Pasaje Begoña: donde la libertad le miró a los ojos al odio

Casi medio siglo después de una ignominiosa redada que acabó con el para muchos “lugar más libre del mundo”, el recuerdo de los pioneros de la lucha por los derechos LGTBI se vuelve más actual que nunca

“Cuenta una anécdota muy bonita sobre un noble que éste quería buscar el sitio más libre del mundo, y estando en Manhattan leyó en un famoso diario neoyorquino que ese lugar existía en un pequeño rincón de España llamado Torremolinos”. Son palabras de Jorge Pérez García sobre la fascinación que fue capaz de crear el Pasaje Begoña, una maravillosa excepción dentro de un entorno atroz que da nombre a la Asociación que ahora preside. Sí, se refiere, por increíble que parezca, a la España de los sesenta. Pero incluso ese por entonces oscuro, gris e intolerante país tuvo un halo de luz en su larga noche de piedra. Torremolinos, y el Pasaje Begoña en particular, le miraron a los ojos al miedo y al totalitarismo. Le pusieron música y, sobre todo, alegría y mucha luz.

Aquella resistencia podría explicarse al modo de Goscinny y Uderzo: una pequeña ‘aldea’ de gente feliz, alegre, que resistía con color y alegría a la amenaza que le rodeaba. En sus minúsculos confines se divertían los especialistas en divertir y contar historias. La formación era un auténtico ‘Dream Team’: Pia Beck interpretando jazz al piano, John Lennon y su manager Brian Epstein haciéndonos imaginar un mundo en paz… pero, al contrario que la historia de galos y romanos, una noche de junio del 71 los malos apagaron para siempre la libertad del lugar más libre del mundo. Una pavorosa redada de las ‘tropas’ fascistas de Franco se saldó con 300 detenidos, convirtiendo la alegría en delito y estigmatizando la diversidad. Hoy, casi medio siglo después, reivindicar la significación del Pasaje Begoña y un legado que nunca se consiguió silenciar del todo es el objeto de la Asociación que lleva su nombre. “Somos una Asociación sin ánimo de lucro, que investiga la memoria LGTBI del Pasaje Begoña, un lugar que nos ha deslumbrado totalmente; hemos pasado de investigar a promocionar para que no vuelva a pasar algo semejante; queremos reivindicar tanto el espacio en sí como el fin de la libertad, porque la libertad es algo que por desgracia aún te pueden robar; los derechos hay que defenderlos siempre”, afirma Jorge Pérez García, presidente de la Asociación Pasaje Begoña desde 2018 y anteriormente un referente en las luchas para superar las barreras de la discapacidad y a la accesibilidad (lo que le valió ser condecorado con la Gran Cruz del Mérito Social tras 25 años de entrega).

 

Pasaje Begoña ha sonado con más fuerza que nunca en los últimos días, tras haberse convertido en el sello más exitoso de la historia de Correos. ‘Cuna de los derechos LGTBI’ reza una edición que, sin embargo, también ha sido objeto de crítica por parte de los ‘zombis’ y herederos ideológicos de aquellos protagonistas de la infamia del 71. Y es exactamente esa amenaza aún latente la que justifica celebraciones como el Orgullo o reivindicaciones como las de la Asociación. “La gran lección no era el edificio o el lugar, sino que muchas de las circunstancias de entonces se están dando ahora; el rumor de que tenemos más derechos, de que pedimos por encima de otros colectivos… eso es falso; que yo pueda ir con mi pareja de la calle sin miedo o a otra agresión, que el derecho a amar esté por encima del derecho a odiar… es lo que pedimos”, afirma Pérez García. “Queremos que la cuando la gente visita aquel lugar puedan recrearse la música, la estética, la gente…”, añade. Por desgracia, la historia tiene muchos puntos en común con el icónico Stonewall Inn de Nueva York, con el que hace un año se hermanó en un emotivo acto.

Resulta paradigmático de la vigente y latente necesidad del día 28 la comparación con dos situaciones no demasiado lejanas en el tiempo. Hace menos de dos años, una tirada de 17 millones de boletos de la Lotería Nacional y otra de 10 millones de cupones de la ONCE lanzaban exactamente el mismo mensaje que los sellos de Correos. Entonces, los altavoces del odio no tenían ni presencia ni cabida en los medios. También en el 2019, tanto el Parlamento de Andalucía como el Congreso de los Diputados aprobaban por unanimidad la declaración del Pasaje Begoña como “Lugar de Memoria Histórica y cuna de los derechos de las personas LGTBI”. Resulta impensable tal normalidad solamente unos meses después. “Yo creo que hoy en día esa declaración también se aprobaría, pero no podemos dejarnos llevar por los populismos y el odio; así empezó el nazismo”, subraya Pérez García.


Son más de cincuenta los proyectos emprendidos en su corto pero intenso caminar por la Asociación Pasaje Begoña. Sin duda, la recuperación de la memoria del Pasaje, de ese bulevar de los sueños rotos, ha dejado algunos de los momentos, de los testimonios más emotivos y sentidos. Trazos desde la memoria que ayudan a pintar el cuadro de lo que alguna vez fue un lugar idílico e ideal. La mayoría de los habituales en aquellos lugares son ahora octogenarios y resulta complicado encontrar demasiado archivo gráfico, y mucho menos audiovisual. No es necesario cuando el valor de la palabra es igualmente de alta definición. “Una trans que actuaba, que entonces estaba sin operar, nos decía que esa sensación de libertad, de que le llamaran en femenino… era indescriptible; para la sociedad era un proscrito y un delincuente; para la religión un pecador y para la medicina un enfermo”, lamenta el presidente de la Asociación, al que también se le quedó marcada una confesión del maestro Waldo de los Ríos, fallecido tras una profunda depresión unos pocos años después de la redada, en la que confesaba que los cuatro meses más felices de su vida eran los que había disfrutado en el Pasaje Begoña.

Es la historia de un rincón colorido en una España negra y gris, en la que una vez mandaron los malos, y en la que su negra sombra amenaza con volver a quitarnos la sonrisa si silenciamos momentos y lugares como el Pasaje Begoña.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

tres + 12 =

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.