John Aigi Hurn: la trompeta de oro que A Coruña jamás olvidará

La Sinfónica de Galicia se ha quedado huérfana. John Aigi Hurn, uno de sus padres fundadores, perdió ayer una larga lucha, que dejaba a la ciudad sin uno de sus grandes referentes culturales, con quien llevaba casi tres décadas de matrimonio idílico. Pero no son las notas de su trompetista solista lo que echará de menos la Orquesta, sino un referente para todos aquellos que han aprendido a su lado, lo han disfrutado desde el patio de butacas o que simplemente, ya sea desde el conocimiento o la ignorancia, se han acercado a él y han obtenido una inmensa dosis de humanidad y humildad.

Aigi, como así se referían a él sus compañeros, dio prácticamente hasta su último aliento por A Coruña. Cuando a él apenas le quedaban fuerzas quiso mandar un mensaje de optimismo a la ciudad, y cada tarde del confinamiento amenizaba a sus vecinos con melodías populares. En su calendario estaba marcado, para cuando ganara su batalla personal, un retorno en el concierto de María Pita. Si los padres fundadores de la patria de Aigi (nacido en Tokio) tallan a sus padres fundadores en piedra, la cascada del Palacio de la Ópera debería tener desde hoy mismo un recuerdo a un hombre bueno, que hizo de A Coruña un lugar mejor desde su llegada, y que ayudó al nacimiento y crecimiento de uno de los motivos de orgullo más grandes del país.

El hombre de la trompeta de oro

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