Los mejores restaurantes para dar una vuelta al mundo sin salir de A Coruña

A Coruña acostumbra a recibir a sus visitantes con las ya onomásticas estrofas de la canción popular que narra lo bonito que es vivir en ella

Sin embargo, entre ‘andar de parranda e durmir de pe’ los herculinos tienen en la comida uno de esos placeres convertidos en cultura popular, algo de lo que es reflejo la hostelería local. Al coruñés de toda la vida le gusta ‘comer ben’ y es tremendamente exigente. Y ese bien no solamente hace referencia a la calidad, sino también a la cantidad. No en vano, las raciones de las abuelas gallegas eran famosas por su cantidad y de la misma nace otra expresión tradicional: “come, neniño, come”.

Nadie es forastero en A Coruña. Así lo rezan las campañas municipales desde hace décadas, e incluso en el propio himno oficioso de la ciudad se recuerda. Quizás por eso se entiende que, a pesar de la importancia, calidad y éxito de la cocina tradicional, desde tiempos pretéritos y pre globalización sea posible darse una vuelta al mundo sin salir de la ciudad de cristal. Es posible ejemplificarlo, por ejemplo, en Just Eat. Los mejores restaurantes de A Coruña son gallegos, pero también europeos, asiáticos o americanos. Y todos, por cierto, respetando aquella regla de oro del ‘comer ben’.

Hay que remontarse a 1985 para encontrar el primer restaurante asiático en A Coruña. Más de tres décadas después, la pregunta es qué barrio (y A Coruña tiene una marcada identificación con cada uno de ellos) no tiene su viaje gastronómico internacional. De más cercano a más exótico, y además de las muchas casas de comidas tradicionales y restaurantes de toda la vida, en A Coruña uno se puede convertir en una suerte de Marco Polo y hacer una ruta de la seda hasta la lejana Asia.

Resulta curioso cómo enfilando la playa de Riazor desde la residencial Rubine conviven dos locales en las antípodas geográficas y que permiten al visitante elegir entre paladares muy diversos. El indio Taj Mahal, con su decoración tradicional, su cocina cercana y auténtica mira desde su ventana al mexicano Tamarindo. Incluso uno puede desafiar al estómago pidiéndose un Tikka Masala para comer, hacer la digestión y sumegirse en el Atlántico y realizar la última comida del día con unos burritos y quesadillas. O hacer el mismo viaje desde casa, recurriendo a los servicios a domicilio. Por ejemplo, una alternativa muy aplaudida por los clientes es el Wok Zhang, un viaje absolutamente ecléctico por Asia, en el que solamente el aguante del cliente pone el límite en cuanto a las cantidades.

 

Pero A Coruña, además de a mar, huele desde hace muchos años a Italia. Y Pizza Tutto lleva desde hace muchos años esa bandera para el residente de toda la vida. Los últimos ‘vecinos’ en incorporarse al mapa gastronómico han sido los japoneses y la multitud de opciones de buen sushi, en una tierra que más fresco que el pescado hay pocas cosas. Quizás, la brisa de A Marina en el atardecer.

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