“Esperemos que el COVID se vaya rápido y la baraja se quede”

La arquitecta coruñesa María Gallardo de Artaza es la creadora del juego de cartas inspirado en la lucha contra el virus, concebida durante un confinamiento en el que además intentó levantar la moral de los sanitarios a través de retratos e ilustraciones… y todo ello mientras preparaba su Trabajo de Fin de Grado

María Gallardo de Artaza (A Coruña, 1995) tiene claro cómo cantarle las cuarenta al COVID-19. Lo hará jugando sus propias cartas, en el sentido más estricto de la palabra. Y es que esta recién graduada arquitecta aprovechó el tiempo de confinamiento no solamente para completar su Trabajo de Fin de Grado, sino también para aportarle un nuevo nivel a la baraja tradicional: sustituir los oros, bastos copas y espadas por protecciones, mascarillas, guantes y pantallas, así como la sota, caballo y rey por cajeras de supermercado, policías y sanitarios. Además, el comodín, al igual que en los tiempos que corren, es esa carta salvadora que esperamos todos en cada mano: la vacuna. Si las crisis sacan también lo mejor de cada uno, en el caso de la joven le ha dado tiempo a hacer un poquito más feliz el trago para los sanitarios a los que retrató a través de las redes sociales, diseñar desde cero una baraja con ello propio, imprimirla y empezar a distribuirla… y a terminar una de las carreras más exigentes.

¿Cómo de alguien confinado entre cuatro paredes surge la idea de montarse su propia baraja?

Estaba haciendo dibujos de los sanitarios, de todo el mundo que me mandaba su retrato con mascarilla, su equipo de protección… pero cuando llevaba cincuenta o cien retratos me dije a mí misma que me gustaría hacer algo que se pudiese ver un poco más, más palpable o que quede más de recuerdo que una foto de un retrato para una persona. Cuando estaba haciendo el TFG (Trabajo de fin de grado) me enseñaron la baraja gallega y surgió la idea de hacer algo similar, adaptándolo a los tiempos del COVID. Pensé en lo que había hecho en los retratos: en las mascarillas, guantes, geles, pantallas… y eso fue lo que conformó los palos. Estuvimos mucho tiempo pensando los diseños, mirando sitios donde imprimir… Le di vueltas, pensé cuáles serían las figuras, y se vinieron a la cabeza quiénes eran los más aplaudidos en esos momentos. Estaba la figura del rey, que es la figura sanitaria que engloba todo, esa gente expuesta que fue a trabajar igual. El médico, el enfermero, el celador… El caballo tiene más relación con el día a día del cuerpo policial, bomberos, ambulancieros… personas que han estado en primera línea y ayudando a mantener la calma. Para la sota pensé en una cajera, ya que mi madre trabaja en un hipermercado y ha tenido que ir a trabajar todos los días, al igual que transportistas, reponedores y gente que nos garantizaba la disponibilidad de productos de primera necesidad.

¿Qué motivación le llevó a comenzar con las ilustraciones de sanitarios?

Un poco antes del confinamiento empecé a hacer dibujos para mis amigos, un poco a modo de cariño. De hecho, la cuenta de Instagram era privada para ir subiendo cosas. Se me ocurrió, durante el confinamiento, abrirla. Una amiga que estaba en Italia lo estaba pasando bastante mal y se le notaba muy agobiada, así que me pidió si le podía hacer un dibujo para ella con el EPI y la mascarilla. Al acabarlo me gustó un montón, me pareció un gesto muy bonito, que solamente me costaba el tiempo. Así que como ya había abierto la cuenta empecé a poner en las historias que me apetecía, a cualquier sanitario que me mandara su foto, hacerle un retrato.

Y todo ello, de manera altruista…

Claro, lo único que pedía era que me siguieran en Instagram. Hubo gente que lo agradeció un montón, no solamente por mi parte, sino por el apoyo de la sociedad volcándose con ellos.

¿Cuánto tiempo le ha llevado el proceso de creación?

¡Muchas horas! (suspira). Durante la cuarentena, todos estuvimos muchas horas dándole vueltas a la cabeza y al final estás haciendo incluso el TFG y se te iba la cabeza hacia la baraja: ¿qué puedo poner, cómo puedo seguir? surgió de esa forma la idea del papel higiénico.

Así que todas las Artaza pusieron su granito de arena…

Lo del papel higiénico se lo reconozco a mi hermana (risas). Estuve a puntito de ponerlo cuando se me ocurrió la idea de poner la vacuna como comodín con la idea de “esa carta que tengo que usar porque no tengo otra y me va a salvar”. Lo que estamos esperando todos, en realidad.

En su caso, el confinamiento se tuvo que hacer realmente corto: un TFG, una baraja, cientos de fotos y retratos a sanitarios…

Estuve haciendo muchas cosas, en realidad dio para mucho.  La verdad es que bastantes cosas… incluso el diseño y el dibujo del ‘bichillo’ para ponerlo por detrás de las cartas.

La firma Artaza salta a la vista en la caja, ¿ha pensado en patentar su creación?

Estoy mirando a ver si soy capaz de hacerlo y darle un poco de salida, porque en realidad lo he hecho modo muy personal, empezando por un círculo pequeñito de amigos, conocidos… y no sé dónde nos llevará. Esperemos que el COVID se vaya rápido y que la baraja se quede.

¿A qué le suena Artaza, a estudio de arquitectura o a firma de referencia en el mundo del azar?

La baraja se llama Artaza porque es mi apellido y es una firma que se va a quedar así. Soy MG para mucha gente porque Gallardo es mi primer apellido, pero Artaza tiene un sentimiento muy bonito para mí.

¿Cómo han reaccionado los sanitarios?

Les ha gustado un montón. Tengo amigas enfermeras o médicos que dicen que hace dos meses todo el mundo estaba muy fuerte con ellos, pero que no entiende ahora que la gente vaya sin mascarilla por la calle, o la lleve por llevar. Y siempre es bueno recordar ese mensaje.

Precisamente, ¿lo ha pensado también con un fin didáctico, por ejemplo para los niños?

No lo hice pensando en nada en particular, sino más bien como un recuerdo de una etapa para aprender. Hemos pasado por esto y nos da la imagen de la magnitud de una pandemia. Nuestra generación no ha pasado por una guerra, por ejemplo, y quizás esto sea uno de los momentos clave de su experiencia personal. Es un tiempo para aprender.

Ha quedado patente en las artes que las crisis agudizan el ingenio, y que las creaciones en tiempos duros suelen dejar obras para la historia, ¿de qué forma se reinventará la arquitectura?

La arquitectura tiene ahora una vuelta de rosca con motivo de las distancias, los espacios… el hogar familiar ya estaba en proceso de reinventarse, ya que el uso del salón es cada vez menor. Cada uno está en su habitación con su tablet, como se suele decir, ‘a su bola’. Ese espacio-salón en muchos casos no existe como tal. Por otra parte, la mayoría de las casas no tienen acoplado un espacio de trabajo e igual dentro de cinco años es imposible tener una casa sin estudio. Todas estas crisis obligan a pararte un momento y pensar.

Echándole un ojo a su baraja y a las ilustraciones, se puede decir que tiene un sello personal…

Utilizo mucho los círculos de fondo y un poco las formas geométricas. El círculo era como una aureola, pero terminó convirtiéndose en sello.

Familiarizada con Italia por motivos personales, ¿ha pensado en internacionalizar su creación?

La siguiente tirada tiene una parte italiana. Los dibujos son los mismos, con la salvedad de que allí no utilizan números. Esta vez serán 200 barajas, a diez euros la baraja y en caso de ser cinco barajas serían 45 euros. La distribución ahora mismo la hago presencial en A Coruña.

¡Ha entrado en todo un universo de coleccionistas!

Aún no me he metido hasta el fondo. Me ha escrito alguno, pero no sé hasta dónde llegará.

Mirando a su faceta profesional, ¿cuáles son las expectativas de una graduada en tiempos de COVID?

Realmente me he graduado por internet. Mi presentación ha sido online. Todo ha sido confuso, pero la verdad es que los profesores se han implicado bastante y las correcciones han estado muy bien. Me voy a tomar el verano de relax, seguiré con los dibujos y las cartas y después tocará buscar. La expectativa es entrar de becaria en algún lado.

Con el optimismo por bandera…

Como aún no he echado currículums aún no me veo en la desesperación del que no me llamen.

¿La clase telemática ha llegado para quedarse?

Yo no he tenido clase como tal, pero sí a nivel corrección, para lo que realmente prefiero el presencial. No he tenido clases teóricas online, pero creo que te obligan a estar mucho más centrado para que no se te vaya la cabeza. Es como el trabajo telemático, nos tenemos que adaptar a los tiempos.

Arquitecta y gallega… ¿qué opinión tiene sobre el feísmo?

Es un tema complicado. Creo que no me voy a posicionar (risas).

 

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