Las encuestas no son votos: El cambio de progreso está en nuestras manos”. Por José Manuel Dapena Varela

Abogado

Parece una afirmación de Perogrullo, pero no por sabida y conocida merece la pena repetirla: las encuestas no son votos. Los votos son los que se depositan en las urnas y se recuentan al final de la jornada electoral.  Si la ciencia demoscópica fuese exacta y cien por cien fiable (con el máximo respeto y consideración hacia los profesionales que confeccionan y “cocinan” las encuestas), las votaciones y los recuentos serían innecesarias en una Democracia. No es el caso.

Además, centrándonos en Galicia y en las elecciones autonómicas del 12 de julio, compaginan mal las encuestas elaboradas en estos últimos días de desescalada de la pandemia con el porcentaje de voto oculto e indeciso que reflejan, con la simpatía con el cambio político y con las victorias progresistas cosechadas de modo consecutivo en Galicia en las últimas elecciones recientemente celebradas: generales (por dos veces), europeas y municipales.

Tal como resalta el candidato socialista a la Xunta de Galicia, Gonzalo Caballero, el paréntesis forzoso por la pandemia no ha hecho desaparecer de la mente de l@s galleg@s la necesidad imperiosa de un cambio progresista en Galicia.

La pulsión de cambio progresista en Galicia es una realidad cuantificable, tangible y bien visible en los gobiernos locales de la mayoría de las urbes gallegas bajo el liderazgo del PSdeG-PSOE (Inés Rey en A Coruña; Abel Caballero, en Vigo; Sánchez Bugallo, en Santiago; Lara Méndez, en Lugo; Alberto Varela, en Vilagarcía; María Barral, en Betanzos; María Loureiro, en Viveiro; etc, etc.) y en las Diputaciones Provinciales (Valentín Glez. Formoso, en A Coruña; Carmela Silva, en Pontevedra; y José Tomé, en Lugo). Gracias a las administraciones locales y a las directrices y aportaciones provenientes del ejecutivo estatal de Pedro Sánchez, la crisis sanitaria, social y económica  resultante del COVID-19 se gestiona “sin dejar a nadie atrás”.

La Xunta de Núñez Feijoo estuvo ausente, desaparecida, muda…, haciendo dejación de funciones y de competencias. Ni estaba ni se la esperaba. Y cuando el PP hablaba era solamente para enredar: ni un gesto en positivo o constructivo durante semanas.  Junto al gobierno central, han sido los gobiernos locales los que han sostenido la protección social y económica de los más afectados durante el Estado de Alarma y el confinamiento.

 Ahora, después de semanas de inacción de las Consellerías (in)competentes durante los momentos álgidos de la pandemia, la Xunta actúa como un pájaro que pretende adornarse con plumas ajenas: se atribuye méritos y partidas presupuestarias que no le corresponden (ocultando la procedencia estatal de los fondos, como denuncia con insistencia el Delegado del Gobierno, Javier Losada); y echa balones fuera a la falta de gestión y de medios autonómicos originados por privatizaciones y recortes en ámbitos esenciales, como el sanitario, el educativo o los servicios sociales.

Bajo el liderazgo socialista de Gonzalo Caballero otra Galicia es posible. Nuestra Comunidad no puede permitirse el lujo de otros cuatro años de pparálisis ppoppular. ¿En qué ha mejorado Galicia durante los mandatos de Núñez Feijoo? En nada. La crisis demográfica no ha revertido. No se han creado oportunidades de vida para nuestros jóvenes, cuya sólida formación la aprovechan otras tierras, por una diáspora forzada ante la ausencia de políticas económicas e industriales desde la Xunta que verdaderamente aprovechen las potencialidades y los recursos de nuestra tierra. Los grandes proyectos industriales del PP para Galicia han desembocado en humo y corrupción. Lo de siempre. Toca cambiar esa dinámica. Toca fortalecer la Educación, la Sanidad, los Servicios Sociales…., ámbitos donde más se han cebado los recortes, la precaridad y las privatizaciones que abandera el PP; un partido que se presenta en Galicia sin sus siglas, para que no lo identifiquen con Casado, con Cayetana, con Díaz Ayuso y las residencias de mayores…, con esa ultraderecha que jalea y secunda. Feijoo es ese PP del que se avergüenzan.

Las mayorías progresistas que afloraron en las elecciones generales, municipales y europeas tienen que consolidarse. El 12 de julio debemos hacerlo. Con Gonzalo Caballero y el PSdeG-PSOE al frente se puede enderezar con ilusión el porvenir de Galicia. Se requiere una amplia movilización. Esa movilización que se intenta adormecer desde algunos medios de comunicación para empoderar como líder a Feijoo frente a Casado, en una estrategia ajena a los intereses de Galicia y de l@s galleg@s.

Toca votar por Galicia, por ti, por tod@s nosotr@s. Una Galicia de progreso es posible. No está en las encuestas. Está en nuestros votos, está en nuestras manos.

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