DESDE LOS CANTONES. Vuelve el “cantoneo”. Por Celso Ferreiro Cobas

El “cantoneo” coruñés reaparece, ante la opinión pública en el ámbito universal de las nuevas tecnologías de la Comunicación por la vía digital. Y la hace a través del diario 21noticias con la franquicia libre de opinar, ajena a los circunloquios o globos-sonda y la claridad indispensable para que florezca la verdad. La Coruña, ciudad de justificadas ansias y, a la vez de displicencias, no puede permanecer pasiva ante la mayor operación urbanística de su historia: la nueva fachada marítima (incluida la Intermodal), que abarca su litoral desde la Torre de Hércules hasta Oza. No se advierte entre los gobernantes locales una idea de ciudad, ni tampoco se avizoran figuras regentes, para comandar tamaña empresa constructora. Se observa, sin embargo, renuencia en resolver los grandes problemas estructurales de antaño que hoy mantienen a nuestra urbe cerrada.

El socialismo, salvo contados interregnos, gobernó casi siempre el Ayuntamiento de La Coruña, a veces con el apéndice del BNG  y actualmente con los “mareantes”. Sus gobiernos, según sus ocupantes, de “progreso”, destacaron no sólo por el incumplimiento de sus promesas sino cuando las llevaron a cabo. Ahí están los accesos, con la ampliación del Puente del Pasaje, el abandono de los barrios, la Ciudad Vieja tan cerca y tan lejos, las comunicaciones ferroviarias con Ferrol, el ferrocarril al Puerto Exterior, el Centro de Salud y Mercado de Santa Lucía,  testimonio de la dejación política o el capítulo de la Cultura, cuya postración resulta llamativa, etc. Todos los asuntos reseñados penden de la mochila de la Alcaldesa y de sus concejales y también de los “cobertores” y “asesores” de libre designación. Para “vestir el cargo”,  quienes tienen el premio de representar a la ciudad, es obligatorio aplicar sus esfuerzos, talento e ingenio al servicio del vecindario y tener la urbe a punto, que son las herramientas de la excelencia.  Es buena terapéutica, antes de buscar afanosamente los focos, distinguir entre la postal y la imagen, es decir, ahuyentar la trivialidad epónima.

OTROSIDIGO

La política, conviene recordarlo, no se justifica por titulares efímeros, ni por la interesada publicidad oficial, que en algunos casos, esconde la realidad. Agustín de Foxá contaba como el anterior régimen escamoteaba la verdad entre proclamas y lugares comunes. Señalaba que saturaba a Franco de citas, tanto que terminó hablando en verso de pié quebrado.

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