El papel de nuestras vidas

Referente innegociable durante generaciones, el papel pintado ha vuelto para quedarse definitivamente; y lo ha hecho convertido en un referente artístico y cultural para experimentar viajes temáticos en los rincones de cada habitación

Todo vuelve, o casi todo ya está inventado. Es una máxima que a la que suelen acogerse los puristas, desde las artes a la decoración pasando por los deportes, la política o cualquier ámbito susceptible de tendencias y debate. De hecho, se puede constatar que la falta de respeto hacia aquello con lo que se pretende romper suele volverse en contra de esa supuestamente ‘novedosa novedad’, mandándola a una condición de éxito efímero o de anécdota histórica. Y, en buena medida, solamente es susceptible de volver aquello que ha marcado un momento, una generación o una década con una huella tan marcada que los trazos al evocarla son perfectamente reconocibles. Y cuando los vemos provocan una sensación de complicidad, satisfacción, identificación y viaje sensorial. Resulta paradigmático el caso del papel pintado, inherente a varias generaciones, prácticamente indiscutible en la elección de cada hogar durante generaciones y que ahora regresa a las grandes propuestas de la decoración, así como de acompañante de muchas creaciones artísticas o de moda.

La ‘dictadura’ de la pintura durante años convertía paredes y demás superficies en un gran manto blanco, rojo o amarillo que se reducen a eso: más vivo o apagado, pero con la personalidad de un folio sin escribir. En los tiempos de la televisión a la carta, de la personalización más absoluta, la vuelta al papel pintado habla precisamente de todo lo contrario. De personalidad. De expresar y transmitir una época, un mensaje, un sentimiento. Si existe un espacio único y personal, que habla sobre su inquilino y se mimetiza con sus gustos e inquietudes esa es la habitación de cada uno. Para muchos, ‘EL LUGAR’. Para otros, una suerte de rincón ‘sagrado’ propio. Y ciertamente, es imposible no encontrar un papel pintado genial para el dormitorio. La infinidad de variedades, texturas y motivos que uno se puede encontrar son absolutamente eclécticas.

Hablar de la vigencia o el retorno para quedarse del papel pintado va más allá de una moda, tal y como afirma en su informe de tendencias Pinterest 100, que habla de un aumento del 401% en las búsquedas relacionadas con el producto, al que sitúa como referente de vanguardia. Pero, más allá de lo meramente estético y de la satisfacción de encontrar un producto personal y en cierta medida único… ¿cuáles son las ventajas del papel pintado? En primer lugar, la infinidad de opciones y juegos incluso de perspectiva que permiten darle una nueva dimensión a una habitación. Los motivos florales, murales, o incluso trampantojos generan sensaciones de espacio y vacíos imposibles de conseguir con una capa de pintura. Generalmente, la sensación es de espacios más grandes de lo que realmente son.

Por otro lado, ¿quién no ha sufrido en sus carnes los ruidos, pero también los olores, de una reforma de algún vecino? Evidentemente, en ese caso estamos hablando de las manos de pintura y sus productos asociados. Frente a eso, el papel pintado es mucho más fácil y rápido de aplicar (prácticamente cualquiera puede hacerlo), pero sobre todo resulta infinitamente más limpio y no genera olores (que en algunas personas incluso llegan a provocar reacciones adversas como mareos). La resistencia o lo sencillo de su limpieza son otros de los puntos fuertes de un producto que, en caso de alguna pequeña imperfección tiene una solución sencilla sin necesidad de repetir la instalación por completo.

Si hay una década que se relaciona con el papel pintado y del que éste ha sido protagonista principal esa es la de los setenta. En Papeles de los 70 uno puede darse una vuelta por las propuestas y variedades ofertas y retrotraerse a la etapa de la psicodelia, de los cambios sociales, del mejor rock and roll y de algunas de las joyas de la historia del cine. Puede hacerlo al ritmo de música Funky y sentirse en muchos casos en el escenario de referencia que Tarantino homenajeó en Pulp Fiction o Jackie Brown. Y si eso lo hacemos solo con un click, huelga expresar las ventajas y aplicaciones que el propio papel pintado tiene para configurar el restaurante o negocio temático ideal. Como en aquella época, un actor principal con apariencia de secundario y sin el cual, seguramente, las fotografías de nuestras vidas tendrían un recuerdo muy diferente.

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