RC Deportivo. Hoy contra el Sporting de Gijón solo valen los tres puntos

Cinco  de la tarde, hora lorquiana, la del clarín que anuncia el inicio de la corrida de toros.

Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

Federico Garcia Lorca

En Riazor habrá fútbol a las cinco de la tarde, sin público que coree las jugadas de los “toreros” del RC Deportivo. El morlaco es de conocida ganadería, nada menos y nada más, que el Sporting de Gijón, un partido que hay que ganar por lo civil, o por lo penal, los tres puntos deben quedar en casa si no queremos ponernos al final de la jornada los dodotis del “canguis” al dormir en puestos de descenso.

El equipo rival no lo componen cojos o ciegos, son como los deportivistas, gladiadores que saltarán al verde césped a luchar contra otros once gladiadores, buscando lo mismo unos y otros, la victoria. Las gradas estarán vacías, faltará al presión de los aficionados y en A Coruña, el millón de euros que dejan los aficionados del Sporting de Gijón cuando este se enfrenta al RC Deportivo en la Ciudad de Cristal.

Tienen los coruñeses en examen final con la obligación, como mínimo de aprobar, aunque sea con un cinco raspado, esto es, sumar tres puntos como hizo ayer el CD Lugo en Santander, otro resultado sería una catástrofe. Me fío de las palabras de Richar Barral:“Tenemos una plantilla amplia y gran fondo de armario. Disponemos de gente que llegó en enero, que no jugaba en sus equipos, y no está tan quemada en cuanto a partidos. Creo que va a ser muy difícil que nos ganen un partido”. En los toros hay una suerte llamado farol, es vistosa, pero en el fútbol no da puntos la vistosidad, sino la efectividad en la portería contraria, menos aún en estos tiempos de tristeza, donde lo que se impone es la victoria. Soy realista, no podemos pensar en los otros equipos, ni hacer las cuentas de la lechera, ni que el RC Deportivo con su fondo de armario va a arrollar. Soñar es cuento y barato, pero soñemos fuera del peligro del descenso. Yo aplico otro cuento, que es la victoria, los otros cuentos son lúgubres y no me interesan.

Cuando un equipo juega fuera de su feudo, con las gradas vacías como se ha podido constatar, salen a chamarrear conscientes que no tienen sobre la nuca la presión de los aficionados locales, pondrán el autobús, pérdidas de tiempo intencionadas si van puntuando. Hay que salir a ganar desde el minuto uno, para que luego no entren las prisas ni los agobios por la necesidad de puntuar. De no sumar los tres, no quiero pensar en esa posibilidad, aunque todo es posible, en fútbol solo hay tres resultados, ganar, empatar o perder. Para ganar solo pido que los jugadores pongan toda la carne sobre el asador y que Fernando Vázquez sepa leer el partido.

No quiero que a las siete menos cuarto de la tarde, los soles quemen los sentimientos de los deportivistas, mi sentimiento. Los jugadores están obligados a poner el alma y profesionalidad sobre el terreno de juego, deben saber manejar la capa,(talento futbolístico). Poner banderillas (jugar con contundencia, no con agresividad).  Lucirse con la muleta (llegar a puerta contraria y crear peligro constante). Meter bien la espada (goles) y finalizar dando la puntilla con tres puntos. Oreja y rabo.

Resumiendo. No hay más que dos opciones para el partido de hoy, vencer por la vía rápida y convencer que el fondo de armario nos dará tranquilidad para afrontar los diez partidos restantes.

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