El agur de Mujika y Sanguinetti. Por Iñaki Anasagasti

Fue el martes 20 de octubre en el grandioso parlamento uruguayo. Dos monstruos de la política de aquel país, en polos ideológicos contrapuestos, se despidieron de la política en primera línea con sendos discursos hechos para ser recordados. Me enteré de ellos buscando un dato en Facebook y apareció Mujica en su escaño, masticando las palabras y diciendo adiós a una acción política empujado por la edad y la pandemia después de una vida en la que ha visto y sufrido de todo. Apunté algunas frases que me gustaron.

Dirigiéndose  a los jóvenes les dijo que “triunfar  en la vida no es ganar. Triunfar en la vida es levantarse y volver a empezar cada vez que uno cae”.

Sobre su vida. ”¿Qué es lo que le llama la atención al mundo?. ¿Que vivo con poca cosa, una casa simple, que ando en un autito viejo, esos son las novedades?. Entonces este mundo está loco porque le sorprende lo normal”.

“En mi jardín hace décadas que no cultivo el odio. El odio termina estupidizando”.

“La política es la lucha por la felicidad humana  aunque sea una quimera”

El otro gran orador, más barroco y menos coloquial, pero igualmente eficaz era Julio María Sanguinetti que dijo que “dedicar la vida a la política tiene que ver con que te duelen las injusticias”.

“Vivir es tener causas, vivir es luchar, vivir no es sobrevivir”.

Me gustó ese buen espectáculo de dos hombres de 84, Sanguinetti y, 85, Pepe Mujica, rodeados del respeto de toda la cámara leyendo en vida el discurso fúnebre de dos vidas dedicadas a los demás. Y los dos han sido presidentes del Uruguay.

Lástima que aquí estos buenos espectáculos no sean noticia.

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