La minería aurífera amenaza a los bosques nativos de la Amazonía brasileña

El Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP, por sus siglas en inglés), un programa de la organización Amazon Conservation, ha registrado más de 102 kilómetros cuadrados (40 millas cuadradas) de deforestación relacionada con las actividades mineras, en las reservas de Kayapó, Munduruku y Yanomami de Brasil. Mongabay tuvo acceso exclusivo al informe antes de su publicación

De acuerdo con el análisis de las imágenes satelitales publicado el pasado 8 de abril por el MAAP, durante 2019, la minería aurífera ilegal generó la deforestación de miles de hectáreas de bosques dentro de reservas indígenas de la Amazonía brasileña. Mongabay tuvo acceso exclusivo al informe antes de su publicación.

El MAAP, un programa de la organización Amazon Conservation, ha registrado más de 102 kilómetros cuadrados (40 millas cuadradas) de deforestación relacionada con las actividades mineras en las reservas de Kayapó, Munduruku y Yanomami de Brasil. Estos territorios indígenas se encuentran oficialmente delimitados y cuentan, legalmente, con la protección de la Constitución de Brasil contra las actividades industriales.

Deforestación causada por la minería aurífera en la Reserva Munduruku entre 2017 y 2019. Imagen cedida por MAAP, con datos de Planet y MAAP.

En Perú, el MAAP ya había realizado el seguimiento de cientos de hectáreas de bosque perdidas por causa de la minería ilegal en la región de Madre de Dios, en la frontera con Brasil y Bolivia. En la actualidad, y por primera vez, el programa ha detectado una tasa de deforestación similar en la sección brasileña de la Amazonía. Sin embargo, de acuerdo con las pruebas recabadas, este no es un fenómeno reciente.

“Esto es lo más parecido a la situación de Perú que hemos registrado hasta el momento”, sostuvo en una entrevista Matt Finer, ecólogo y director de MAAP. A su parecer, en otras partes de la Amazonía, la minería aún no ha causado una pérdida forestal a esa escala. Sin embargo, sí que se han registrado efectos ambientales terribles, tales como la contaminación por mercurio de las fuentes de agua.

En 2019, se registró un total de cerca de 20 km2 (7,7 mi2) de tierras deforestadas por causa de la minería en las reservas Kayapó y Munduruku. Por su parte, la reserva Yanomami registró una pérdida de 5 km2 (1,9 mi2). A fin de obtener “un panorama real” de las incursiones, el MAAP combinó el análisis propio de las imágenes satelitales obtenidas con una resolución de 3 metros (10 pies) con las noticias y los mapas sobre las áreas mineras de la Amazonía compiladas por la organización brasileña RAISG.

Deforestación provocada por la minería aurífera en la Reserva Munduruku entre 2017 y 2019. Imagen cedida por el MAAP, con datos de Planet y MAAP.

Finer sostuvo que tanto él como sus colegas han recibido informes que señalan la afluencia de mineros a la reserva Yanomami (unos 10 000, según las estimaciones de la ONG Survival International), lo cual hace responsable a Bolsonaro y sus políticas mineras por la pérdida de bosques en la región, así como por la consecuente contaminación por mercurio, los trastornos sociales y la propagación de enfermedades como la malaria. Las organizaciones sostienen que el discurso de Bolsonaro, en supuesta defensa del desarrollo en la Amazonía, no hace más que envalentonar a los potenciales mineros, tanto legales como ilegales.

“Muchos de los territorios están siendo invadidos y apropiados para la tala, la minería y los agronegocios con el respaldo del presidente Bolsonaro, quien virtualmente les ha declarado la guerra a los pueblos indígenas de Brasil”, sostuvo la activista Sarah Shenker en su declaración.

Recientemente, Survival International también ha advertido acerca del peligro que implicaría que los mineros propaguen el coronavirus entre los pueblos aislados de Brasil. Esto podría “acabar con pueblos enteros”. En este sentido, el pasado 1 de abril, el Ministerio de Salud de Brasil confirmó el primer caso positivo de esta enfermedad detectado en un miembro de una de las comunidades indígenas del estado de Amazonas. Luego de este hecho, otras 26 personas quedaron en observación tras entrar en contacto con un médico que dio positivo para COVID-19.

“En aquellos lugares en los que los invasores se encuentran presentes, el coronavirus podría acabar con pueblos enteros”, sostuvo Shenker. “Esta es una cuestión de vida o muerte”.

Deforestación causada por la minería aurífera en la Reserva Munduruku entre 2017 y 2019. Imagen cedida por MAAP, con datos de Planet y MAAP.

En febrero de este año, Mongabay informó que cerca de 3800 solicitudes fueron enviadas al gobierno de Brasil para autorizar actividades relacionadas con la minería dentro de territorios indígenas o áreas protegidas. Por su parte, otra investigación descubrió que el gigante de la minería, Anglo American, se encuentra tramitando casi 300 de esas licencias en territorios indígenas.

En febrero, Antonio Oviedo, de la ONG brasileña Instituto Socioambiental, le confió a Mongabay que de acuerdo con su investigación comparativa para los años 2018 y 2019, la deforestación en los territorios indígenas ha sufrido un incremento del 80 %. Oviedo también apunta a Bolsonaro, quien asumió su cargo a principios del 2019, como el catalizador de ese incremento.

“Cada vez que el presidente realiza declaraciones en contra de los organismos ambientales de control, las estadísticas de deforestación automáticamente aumentan ese mismo mes”, sostuvo. “La deforestación es un claro indicador del impacto que están causando estas políticas”.

Las tres reservas indígenas, Yanomami, Munduruku y Kayapó, tomadas por el MAAP como referencia para realizar el seguimiento de la deforestación por la minería aurífera en 2019. Imagen cedida por MAAP, con datos de Planet y MAAP.

Una ley minera controvertida

Si bien la legislación brasileña prohíbe las actividades mineras en las reservas indígenas, el presidente Jair Bolsonaro ha enviado al Congreso un proyecto de ley que permitiría la minería, la extracción de hidrocarburos y otros usos de estos territorios, bajo el pretexto de que esto supondría el desarrollo de los pueblos indígenas.

Sin embargo, Marcio Santilli, expresidente de FUNAI, la fundación brasileña que protege los derechos indígenas, no cree que este sea el caso. En una entrevista realizada el pasado mes de febrero, Santilli sostuvo que lejos de mejorar la vida de los pueblos indígenas, el proyecto de ley que actualmente aguarda tratamiento en el Congreso brasileño “garantizaría la explotación de sus recursos naturales por terceras partes”.

Sin embargo, la deforestación causada por la minería en tierras indígenas es un fenómeno que comenzó mucho antes de la toma de poder de Bolsonaro en enero de 2019. De acuerdo con investigadores del MAAP, es posible rastrear la pérdida forestal por causa de la minería aurífera incluso en el año 2017. “Estos problemas no surgieron de la nada”, sostuvo Finer.

La minería aurífera en las tres reservas indígenas. Imagen cedida por MAAP.

Si bien el análisis del MAAP muestra un incremento sostenido en las tres reservas estudiadas —incluido el incremento en más del 100 % entre 2018 y 2019 en Munduruku— a su vez muestra una tendencia en aumento.

Con todo, el fantasma de la ley que legalizaría las incursiones mineras en las tierras indígenas se encuentra al acecho y amenaza con disparar las tasas de deforestación, como resultado de las nuevas industrias extractivistas llevadas adelante dentro de las tierras protegidas durante décadas por la constitución.

“Si se llegara a formalizar esta situación, es de esperar que la deforestación se expanda rápidamente”, comentó Finer.

Fuente: Mogabay

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