Expropiación forzada en Sada

“Urbanismo, dirigido por la escisión del BNG que posteriormente formaría Sadamaoiria, direccionó la valoración encargando externamente “a dedo” dos tasaciones anómalas. Portela retrasó y encareció el pago, sumándole intereses y costas judiciales”, aseguran desde el PP de Sada

Durante la precampaña de las elecciones municipales de 2011 el Ayuntamiento de Sada celebró una fiesta-mitin, con motivo de la finalización de las obras del edificio que años más tarde albergaría el Centro de Día de Mondego.

Más de un centenar de asistentes disfrutaron de un exquisito ágape con pinchos de diseño, servidos en losetas de pizarra, amenizado por el, en aquel entonces, alcalde Abel Lopez, que asumió que o BNG tivo que expropiar…”.

Pocos de los asistentes a aquella fiesta, deslumbrados por el despliegue y la oratoria, podían sospechar la deuda que se había generado para las arcas municipales. Sin embrago el gobierno era conocedor; en el acta del pleno de 3 de septiembre de 2010, en relación a las expropiaciones “low-cost”, consta O Concello terá que pagar antes ou despois a factura completa”.

La importante diferencia en el valor de expropiación radica en que el gobierno bipartito encargó a dos empresas externas valorar los terrenos como rústicos, a pesar de estar clasificados como de núcleo rural.

Urbanismo facilitó a la Ingeniero técnico “agrícola” municipal las dos valoraciones externas, cuyos textos y justificación coincidían palabra por palabra y punto por punto, justificando anómalamente la valoración como terrenos rústicos, y ésta se limitó a elegir una.

Solo cabe pensar que urbanismo facilitó la justificación, a las empresas elegidas, para direccionar el método de valoración, y en consecuencia el importe.

Sostenía erróneamente la concejalía de urbanismo, que los terrenos a pesar de su clasificación urbanística, debían de ser valorados como rústicos, cuyo valor depende de la capacidad de producción agrícola, al no estar urbanizados. Argumento que el Tribunal de Expropiación de Galicia tumbó de plano.

A pesar de la firmeza de la sentencia, Portela se ha dedicado a retrasar el abono del justiprecio pendiente, lo que ha supuesto no sólo más intereses, sino también hacer frente a las costas de los últimos procedimientos judiciales.

La situación es inédita en Sada, y un sobrecoste de más de 1.500.000 de euros para lo que debieran ser nueve veces menos, merece una investigación, y la petición de responsabilidades, si las hubiese.

Sin embargo, bajo el “principio del embudo” no ha planteado que esta situación, que el alcalde reconoce como lesiva para las arcas municipales, pueda tener responsable o responsables.

A otros ex alcaldes se les ha demandado y criticado por causas infinitamente menores, y falsas.

Una vez más “La doble vara de medir” concluyen desde la formación popular.

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