La rebaja de la pena por la colaboración en la Trama Gürtel

La Sentencia del Tribunal Supremo 507/2020, de 14 de octubre, resolvió los recursos de casación presentados contra la Sentencia de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional 20/2018, de 17 de mayo, que analizó una parte de la Trama Gürtel. Especialmente llamativo puede resultar para muchos la desestimación del recurso de casación de José Luis Peñas, que fue condenado a la pena de prisión de 4 años y 9 meses por la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional después de haber confesado los hechos y haber colaborado. Precisamente, el Tribunal Supremo reconoce la debida aplicación de la circunstancia atenuante por la colaboración, pero no le otorga el carácter de muy cualificada y tampoco a José Luis Peñas para evitar la condena.

Hay que destacar que resulta totalmente lógico que José Luis Peñas haya sido condenado. El artículo 21 del Código Penal establece que confesar la infracción a las autoridades, antes de conocer que el procedimiento judicial se dirige contra el autor, atenúa la responsabilidad criminal, no siendo una de las circunstancias eximentes, que se encuentran en el artículo 20. La rebaja de la pena podrá ser mayor o menor en función de la intensidad de las aportaciones realizadas en la investigación por el propio acusado, siendo notorio que José Luis Peñas colaboró de manera contundente para esclarecer los hechos, pero ello nunca podrá justificar la absolución.

El Auto del Tribunal Supremo 503/2018, de 15 de marzo, indica que, “Siendo que el fundamento de la atenuación se encuadra básicamente en consideraciones de política criminal, orientadas a impulsar la colaboración con la justicia, con respecto a la atenuante de confesión, se ha apreciado la analógica en los casos en los que el autor reconoce los hechos y aporta una colaboración, más o menos relevante para la Justicia, realizando así un acto contrario a su acción delictiva que de alguna forma contribuye a la reparación o restauración del orden jurídico perturbado”. La Sentencia del Tribunal Supremo 684/2016, de 26 de julio, afirma que “El actual código penal ha así sustituido el fundamento moral que representaba la exigencia del impulso del arrepentimiento espontáneo que se recogía en la atenuante equivalente de códigos anteriores, por una mayor objetivización en su apreciación y por una opción pragmática asentada en razones de política-criminal”, de modo que “se ha sustituido la exigencia subjetiva del arrepentimiento, por el acto objetivo de colaboración con la Administración de Justicia, previéndose un tratamiento penológico más favorable para aquellos agentes que se muestren colaboradores con la justicia, facilitando la investigación de lo sucedido y ayudando a reparar el daño causado”, sin que deba olvidarse que “la jurisprudencia de esta Sala es estable a la hora de identificar los requisitos que precisa su apreciación, siendo estos los que a continuación se relacionan: 1º) Tendrá que haber un acto de confesión de la infracción; 2º) El sujeto activo de la confesión habrá de ser el culpable; 3º) La confesión ha de ser veraz en lo sustancial; 4º) La confesión ha de mantenerse a lo largo de las diferentes manifestaciones realizadas en el proceso, también en lo sustancial; 5º) La confesión ha de hacerse ante la autoridad, sus agentes o funcionario cualificado para recibirla; 6º) Debe concurrir el requisito cronológico, consistente en que la confesión no tendrá que haberse hecho antes de conocer el confesante que el procedimiento se dirigía contra él, habiéndose entendido que la iniciación de diligencias policiales ya integra procedimiento judicial, a los efectos de la atenuante ( SSTS 1076/2002, 6.6 ó 516/13, de 20.6 )”.

No se cumplen todas las condiciones de la circunstancia atenuante de confesión, al no concurrir la integridad de las mismas. Sin embargo, aunque no se cumplen los requisitos de esa circunstancia, si que se puede aplicar una circunstancia atenuante por analogía.

A José Luis Peñas siempre le quedará la opción de presentar un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional y, si se desestima, siempre podrá pedir un indulto, que debieran concederle por las aportaciones que realizó para lograr las condenas impuestas por la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, que han sido confirmadas por el Tribunal Supremo.

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