Secuelas del coronavirus y esperanzas depositadas en las vacunas. Por Jesús Antonio Rodríguez Morilla

  • Doctor en Derecho por la U.C.M. (Cum Laude)
  • Licenciado en Derecho.
  • Certificado-Diploma de Estudios Avanzados. (Fundamentos de Derecho de la U.E. y problemas actuales en el ámbito del Derecho Público).
  • Licenciado en Ciencias Políticas.
  • Caballero de Mérito por Real Orden Noruega

No hay noche, cuan larga sea, que no tenga amanecer. (Víctor Hugo) 

Resulta admisible qué dada la corta trayectoria del virus, aún permanezcamos ajenos a su comportamiento destructor en el ser humano, al igual que ocurrió tiempos atrás con el VIH, con la esperanza que los avances médicos actuales arrinconen a la Pandemia.

En 2020, es de esperar resultados más óptimos y en menor tiempo, que vayan despejando tenebrosos horizontes al igual que sucedió antaño.

Mientras tanto, a través de la Comunidad Científica y los grandes laboratorios, se estudian pautas y vacunas preliminares en una carrera desafiante destinadas a la obtención de resultados más o menos concluyentes.

Según el Washington Post surgen problemas en la investigación de vacunas en lugares de contagio “masivos” como New York, China o Gran Bretaña ante la escasez de “no contagiados” en los cuales poder inocular vacunas experimentales.

El mercado de la oferta y la demanda permanece abierto, a tenor de una entrevista realizada por una Cadena española a uno de nuestros científicos “exiliados” hará aproximadamente un mes, confesando éste que la Administración USA en función del índice de confianza que le inspiraban ciertos laboratorios o prototipos de vacunas en sus avances contra el virus, destinaba a sabiendas, “a fondo perdido”, grandes sumas de dinero a cambio de la obtención de una posición de privilegio respecto al posible éxito de la investigación.

Otro ejemplo, según la misma Cadena también procedente de USA, lo constituyó otra oferta parecida de unos laboratorios alemanes el pasado mes de marzo.

Según El Español, otra dificultad añadida para España la constituye su exclusión de la alianza entre Francia, Alemania, Italia y Holanda para obtener la vacuna del Covid-19, al carecer de capacidad propia para producir antígenos para humanos.

 El objetivo de tal alianza lo constituye el deseo de ofrecer a investigadores y fabricantes importantes ayudas públicas a cambio de garantías de acceso masivo a la vacuna en la U.E., evitando de esta manera que la UNIÓN EUROPEA dependa de EEUU o CHINA como protagonistas principales en las futuras discusiones con los actores claves en la industria farmacéutica. Huele un poco a utópico y a las proximidades de las elecciones en Alemania o los Países Bajos, primeros en desvelar tal iniciativa.

También de interés según el Washington Post, es la cifra autorizada por el gobierno federal estimada en 7.000 millones de dólares destinada a investigar distintos tratamientos, donde los intermediarios tratan de sacar pingües beneficios.

En España a niveles más modestos, se continúan estudiando a diario el significado de los resultados de pruebas realizadas, por ejemplo, en las equívocas aplicaciones contradictorias y desconcertantes para los neumólogos de los respiradores, cuyo uso va desplazándose en función del comportamiento del paciente, y no como al principio, como recurso inmediato.

A sus invasivas intubaciones del comienzo de la Pandemia, según fuentes fidedignas de un importante hospital de la capital, sólo eran efectivos aproximadamente en un 5% entre los pacientes de mayor gravedad los cuales lo requerían sí o sí, ante su situación de hipoxemia o baja saturación de oxígeno en sangre de las arterias, a lo cual había que añadir la escasez u obsolescencia de modelos.

Continúa el cuerpo médico universal en permanente ruta de aprendizaje respecto a cómo combatir la pandemia, y un ejemplo lo constituye EEUU a tenor de las cifras actuales de + de 2 millones de contagios y unos 115.000 fallecidos a lo largo de 26 estados, y según el Washington Post, los investigadores no se encuentran seguros sobre muchas situaciones.

  • ¿Nos encontraremos ante una enfermedad crónica de futuro?
  • ¿Se inoculan a efectos experimentales vacunas ya centenarias utilizadas contra “polio” y “tuberculosis” a la búsqueda de efectos positivos colaterales, tratando de acelerar el sistema inmunológico?

Por otro lado, algunos expertos de la administración estadounidense continúan preocupados ante rebrotes, que no son precisamente contagios, por lo que podría considerarse la existencia de otras nuevas cepas al igual que está ocurriendo en China.

Finalmente, el imperio del dólar llega a la conclusión según una encuesta del este Medio, qué entre 7 y 8 estadounidenses se vacunarían si fuera gratuito.

No deja de ser anecdótico ante las diversas tipologías de pólizas de seguros existentes, entre la población estadounidense, imaginar se permitiera esta posibilidad ante los posibles pingües beneficios económicos además de los humanos que pudiera reportar.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.