Negro futuro de un proyecto en blanco. La excusa del límite salarial. Por Alberto Esparis

Curriculum deportivo

En la vida existen dos formas básicas de afrontar un problema: buscar soluciones o encontrar excusas. En el fútbol y más concretamente en el Real Club Deportivo de La Coruña siempre se ha optado por la segunda. Es mucho más fácil, basta con recurrir al tópico de siempre “es que el fútbol es así”. Para qué vamos a molestarnos en seleccionar y delegar en técnicos con talento y experiencia que les permitan adoptar las medidas correctoras oportunas a problemas cotidianos o excepcionales, si con el tópico de siempre nos salvamos de la “quema”.

La Liga de Fútbol Profesional viene fijando un tope salarial para cada uno de los equipos, en función de unos criterios económicos que intentan salvar a los clubs de la quiebra. Eso, para los dirigentes y directores deportivos de perfil bajo, es un inconveniente insalvable. No saben confeccionar una plantilla competitiva sin gastar más de lo que ingresan. Para eso se necesita talento y trabajo, algo escaso desde hace años en el RC Deportivo. La publicación oficial de los límites establecidos para cada equipo nos permite sacar conclusiones demoledoras que a más de uno le deberían dejar la cara colorada.

El salario medio de un futbolista de segunda división ronda los 280.000 € brutos. Lo que quiere decir que, con 7.000.000 € el Real Club Deportivo de La Coruña debería poder confeccionar una plantilla de garantías. Para ello se necesita una secretaría técnica de nivel, compuesta por un equipo de especialistas en el análisis y seguimiento de jugadores, profesionales honestos y con talento. En Coruña los hay.

Está demostrado que el tope salarial no tiene una relación directa con la clasificación final de los equipos. Como ejemplo, y no es un caso aislado, está el Mallorca que en la pasada temporada ascendió con un tope salarial de 6,9 M/€. Es la gestión de esos recursos económicos lo que marca la diferencia. No el talonario.

La necesidad de 25 jugadores en la plantilla sólo está justificada para aquellos equipos que participan en varias competiciones y que, además, suelen llegar a las fases finales. Ni siquiera se necesitan dos por puesto, siempre que la confección de la plantilla haya sido equilibrada. Equilibrar una plantilla es una de las funciones más complejas para la dirección deportiva de cualquier club, imposible conseguirlo sin un buen equipo de técnicos a su alrededor; una buena secretaría técnica.

Pero claro, el fútbol profesional es un negocio y cuantos más movimientos más se “pierde” en el camino. Esa es la cruda realidad.

Los datos oficiales demuestran que el reparto y la carga de minutos por jugador en los equipos profesionales, oscila entre los 14 y 16 jugadores, independientemente del número total de la plantilla y no en 25 (estos datos están al alcance de todos, son de dominio público).

En mi opinión, lo que dicen los datos es que si se invierte en 16 jugadores de calidad y se completa la plantilla con la cantera debería resultar una plantilla de garantías, muy superior a la actual, con una gran diferencia de presupuesto, un menor costo económico que nos permitiría afrontar la deuda sin grandes dificultades.

Eso es lo que necesita el Deportivo actual y ¡Sí se puede!

Tratando de rentabilizar un presupuesto medio y sin perder potencial, opino que se debería priorizar la inversión en siete (7) puestos: 1 portero, 2 centrales, 2 centrocampistas y 2 delanteros (carril central). El 70% del presupuesto se invertiría en esos puestos. Si se ha hecho una buena selección se obtendría un equipo de garantías con la mitad del presupuesto actual.  Está demostrado que aquel equipo que dispone de tres jugadores determinantes sobre el campo, ocupa las posiciones altas de la tabla clasificatoria. Si disponemos de siete, con mayor motivo.

Si tenemos un límite salarial cada vez más bajo es debido a la nefasta gestión deportiva de los últimos años. Una gestión enfocada al gasto y no a la inversión y en la que seguimos atrapados. Una gestión, que no me cansaré de repetir, está basada en la cultura del amiguismo obviando los criterios empresariales más elementales.

Esa cultura es la que está llevando al RC Deportivo al estrés económico y social. Y aunque, en este momento, el Club no corre ningún peligro de desaparición como nos quieren hacer creer, si no se pone coto a esto y no se cambia el modelo de gestión por otro completamente distinto, el mismo que aplican en sus empresas, entonces no hay solución.

El límite salarial no es un problema, es una bendición. Entérense por favor…

Foto. RC Deportvo

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