Depor Viral. Haremos del televisor nuestro terreno de juego y del salón la grada. Nuestra casa, el estadio Por Nuria Najarro

En los tiempos que corren está más que demostrado que lo del Deportivismo es un virus que no tiene cura más allá de la sintomatología que presente cada cual. No hace ascos a nada ni diferencia a nadie. Se expande irremediablemente y no entiende de categorías, clases sociales, culturas, razas ni nada que se le parezca. Te atrapa con toalla o sin toalla, con bufanda o sin bufanda… Te mojes o no te mojes, te cala hasta los huesos y te deja con una carga vírica tremenda. Y sales y lo expandes: ¡¡¡SOY DEL DEPOR!!!
Más allá del riesgo del contagio está claro que nuestra patología deportivista consigue llevar nuestro cuerpo y nuestra mente al límite. En las buenas y en las malas. En las putas y en las más putas. La vida está llena de reveses pero nosotros estamos llenos de vibraciones transformadas en deseos. Deseos de creer en algo nuevo, en un más allá que nos acerque a donde debemos estar. Porque lo que vibramos dentro de nosotros, crea lo que sucede en nuestro entorno. Y, mientras ese instante llega, jornada tras jornada, partido tras partido, para la mayoría de los deportivistas los encuentros siempre serán en casa, en nuestra casa.  Cada uno en la suya, y el Depor en la de todos.

Haremos del televisor nuestro terreno de juego y del salón la grada. Nuestra casa, el estadio.

¡Qué remedio! Rezando para que no se nos venga el techo encima durante el tiempo que dure este interminable y tedioso periodo sin la chispa de los encuentros cuerpo a cuerpo, alma a alma, sentimiento a sentimiento; quemando toda la adrenalina acumulada en esta prolongada reclusión con la esperanza puesta, como todos, en la futura superación de esta pesadilla. Soñando con Riazor.

Pero por Dios, que cuando nos refiramos a la cruda realidad que nos dibujó la pandemia a los deportivistas, diremos que nuestro estadio, mucho más allá de estar vacío, estuvo lleno, repleto, a rebosar, de ausencias de todos aquellos que queriendo no pudieron estar.

No hay mal que por bien no venga y en este tiempo hemos reforzado nuestra particular piña familiar y mejorado nuestra convivencia, no exenta de conflictos inevitables con tanto tiempo juntos. Más de 20.000 socios en segunda B, se dice pronto. Cuidamos lo que amamos no como norma sino como vocación. Otro síntoma más de ser del Dépor.

PD: DISFRUTEN DEL PARTIDO. ESTO COMIENZA!!!

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