La Sexta blanquea a Juan Carlos. Por Iñaki Anasagasti

El programa se llama Salvados. Lo hacía Jordi Evole, ahora Gonzo. Y este domingo abordó la figura de Juan Carlos de Borbón. Comenzó con Cebrián y Pedro J. Ramírez, siguió con un debate entre Bono y Margallo y terminó con Alfonso Guerra. Todo ellos monárquicos juancarlistas. La mera elección de estos personajes nos indica lo que se buscaba. Ninguno iba a poner en cuestión la monarquía y las posibles críticas a Juan Carlos, eran pecados veniales frente a los pecados mortales que el de Abu Dabi ha cometido. Decir que se aborda el tema, sin hacerlo y manipulándolo.

Particularmente asquerosa me pareció la intervención de José Manuel García Margallo. Su arrogancia, sus continuas mentiras, su ironía chulesca eran vomitivas. Mintió cuando le pregunté en su día y en el pleno dos veces por su conocimiento de Corinna y lo que había dicho que era una gestora de los intereses del estado. A las dos semanas reconoció haber estado con la amante del rey en el Mundo. Demócrata de boquilla no le importó mentir en sede parlamentaria como no le importó mentir el domingo por la noche en la Sexta ante un Gonzo que no se había preparado el programa. Salió vivo uno de los seres más repelente del panorama político hispano.

La entrevista a Guerra fue patética. Yo recordaba aquel Guerra que jugaba a progre y que no iba a las cenas de palacio ni se ponía frac y fue chocante  verlo convertido en un vasallo juancarlistas diciendo que el hecho de que Felipe VI no dijera nada de las cuentas en Suiza de su padre y mantener el silencio por un año, lo remitía a unos jueces que no han dicho nada porque él sabe mejor que nadie  que no pueden actuar. Todo era eso. Los jueces no han dicho nada.

También le recuerdo a Guerra pidiendo las cintas de la trama civil del 23 F, que no han aparecido ni aparecerán y escucharle en la Sexta alabar la actitud del rey aquella noche, sinceramente me dio la foto de lo endeble que es una España que no puede resistir la verdad. También  fue increíble por su chulería la entrevista en 2012 a uno de los ponentes constitucionales, Gregorio Peces Barba que decía con displicencia que los rumores sobre la vida privada del rey  y los negocios solo era ”basurilla de las redacciones”.

La Sexta va de progre pero actúa como instrumento de ciertas fuerzas empeñadas en obstaculizar que una de las etapas más vergonzosas de los últimos años no se investigue ni tengan la menor consecuencia, sobre todo para Felipe VI. Toda una estrategia.

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