El voto, vacuna contra el virus. Por José Manuel Dapena Varela

Abogado

Con coma o sin coma intercalada en la frase (“El voto, vacuna contra el virus”; “El voto vacuna contra el virus”), el mensaje sustancial no varía: la relevancia del voto. Siempre es relevante, pero en estos momentos, si cabe, todavía más.

Acudir en tiempos de pandemia a metáforas o símiles relacionados con el COVID resulta hasta cierto punto inevitable. A las puertas de una jornada electoral inmersa en una crisis sanitaria, es muy gráfico y fácilmente comprensible vincular la importancia de un voto con la relevancia de una vacuna para combatir un virus. Voto y vacuna inciden de modo directo y relevante en la vida de las personas.

Las malas políticas son como virus que atacan el tejido social, originan su debilitamiento y afectan a la propia existencia ciudadana. Basta pensar en los recortes en Sanidad, o en las consecuencias de la privatización y desatención de las Residencias de Mayores. En una Democracia el remedio para poner punto final a esas políticas “víricas” son los votos. Es hora de sanar. Es ahora el tiempo del cambio.

Los votos vacunan contra políticas que anteponen la economía a la salud de los ciudadanos, contra políticas que posponen la seguridad a intereses electorales.

La gestión del rebrote del COVID en A Mariña lucense despeja cualquier duda sobre la diferencia entre que gobiernen unos u otros. Los bolsonaros ppoppulares, además de escurrir el bulto por enésima ocasión, han priorizados sus estrategias electorales frente a la salud y la seguridad de los habitantes de esa comarca. Con escapismo egoísta, se han establecido desde la Xunta confinamientos sin fundamento epidemiológico para encajarlos en sus cortoplacistas planes y plazos electorales.

Hay virus que pueden alargarse en el tiempo, si no se ponen los remedios en el momento adecuado. El domingo #12X es un magnífico momento para poner punto final al virus de los recortes, de las corruptelas y de los despilfarros. El voto es una buena vacuna. La mejor vacuna. Quedarse en casa, o dispersar el voto de modo ineficiente, puede provocar que al despertar el lunes 13 el virus de las malas políticas siga ahí.

Nunca máis.

Toca votar por quienes priorizan a las personas. Por quienes postulan fortalecer la Sanidad y la Educación públicas, los Servicios Sociales y los derechos laborales.

Toca votar por una Galicia vital. Una Galicia de progreso y con futuro es posible. Los votos serán nuestra vacuna.

Mi voto (mi vacuna) lo tengo claro

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