A Coruña ya tiene su República. Por Tomi Legido

Programador de la Sala Mardi Gras y gestor cultural. Dicen que incluso Agitador cultural.

Estoy convencido de la necesidad que tenemos los seres humanos de dejarnos empapar por la cultura para ser mejores personas, para compartirla, para llenarnos de emociones, para cantar y bailar, leer y pintar, ver y palpar.

La cultura está presente en nuestro día a día de una forma permanente, aunque quizá no siempre somos conscientes de ello. Hay esculturas en las calles, hay un diseño gráfico en el logotipo de una tienda que nos acaba de encantar, una fotografía impresionante plasmada en una valla publicitaria, una canción deliciosa sonando a poco volumen mientras compramos patatas

La pandemia que nos ha visitado este año por sorpresa ha provocado que muchas personas estén sufriendo una situación muy dura en diversos sentidos: puede ser por problemas de salud -propios o en alguien querido-, una situación económica de penuria y necesidades, unas preocupaciones que van en aumento…. Parece que en un contexto como ese, cualquiera que reivindica atención para su problema está siendo poco empático y solidario. Egoísta, incluso.

Y aún así, vengo a decirte que sí, que la cultura nos alimenta. No sustituye a la comida, pero casi. Y es por ese motivo que muchas personas de Coruña están dando un paso adelante para hacerse republicanas. ¿Te acabo de descolocar? Jeje, me refiero a la recién creada Asociación Cultural República Musical Mardi Gras. Un proyecto que tiene múltiples objetivos, siendo el primero de ellos enviar un pequeño respiro económico para cuatro salas de conciertos de la ciudad que suman 100 años de frenética actividad cultural: El Jazz Filloa -este diciembre celebra sus 40 años de existencia casi inalterable-, El Garufa Club -con  más  de 28 años de trayectoria entre la Ciudad Vieja y la calle Riazor-, por el camino hemos perdido a esa pequeña delicia que era el Bâbâ Bar tras 11 años de vida, y, finalmente, la mítica Mardi Gras, con 21 años cumplidos este mes de noviembre. Suma y… 100.

Las Salas de Conciertos -sí, con mayúsculas- son espacios reconocidos por su valor social y cultural en muchos países europeos. Allí se viven momentos de felicidad colectiva. De lograr una foto con tu artista favorito con el que además te quedas charlando hasta las tantas. Hay un escenario y un público, y el equipo de la sala, claro. Pero al acabar todo el mundo se mezcla. Quien no lo haya vivido no lo entenderá. Se habla mucho de su importancia como lugares clave para el desarrollo de la carrera de los artistas: ¿sabías que Xoel López presentó su proyecto Deluxe en Mardi Gras? ¿Sabías que la primera vez que una sala gallega le dijo a Sidonie: -venid a Galicia que os acogemos en Monte Alto, fue también Mardi Gras?. Y así más de 2450 síes en sus 21 años de vida.

Volvamos a la República, el nombre es un gancho y es una intención. Aquí no habrá reyes ni reinas, estaremos al mismo nivel todas las personas que se sumen a esta asociación cultural que nace con ganas y con ideas, con intención de permanecer en la ciudad durante mucho tiempo. En una semana se han asociado 220 personas. Queremos más. O nos unimos o nos hundimos, es una de las frases que se escucha estos días entre la gente de la música y la cultura de la ciudad. La unión nos hace fuertes y, además, nos da alegría. ¿Quién no echa en falta un buen abrazo? Pues hay miles y miles de personas en el mundo que echan de menos, de una forma obsesiva, un buen concierto en el que sudar cerca de otras personas. En el que cantar y bailar. ¿Quieres vivir en nuestra República?

Escríbenos: acrepublicamardigras@gmail.com. Un formulario y 20 euros te separan de una vida mejor. Créeme.

P.D. La República no tiene ningún tipo de compromiso de permanencia. Siempre podrás regresar a la monarquía. Allá tú.

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