Carta a quien pueda interesar. La verdad sobre el incendio en el núcleo poblacional de Carzoá, ayuntamiento de Cualedro

Tomás Fernández Casado

Mediante la presente, ejerciendo mi derecho como ciudadano a la libertad de expresión y denuncia, quiero exponer los hechos acaecidos el día Domingo 13 de Septiembre de 2020 en la parroquia de Carzoá, ayuntamiento de Cualedro.

Durante la tarde del día anteriormente mencionado, el núcleo poblacional de Carzoá se vio asediado por las llamas, poniendo en riesgo las vidas de los habitantes y la integridad de sus bienes y sus viviendas. Ante esta situación de extrema emergencia los residentes nos vimos desamparados por los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, cuerpos de extinción y autoridades políticas. Los equipos de extinción, pertenecientes a los Bomberos de Verín, llegaron insultantemente tarde y sin los medios necesarios para la extinción del fuego en el interior del pueblo (solamente un camión autobomba con su depósito vacío de agua, sin escaleras y con una manguera escasa). Ante tal situación que estábamos viviendo, viendo peligrar las casas y los bienes que tanto esfuerzo y sacrificio les costaron a nuestros vecinos y antepasados, muchos de ellos malviviendo en la emigración o aprovechando las pocas oportunidades que nos ofrecía nuestra tierra; exigíamos a los equipos extinción y a la guardia civil apremio en la ayuda y medios para intentar combatir el fuego.

En este contexto de nerviosismo y agitación, uno de los miembros del citado cuerpo de bomberos alegó lo siguiente: “Estoy en mi día libre y no tengo necesidad de aguantar esta situación” y “No le hagáis caso a esta gente” (en referencia a una serie de indicaciones por parte de una vecina para la extinción de una casa deshabitada en llamas debido al peligro de propagación a las colindantes). Este comentario y los aires de prepotencia en sus formas, además de una más que evidente falta empatía y humanidad, consiguieron que se caldeara más el ambiente con los vecinos que estábamos luchando con las pocas herramientas que estaban en nuestras manos. Acto seguido, el miembro del cuerpo de bomberos que caldeó el ambiente con su absoluta inoperancia y falta de modales, se olvidó de que su cometido y su labor era la extinción de los hogares en llamas y decidió escudarse en el Sargento de la Guardia Civil de Cualedro. Exigía, junto a otro compañero suyo, la identificación de algunos vecinos (entre los cuales me encontraba yo). Estas actitudes ante gente que está defendiendo como buenamente puede su pueblo de las llamas denota una falta de humanidad enorme, además de una absoluta incompetencia e inoperancia.

Ante la situación imperante en ese momento y cediendo a las presiones de los dos miembros del Cuerpo de Bomberos de Verín, el Sargento de la Guardia Civil de Cualedro procedió a identificarme a mí y a otro vecino, bajo la amenaza de arresto, mientras ellos faltaban al respeto airadamente a algunos vecinos, entre los cuales estaban mis padres. Todo esto obviando sus labores de extinción en una situación tan extrema, en la que cada segundo era crucial para intentar evitar un desastre aún mayor.

Cabe mencionar la pasividad de dos Guardias Civiles pertenecientes del Equipo Investigación de Incendios Forestales de Verín, siendo los primeros en llegar al núcleo del pueblo, quedándose de brazos cruzados en medio de la calle ante la desesperación y los gritos de ayuda que yo mismo profería al ver el fuego abalanzarse sobre la casa de mis abuelos y ante la imposibilidad de hacerme cargo yo solo de tal situación. Ninguno de los mencionados agentes se preocupó, a su llegada, de establecer un protocolo de evacuación de los habitantes del pueblo, corriendo el mismo a cargo de varios vecinos del pueblo. Gente anciana vagando por el pueblo desorientada por el humo y las llamas sin que ninguno de ellos se dignara a echarle una mano.

Nadie se preocupó, en primera instancia, de la salud y la integridad de todos los habitantes del pueblo.

Considero que su labor de servicio al ciudadano, en este caso, fue nula o, más bien, una labor de perjuicio. Por mucho que, a lo mejor, coger una manguera o cargar con barreños de agua para ayudar a los vecinos, no entren dentro de sus competencias; en este tipo de profesiones, al estar al servicio de la Ciudadanía, hace falta tener HUMANIDAD y prestar ayuda en una situación tan límite como la que se estaba viviendo. En definitiva, intentar que la gente conserve su vida y sus pertenencias en la medida que les fuese posible. En esos momentos, desprovistos de medios y solos ante tal peligro, cualquier ayuda, por pequeña que fuese, era bien recibida. Por tal motivo, por mucho que pidieran calma a nuestro nerviosismo, no podíamos llegar a la tranquilidad que nos demandaban al vernos tan solos ante el peligro de las llamas. Sin embargo, algún tipo de ayuda por su parte hubiera servido mucho más a tal propósito

No recibimos ninguna ayuda, ni de los que no vinieron, ni de los que llegaron tarde, ni de los que estuvieron allí. Solo nos ponían problemas.

Cuando he escuchado en televisión al presidente de la Xunta de Galicia decir que tenemos los mejores medios de extinción de Europa me he quedado sorprendido. ¿Realmente teniendo los mejores medios de extinción de Europa se deja un pueblo abandonado a su suerte y convirtiéndose en pasto de las llamas? Nuestro pueblo de Carzoá ardió por completo, nos hemos quedado sin monte literalmente, con un impacto medioambiental y paisajístico descomunal, viviendas absolutamente calcinadas, manantiales y suministro de agua potable contaminado para un largo tiempo. Todo ello poniendo en riesgo la salud de las personas a corto y largo plazo.

Esta situación de incendios forestales no es nada nuevo para nuestra comarca, la perteneciente a la mancomunidad de Verín. Es algo endémico. Llevamos padeciendo oleadas de incendios año tras año, dejándonos sin nuestros bienes y sin el trabajo de mucha gente (tanto pasada como contemporánea). Sin entrar a valorar los intereses políticos y económicos que, presumiblemente, puedan estar detrás de toda esta situación, porque no es el objetivo de esta misiva; no hay que dejar de lado que es una situación que no se da en ningún otro lugar de Galicia ni a nivel estatal. Esto es algo sintomático de que tenemos un problema desde hace mucho tiempo y que hay muchos intereses en que no se le ponga solución. Este problema está llegando cada vez más lejos.

Es necesario, si se quiere buscar solución a este y otros problemas que nos afectan como sociedad, tener capacidad autocrítica desde las autoridades competentes al servicio de la ciudadanía hasta los propios ciudadanos, asumir y depurar responsabilidades. En caso contrario seguiremos envueltos en este círculo vicioso de intereses creados que no hacen más que fomentar la precariedad y la falta de profesionalidad en los servicios que prestan ayuda a la ciudadanía. Los que seguiremos pagando las consecuencias de toda esta incompetencia y falta de profesionalidad seremos, como siempre, las personas de a pie (que también paga sus impuestos y tiene derecho a sus servicios de calidad por parte de las autoridades).

Muchas gracias a quien pueda tomar la exposición de estos hechos con interés y preocupación ante las miserias en las que nos vemos envueltos los ciudadanos.

Atentamente,

 

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