Muchos de los servicios externalizados por el Sergas en Galicia se derivan a centros de referencia genética nacionales que a su vez nos envían las muestras para analizar y que finalmente, por esa misma vía, regresan al centro de origen”. En su opinión, esta estrategia de análisis genera “un incremento del gasto y del tiempo de respuesta”.

El director general de la compañía, que también cuenta con un laboratorio en Portugal (Oporto), destaca que ICM se consolidó en 2019 como “la empresa genética con más crecimiento neto de España y líder en beneficio industrial, incluso por delante de otras firmas que facturan más del doble que nosotros”. En su opinión, el Instituto de Estudios Celulares y Moleculares es competitivo por su “versatilidad y apuesta por la tecnología”. “ICM es capaz de reconvertir sus unidades de producción porque están diseñadas para ser versátiles”, asegura el máximo responsable de la empresa.

La facturación anual de ICM Ibérica se aproxima a los cinco millones de euros y su Ebitda (beneficio bruto de explotación) ronda los 1,3 millones de euros. Su mercado está en la Península Ibérica, aunque sus servicios llegan de manera directa a países de América del Sur y de manera indirecta, a través de subcontratas, a Dinamarca, Suiza y países del Golfo Pérsico. El director general de ICM marca objetivos exigentes: “Queremos seguir creciendo a un ritmo del 15% anual en los próximos cinco años de manera orgánica e incluso estudiar la posibilidad de hacer alguna adquisición”. La empresa biotecnológica lucense marcó un crecimiento sostenido superior al 25% en los últimos cuatro años.

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