“Nueva Normalidad XCIX”. Magnífico comienzo de la temporada del famoso cocido gallego

Por Roberto L. Moskowich

Galicia, al igual que prácticamente todo el Norte de España, goza de bien ganada y merecida fama en lo que a gastronomía se refiere. De hecho, desde hace muchos años, hay un auténtico “turismo culinario” que deriva grandes masas de buenos comedores hacia el acogedor y bello territorio de los antiguos celtas.

Sin duda alguna, el atractivo culinario principal para quienes nos visitan (y también para los que aquí vivimos) es el marisco, en sus múltiples y muy exquisitas variedades. Pero también tienen justa y merecida fama los pescados (a cuál más sabroso), el lacón con grelos, los callos, las carnes (en muy variadas formas), la tortilla, el cocido, y un largo etcétera. Amén de los abundantes y exquisitos postres.

Con la llegada del otoño, y más aún con el advenimiento del invierno, vuelven a la palestra los platos de cuchara, pero sobre todo el lacón con grelos y el cocido. El pasado día 15, jueves, que es el día de la semana que Sole Quintáns ha fijado para cocinar esa auténtica “delicatesen”, inauguró la temporada de cocidos “El Mesón de La Forja”, en la coruñesa y turística Playa de Santa Cristina, fijando fabada para los viernes y callos para los domingos….

Para inaugurar la temporada del “marisco de cortello”, invité a mis buenos amigos Ramón Mella y Carlos Brea (en la primera fotografía), y comimos uno de los mejores y más completos cocidos que he tomado en mi vida, punto de vista plenamente compartido por mis citados colegas. Todo ello regado con un magnífico vino tinto, rematado, además, con unas exquisitas filloas (que repetimos), con miel, nata con trocitos de chocolate, o limón y azúcar, según el gusto de cada uno. Tal cual, se lo cuento.

Mi buena amiga Manoli Devesa ha demostrado que, además de ser una experta astróloga y una excelente creadora de moda, no se le da nada mal el tema de la escritura: “Hoy es uno de esos días que lo que me apetece es escribir, porque las ideas se acumulan en mi mente y quiero compartir algunas. Se me ocurrió pensar en el paso del tiempo, y su trascendencia. Está apreciación deriva de que la primera pregunta que me hacen, cuando recibo algún posible amigo virtual es: ¿Cuántos años tienes?. Porque todo se mide en función del tiempo que pasó por uno, en vez de lo que el tiempo te regaló: experiencia, sabiduría, saber estar…. Agradecimiento por los años vividos, sería lo más adecuado, e indicaría, en la escala de valores, que lo trascendente es más importante que lo efímero”.

Por mediación de su tía Amparo Roquer Seoane, querida compañera en el Leonismo Internacional, ha llegado a mi poder a novela “Caléndulas”, de la que es autor el joven coruñés Miguel-Ángel Pérez Oimil, al que dediqué un artículo con motivo de su presentación, acto que tuvo lugar en el pasado mes de agosto y que estuvo a cargo de Montse Muriano Rodríguez, Profesora de Didáctica de la Lengua Galega en la Universidad de La Coruña, con la que el autor coincidió entre los cursos 2015 a 2019.

Agradezco a Miguel-Ángel la deferencia, y la cariñosa dedicatoria, que reza así: “Para Roberto Moskowich, un gran profesional y periodista que ha viajado por todo el mundo con esfuerzo y dedicación. Espero que te guste. Con cariño. Miguel Ángel”. Pue sí, querido colega, me ha gustado tu “ópera prima”, que leí de un tirón el pasado fin de semana, y te animo a que sigas escribiendo. Y a ustedes, mis queridos lectores (h-m) les diré que Miguel-Ángel tiene solamente 23 años de edad, y que se graduó en Educación Infantil en la Universidad de La Coruña.

Desde Valencia, noticias de Pilar Gómez García: “Roberto, cuando estaba leyendo, “Las buenas compañías”, poesía escrita por tu amigo Antonio Abeijón, me emocioné y pensé: se está bien cuando se queda una persona sola, pero siempre te faltan esas palabras cariñosas que, de cuando en cuando, solía escuchar. Chapó!!. Besos “

Basilio Rodríguez Cañada, presidente del Grupo Editorial Sial Pigmalión”, ha escrito lo siguiente: “Estimados amigos: Tengo el triste deber de anunciaros el fallecimiento de nuestro querido amigo José Iglesias Benítez, apreciado profesor, excelso poeta, autor del Grupo editorial Sial Pigmalión, presidente del Hogar Extremeño de Madrid y, sobre todo, un excelente amigo, a quien añoraremos siempre. Manifestamos nuestras condolencias a su esposa, María Ángeles, su hijo, José María, su nieta Sofía, así como a sus paisanos de Villalba de los Barros (Extremadura), al igual que a la inmensa nómina de amigos que bien le apreciaban y querían. Nos queda su obra y multitud de experiencias y momentos compartidos. Descansa en paz, poeta”.

El laureado cineasta coruñés Ignacio Benedeti me remitió este guasapo: “Gracias por hacerte eco de mi comentario de que es sorprendente que en la agenda cultural del jueves pasado de la Consellería de Cultura no hayan mencionado ni una palabra sobre la gala de clausura del OUFF, el Ourense Film Festival, “EL FESTIVAL DE CINE DE GALICIA”, que cumplía un cuarto de siglo. Será que en las mastabas del Gaiás pensarán que Ourense no está en Galicia…”.

En relación con un reciente artículo, en el que le citaba, José-Manuel Sánchez-Quinzá Torroja, catedrático de la Universidad de La Coruña, me remitió el guasapo siguiente: “Tan amable como siempre. Muchas gracias Roberto. Un abrazo”.

Hoy les obsequio esta corta pero expresiva frase que circula estos días por las redes sociales: “La libertad es el oxígeno del alma”.

Finalizo por hoy. Prometo seguir publicando más crónicas de esta “Nueva Normalidad”. ¡¡¡Mientras el cuerpo aguante!!!. (Fotos: Lajos Spiegel)

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