Reflexiones de Manuel Tato. Que veinte años no son nada y voy camino del medio siglo

El otro día me desperté a golpe de WhatsApp con una entrevista hecha en febrero, salía a la luz hace semanas y estoy seguro que se hizo con todo el cariño pero al fin y al cabo, con poco tact. El titular y envidia de mujeriego, echaron al traste tan bonito capítulo.

Hoy toca reflexionar al llegar al medio siglo. parece que fue ayer cuando cumplí 20 años, como dice la canción, que no son nada. reflexiono que tengo la suerte de ser amigo  de mis amigos, detesto quien opina de más, o espera en la ausencia de uno para opinar de manera gratuita. Para hablar de los demás, antes hay que revisar el propio currículo y actualizarlo. He sido siempre de amig@s, me lío en una conversación con cualquiera, sin importarme o preocuparme de la vida de otros, si alguna vez dije algo fue de frente, aunque la moda, repito, sea el cotilleo.

A día de hoy parece que ser soltero o sin niños es un pecado y lo normal es estar, casado,  separado o divorciado. He vivido todo lo que un joven deseó y que un maduro aprecia, quise cuando supe, pude o dejaron y también sufrí cuando no lo desee. Uno no elige cuando toca ser feliz, pero sí cuando debe de alejarse de aquello que no te hace serlo. A lo largo de mi vida conocí mucha gente y también personas.

Amigo de mis amigos e incapaz de mentir, la noche es para mí como el día, trabajo para poder compartir una charla o sonrisa con un vino o copa, la vida hay que llenarla de alegría y sentido, no obstante, los cinco locales de siempre y caras semanales te dicen que todos somos “míticos” en una ciudad, que se convierte en un pueblo con semáforos. Lo que no haces o dices, tardará poco en llegarte a los oídos, el golpe del depredador, no obstante, suele morir en el oído del inteligente.

Y mientras tanto, unos llevan y traen, te vas haciendo fuerte y eliminas toxicidad de tu entorno, trabajas para conseguir tus objetivos y prepararte todos los días, uno no nace enseñado, e intenta superarse día a día. Una mañana al levantarme, decidí establecerme en Portugal para aprender a crecer personalmente y profesionalmente y allí me fui, viaje por toda España y no hubo aeropuerto que no pisase. Fui creciendo y adquiriendo conocimientos que hoy me han llevado a ser una persona madura y sensata, vivo cómodo porque así lo he decidido y disfruto de todo aquello que me trasmite.

Este cumpleaños no será el mismo, un año muy duro para olvidar ,con ausencias inesperadas, como la de mi santa madre, que repentinamente me abandonó, el palo más duro de mi vida, cada viaje era una despedida con un “ten cuidado y no corras mucho”

Ley de vida, esa que solo tenemos para disfrutar y valorar todos los días, donde la empatía y sonrisa por momentos se olvidó en estos tiempos tan difíciles, tiempos que nos invita a pensar, cualquiera fue mejor. Uno no elige ser héroe, pobre, rico, alto, bajo, guapo o feo, lo único que debemos elegir es quien te aporte, el que no lo haga, que aparte. Para restar está la vida, los años, la vejez, ese tiempo que fácil se va y hoy puedo decir que he pasado por la vida y no he visto la vida pasar.

Hace un año levantaba la copa como de costumbre. Este año no la podré levantar junto a mi madre, hoy la levanto por no perder ese momento mágico, recordándola de una manera especial. Si, mi copa hoy la levantaré para desear que la salud os cuide, que los enfados o problemas dejan de serlo cuando no tienen solución y recordar que, por muy fuerte que soplen los vientos, una sonrisa es innegociable.

Salud!!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.