No queremos luces de Navidad. Por Manuel Tato

Tremendo golpe le han dado a la economía española, y lo han hecho sin mascarilla quirúrgica, pero sí  con antifaz. Hago esta freflexión asomado a la ventana de mi casa, escuchando el sonido  del agua de la fuente que hay delante de mí hogar. La suave brisa de este viernes otoñal desprende de los árboles, las últimas hojas que dejan desnudas sus ramas, caen como las malas noticias en la hortelería, que hoy, tuvo que poner el cartel de cerrado hasta nuevo aviso.
Juan, el limpiacristales, llora amargamente, es consciente que duramte un mes no podrá trabajar, se refugia en las promesas que cobrará el mes que tendrá parada obligatoria. A las cero cero, como si fuese una marca de cerveza, cierran hostelería y no podrá ejercer su trabajo como autónomo, empresario de una empresa que no generará dinero porque le han cerrado su medio de trabajo. Pedro, el repartidor de pan, lo mandarán para casa, como al repartidor de bebidas, al técnico de la cafetera o mantenimientos varios. La hostelería no solo son cafés, vinos, comidas, de su supervivecia dependen muchas personas:  el vendedor de productos de limpieza, carnicerías, pescaderías, gestorías, placeros, vendedor de vinos y  licores, embutidos y un largo etc. El primero en salir será el camarer@, la señora de la limpieza, cociner@. etc. La hosteleria es generadora de puestos de trabajo, su cierre representa el caos en muchas familias de los hosteleros y personas que dependen de este gremio para poder susistir. Luego vemos en los medios de comunicacion como se castiga a este sector y obsevamos como los autobuses se llenan de personas sin guardar la dostancia social, trenes, aviones, o el metro.

Se repite el drama del primer confinamiento de quienes al quedar sin trabajo, algunos  trabajadores sin prestaciones, no podrán pagar alquileres o hipotecas, y los bancos de alimentos agonizan, no hay suficiente género para repartir a tantas personas necesitadas. En casa el niño juega ajeno a la tragedia familiar, mientras sus padres hacen números para sobrevivir. La suma de recibos ahoga a quienes se quedan sin trabajo, entre ellos,ese recibo de  luz que no podrá pagar, pero los politicos para darle color a la ciudad, se gastan dinero publico en iluminar a  una urbe muerta en vida. Las personas al borde de la exclusión social, les da igual el color que ilumine las callas de la ciudad, caminan absortos en pensamientos con la cabeza baja y los ojos hinchados de tanto llorar..

En el primer confinamiento, los gestores politcos ofrecieron el “oro y el moro” y luego incumplieron todo lo que prometieron, no perdonaron nada y meses más tarde terminamos pagando luz, agua, hipotecas  alquiler, impuestos abrasadores, y demás puñaladas traperas de quien nos decía que estuviésemos tranquilos. Ni izquierda, ni derecha, ni centro, ni otras fuerzas políticas, los mal llamados representantes del pueblo, salvo honrosas excepciones,  dejaron de cobrar sus integros sueldos, dietas y demas prevendas, mientras el pueblo pasaba dificultades. Se ha demostrado que los politícos de todos los colores se han dedicado con sus politicas a destruir al puebo, no a costruirlo con politicas sociales, Ha aumentado el paro y de manera obscena nos dicen que la economía española se va recuperando. Que se lo pregunten a los hosteleros, que tienen sus cajas vaciás y no genererán ingresos.
Estamos en la dictadura de la puiblicidad, de los periodistas mermeleros apoyando a quien les paga, simpre con dinero público, en vez de gastar en sanidad, educación, mejoras sociales, pero fundamentalmente en sanidad. Donde está el dinero de la supensión de las fiestas populares? Queiro suponer, que se está inviertiendo en medidas para mejorar el bienestar de los mas necesitados y paliar los efectos desastrosos, como por ejemplo, el cierre de la hostelería. Basta ya de slogans  politicos. “Estamos con la hosteleria”, menos palabreria y asignen una partida dineraria para apoyarlos en estos dificiles momentos

Una parte de la pobación ha sido culpable de lo que hoy estamos viviendo los españoles, una segunda ola de contagios que tiene asustado a todo un Pais. Pasado el confinamiento se descontroló la situación, los gestores politicos aplicaron la politica del avestruz, irando hacia otro lado, mejor tapar y esperar acontecimientos, que ser contundentes con los irresponsables. Los  inconscientes hacían fiestas en casas, en la calle, para esos perspnajes todo eran palmas, oles y rasgar las cuerdas de una guitarra, con  botellones en la vía publica, etc, todo dio igual.

Los hosteleros, creadores de  puestos de trabajo directos e indirectos, se moviizaron y salieron a la calle, salvo algún esquirol que mantuvo su local abierto, los comercios seguían abiertos, la ciudad dio la espalda a este sector, un sector que genera puestos de trabajo dinero y vuelve a invertir. Cuantos operaciones economicas se cerraron en una comida? Cuantos amores surgieron en una cena o comida?  Cuantas penas, secretos confesamos tomandonos un vino, aguantándonos los profesionaes del sector…..nos pones la última porfaaa!!

Desde esta columna quiero manifestar mi apoyo a todas esas familias y amigos a los que han hecho doblar la rodilla, esa rodilla que ni un mal humor o enfermedad fueron capaces de hacer hincar,  cosiendolos a impuestos. También levanto la voz y me uno como todo ciudadano debería hacer al grito de “Medidas sí, cierres no.

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