El fútbol ecuatoriano vuelve a recuperar su ritmo en plena pandemia de COVID-19

El fútbol, el deporte más practicado por los ecuatorianos, trata de recuperar el ritmo tras cinco meses de inactividad por la pandemia de COVID-19, que ha golpeado con fuerza al país sudamericano

Los 16 clubes de la Primera División del fútbol profesional volvieron a las competiciones el 14 de agosto, cuando se reanudó el torneo local con estrictas medidas de seguridad sanitaria y estadios vacíos y silenciosos.

El campeonato, que se paralizó en marzo pasado cuando se jugaba la quinta fecha, dispondrá de un nuevo calendario hasta finales de diciembre.

En la «nueva normalidad futbolera» en que tampoco hay periodistas cubriendo los entrenamientos y partidos, como es lo habitual, los jugadores entrenan a puerta cerrada en sus clubes para recuperar su condición física tras el largo parón.

En entrevista con Xinhua, Esteban Paz, presidente de la Comisión Especial de Fútbol de Liga Deportiva Universitaria de Quito, uno de los clubes más importantes del país, afirmó que ha sido «muy difícil» volver a la cancha porque nunca un deportista de alto rendimiento ha tenido que frenar por tanto tiempo su actividad.

«Eso hace que retomar actividades de alta competencia sea bastante desprolijo y hasta agarrar el ritmo necesario de poder estar en capacidad de responder a las exigencias va a tomar tiempo», apuntó.

Añadió que si bien es importante haber retomado la liga profesional, los clubes enfrentan el desafío de «combatir una contracción económica que está viviendo el fútbol, con auspiciantes que no pueden continuar con sus auspicios y la falta de ingresos por taquilla», en la venta de entradas y abonos para los partidos.

El reinicio del torneo ha estado marcado por la preparación física más básica hasta trabajos con balón en espacios reducidos para devolver la plena condición a los jugadores, según técnicos de los elencos locales.

El argentino Fabián Bustos, técnico de Barcelona Sporting Club, el más popular del país, dijo que cuenta con un equipo en que confluye la «experiencia y juventud» al referirse a nuevos jugadores de mucha proyección.

«Trabajamos con todos tratando de buscar un funcionamiento que todos se sientan cómodos (…), somos versátiles», apuntó al señalar que el club tendrá una «seguidilla de partidos» de cara a la reanudación el próximo 15 de septiembre de la Copa Libertadores.

«Nos planteamos partido por partido, cuando llegue la Copa Libertadores nuestra premisa es intentar ganar», señaló el estratega.

Además de Barcelona, Liga Deportiva Universitaria de Quito, Delfín e Independiente del Valle también jugarán las cuatro fechas pendientes de la fase de grupos de la Copa Libertadores.

Mientras tanto, la selección de Ecuador, que estrena como nuevo técnico al argentino Gustavo Alfaro, deberá afrontar entre octubre y noviembre las cuatro primeras fechas de las eliminatorias sudamericanas rumbo al Mundial de Qatar 2022.

Según afirmó Miguel Ángel Loor, presidente de LigaPro, entidad que administra y organiza el torneo local, la reactivación de «la industria de entretenimiento número uno de Ecuador es necesaria porque logrará unir a la familia, traerá distracción y alegría para la gente».

Pero la afición se muestra desencantada por la nueva normalidad en que se vive la liga de fútbol local, sin graderíos llenos en los estadios, cánticos de los aficionados y la emoción de un partido.

Antonio Cisneros, de 35 años e hincha del popular Barcelona Sporting Club, de la ciudad de Guayaquil (suroeste), dijo a Xinhua que «se puede perder la expectativa por un partido, por más importante que sea, porque una cosa es vivirlo en directo y otra verlo por televisión».

«Hasta las costumbres han cambiado, porque como hincha uno se alista para ir al estadio con su camiseta del club, su bandera, en cambio ahora, la emoción no es la misma, hay que acostumbrarse a ver los partidos por televisión y no poder acompañar al equipo sí afecta», comentó.

Expertos sostienen que la ausencia de público en los estadios ecuatorianos sin duda genera una «carga emocional» en los jugadores al no poder escuchar el furor de sus aficionados, pero van a tener que adaptarse a la nueva normalidad.

En Ecuador no se ha implementado estrategias tecnológicas para hacer los partidos de una forma más atractiva como lo han hecho las grandes ligas de Europa con gradas virtuales en los estadios, aficionados de cartón y sonido digitalizado.

La pandemia de COVID-19 no permite hacer esos gastos, ya que la crisis económica de los clubes llevó a la mayoría de ellos a reestructurar sus presupuestos y acordar con los jugadores una reducción del salario.

Sumado a ello, varios equipos han sufrido el éxodo de jugadores que se van a otros mercados por la incertidumbre de la situación local.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.