RC Deportivo. Nos van a ver volver. Por Mar Barcón Sánchez

El día que ganamos la Liga logré que mi padre me acompañase un rato al fiestón que había en todas las calles coruñesas. No era muy partidario de las avalanchas pero aquél día estaba tan feliz que hizo una excepción. Estaba feliz. “Nunca o pensei”, me dijo. Yo le recordaba sufriendo, año tras año, después de recorrer los campos del “fútbol modesto”, en Riazor, siempre quedándose a punto de conseguir algo grande. Creía que jamás en su vida de deportivista había vivido un momento tan alegre, pero él me corrigió.. “Non, alégrome moito pero nunca estiven tanto como cando non descendimos a Segunda B”.

Mi padre se refería al agónico final de aquella temporada de 1988 cuando un gol de Vicente salvó al Depor. Fue el penúltimo paso. Poco tiempo después la llegada de Bebeto y Mauro Silva, la madurez de Fran y una inteligente política de fichajes de jugadores con experiencia convertían al Deportivo en el “Super Depor“ que se ganó el cariño y la admiración de media Europa. Luego llegarían la Liga, las Copas, las Supercopas.. y el descenso a los infiernos. Hoy, 7 de agosto de 2020, el Deportivo de A Coruña ha descendido a Segunda B, pese a haber ganado el último partido frente al Fuenlabrada.

Tras un par de semanas para olvidar y una maraña de trampas colocadas por esa extraña “coalición” llamada La Liga, el Depor certifica su peor temporada tras cuarenta años. Esta vez no hubo Vicente que saliera a salvarnos. El desastre comenzó hace meses, quizás hace años. Una deriva absurda, la falta de un proyecto sólido para el Club, recambios de entrenadores como si fuera una subasta y una primera parte de la temporada actual para olvidar terminan de la única manera posible, con el descenso a Segunda B. Ni Fernando Vázquez pudo evitarlo.

Dicen los expertos en coaching que las crisis son, también, oportunidades. Es posible que esta sea la oportunidad para, finalmente, construir un proyecto solvente y duradero, con luces largas y la paciencia suficiente para llevarnos de vuelta a División de Honor cuanto antes y mantenernos otros cuarenta años, por lo menos. El ataque de Tebas y sus secuaces han dado como resultado una afición y una ciudad unidas en torno al Club como hacía tiempo no sucedía. El despropósito generado con el viaje del Fuenlabrada y la suspensión de la Jornada en aquél momento provocó una reacción colectiva de apoyo al Deportivo, con unidad y responsabilidad, un reencuentro con la ciudad que puede servir de punto de apoyo para el renacer del equipo.

Potenciar los equipos de base, apoyar el fútbol modesto de la comarca, incorporar a jóvenes futbolistas gallegos, fortalecer la “marca” del Club y la ciudad, respaldar el fútbol femenino, recuperar a profesionales que formaron parte del Club en otras temporadas, desarrollar una impronta social que deje huella en el entorno.. y volver a División de Honor. Estos son algunos de los hitos que deben figurar en la hoja de ruta de nuestro Club..

Esta noche mi padre habría llorado él solo, de vuelta a casa, fumando una faria y pensando lo largo que parecía el camino que había por delante. Pero en septiembre, o en octubre, o cuando sea que empiece esta nueva Liga post-Covid, estaría allí, animando a “su“ Deportivo, dispuesto a sufrir y vivir un nuevo retorno. Porque en la Champions o en Segunda B, somos del Depor. Orgullosos y seguros de que nos van a ver volver.

Blog: Donde da la vuelta el aire

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