Encuentro online Acampa 2020 sobre la crítica situación de los pueblos indígenas del Brasil: Deforestación, expolio y amenaza de extinción por el coronavirus

La cita es este jueves 2 de julio, simultánea para España, Portugal y Brasil, a las 19.30, 18.30, y 14.30 horas respectivamente

El expolio de recursos y las consecuencias que tiene sobre las poblaciones locales, a las que empuja a una difícil subsistencia y al desplazamiento forzoso, es el tema central de las actividades de la Red Acampa este año 2020. En este marco se encuadra el encuentro online simultáneo España, Portugal, Brasil, que tendrá lugar este jueves 2 de julio, a las 19.30, 18.30 y 14.30 horas, respectivamente. Tratará las amenazas que enfrentan los pueblos indígenas del Brasil a causa de la deforestación, la explotación de recursos a gran escala en sus territorios ancestrales, especialmente por el agronegocio, y la desatención institucional, todo eso agravado con la llegada de Jair  Bolsonaro al poder. A esas amenazas se añade ahora la pandemia del coronavirus, que pone en peligro la propia continuidad de muchos pueblos originarios en toda la geografía del país, desde la floresta Amazónica hasta la región sur del Brasil. Protagonizarán la mesa coloquio virtual la lideresa indígena, Fernanda  Kaingáng, y el profesor de la Universidad UNESP- Río Claro/ Sao Paulo, José Gilberto de Souza.

“Pueblos Indígenas, resistencia más allá de la Amazonía” es el título del encuentro, que moderará el periodista y miembro del equipo de dirección de Acampa Galicia, Rubén Sánchez. Aunque lo que más preocupa en Europa es la destrucción de la Amazonía y los pueblos que la habitan, están también desapareciendo a gran escala ecosistemas enteros en toda la geografía brasileña con la consiguiente expulsión de las comunidades que viven en ellos como es el caso de la sabana de Mato Grosso do Sul o en la mata atlántica del Río Grande do Sul.

La organización de esta actividad online es un trabajo conjunto de Acampa Galicia, Acampa Madrid, Acampa Brasil (Piracicaba) y Acampa Portugal (Lisboa). Se trata de la primera actividad de la red Acampa pola Paz e o Dereito a Refuxio en la “nueva normalidad”, después de que la pandemia obligara a los responsables a aplazar el Encuentro Internacional anual en la ciudad de A Coruña, cuyas actividades giran alrededor de un campo simbólico de personas refugiadas (Jardines de Méndez Núñez), que se iba a celebrar a mediados del pasado mes de junio.

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  • Fernanda  Kaigáng

Fernanda  Kaigáng, que toma el segundo nombre del pueblo indígena del sur del país al que pertenece, fue la primera persona indígena del Brasil en obtener el título de abogada y es una de las caras más conocidas de los movimientos de lucha por los derechos de los pueblos originarios brasileños. Fue asesora de la presidencia de la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) en la etapa de los Gobiernos de Lula, fue también miembro fundador del Instituto Indígena Brasileño para la Propiedad Intelectual (IMBRAPI) y del Instituto  Kaingáng (INKA). Desde todas esas responsabilidades su trabajo se centró y sigue centrándose en la defensa de los derechos de los pueblos indígenas en el país y ante el mundo los diferentes organismos de las Naciones Unidas. También es titulada en Arqueología por la Universidad holandesa de Leiden y realiza una intensa labor de protección y divulgación de los saberes tradicionales indígenas.

  • José Gilberto de Souza

José Gilberto de Souza, Doctor en Geografía, es profesor en la Universidad Estatal UNESP- Río Claro (Sao Paulo). Fue presidente de la Asociación Nacional de Geógrafos Brasileños (AGB/Nacional) entre los años 2016 y 2018 y es autor y coautor de una amplia bibliografía en la que trata temáticas como la cuestión de los pueblos indígenas, el agronegocio, y la evolución de los monopolios agrarios en Brasil. Es experto en el movimiento de las “retomadas”, ocupaciones por parte de familias indígenas de determinadas zonas de tierras eriales, casi siempre al lado de grandes extensiones agrícolas del agronegocio, que en su día pertenecieron a sus pueblos y de las que fueron expulsados. Una práctica muy peligrosa ya que tienen que enfrentarse al acoso sistemático de los guardias de seguridad de los grandes latifundistas que llegan hasta utilizar armas de fuego contra ellos.

Efecto devastador

Según cálculos de la ONU, hay en el planeta 370 millones de personas indígenas, el 5% de la población mundial. La marginación, el racismo y el abandono que sufren en la mayor parte de los países donde habitan los hace aún más vulnerables a los estragos de la COVID-19. Su forma de vida dificulta el confinamiento y la atención sanitaria lo que conlleva un mayor riesgo de propagación y afectación. De momento se desconoce la incidencia del virus en estas comunidades porque ningún país tiene especificados ni cuantificados los afectados y fallecidos que pertenecen a estos colectivos. Son muchas las organizaciones que alertan de un efecto devastador de la pandemia en su modo de vida y en su supervivencia, manejando la idea de un riesgo real de su extinción. Brasil es uno de los territorios del mundo más afectados por el virus y el país sudamericano está aún lejos de tener controlada la pandemia. Las propias comunidades y muchas organizaciones internacionales vienen denunciando que el coronavirus puede suponer la desaparición de muchos pueblos indígenas en todo Brasil y especialmente de los “no contactados”.

Una red transversal

Acampa pola Paz e o Dereito a Refuxio es una iniciativa sin fines de lucro que nació en 2016 en A Coruña con el objetivo de defender los Derechos Humanos, el Derecho Internacional Humanitario y el Derecho a Refugio. Es una red transversal de la que forman parte más de 70 colectivos sociales, culturales, educativos, vecinales, políticos y sindicales, además de instituciones y empresas con responsabilidad social de la ciudad y del resto del país. Una gran mayoría de esas organizaciones son ONGs que trabajan in situ con las personas refugiadas en todo el mundo, desde Open   Arms,   Save the  Children  o Médicos Sin Fronteras hasta Amnistía InternacionalOxfam   Intermon o Greenpeace. Con vocación universal y en solo cuatro años, el movimiento consiguió replicarse: Madrid, Brasil (Piracicaba/ Sao Paulo) y Portugal (Lisboa).

Foto: Fernando Suarez

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