Vecinos de la urbanización de O Castelo, Carral, contra las granjas de visones.

Casi 40 vecinos y vecinas de la urbanización de O Castelo, en la localidad coruñesa de Carral, han firmado un documento que la organización de protección animal Tu Abrigo Su Vida presentará mediante una carta dirigida a Javier Gestal Pose, alcalde de Carral, solicitando el cierre de las granjas peleteras de visones del municipio.

Después de años de protestas provocadas por quejas por olores, moscas, ruido, escapes y contaminación por desechos, y varias denuncias interpuestas por hasta 23 vecinos, los residentes locales vuelven a urgir al concello a proteger la vida rural y la salud pública, cerrando las granjas de visón.

Tu Abrigo Su Vida ya se ha dirigido a los diferentes concellos con granjas peleteras activas, incluido el Concello de Carral, pero aún no ha recibido respuesta. Por ello, continuarán en medida de lo posible por las restricciones por COVID-19, recogiendo firmas en todos los núcleos vecinales próximos a las granjas, tanto en Carral como en otros municipios.

Según nos traslada la ONG, los vecinos y vecinas de la comunidad les relataron las siguientes situaciones sufridas:

  • La familia de Alfonso nos contaba como un verano se vieron obligados a comprar insecticidas industriales, tenían que barrer las moscas del suelo, dicen que los olores son insoportables incluso en invierno.
  • Ana, otra de las vecinas nos contaba que los visones que logran escapar se comen los huevos de los halcones, “antes había muchos y están desapareciendo”
  • Samuel, otro de los residentes nos cuenta cómo tenía un gallinero pero lo dejó porque no merecía la pena, no paraban de comerse a sus gallinas.
  • José, uno de los vecinos que había denunciado con anterioridad a la explotación narraba que, como consecuencia de las granjas, muchas familias decidieron dejar la urbanización, tantas que los terrenos prácticamente se llegaban a regalar.
  • Un vecino anónimo también nos contó que los visones llegaron a comerse a su perrita.

Motivos parecidos también han llevado a quejarse, en numerosas ocasiones, a otras comunidades vecinales cercanas a granjas de visones, como es el caso de los vecinos del Barrio Olatz, Mutriku en el País Vasco, o la de Peguerinos en Castilla y León, que afecta a la población madrileña colindante de Santa María de la Alameda.

Los vecinos llevan años sufriendo las consecuencias de las granjas sitas a escasos metros de sus hogares, varias de ellas a menor distancia que la permitida por ley, que son 500 metros. Además, conociendo el degradado estado de los muros de varias de las explotaciones, la cantidad de animales distribuidos en éstas, y la reciente ampliación de una de ellas, el virus podría esparcirse en la localidad a gran velocidad, ya que, según la respuesta que recibió el diputado Juan López de Uralde tras solicitar en el congreso datos sobre las granjas:

“Se ha detectado un “elevado porcentaje” de positivos en COVID-19 en las pruebas PCR realizadas a visones americanos criados en granjas en España. Lo revelan los informes realizados a raíz de varios trabajadores de estos criaderos que resultaron infectados por el coronavirus.”

Según la organización, estas granjas no sólo causan graves estragos en las comunidades vecinales, el medio ambiente y en la biodiversidad, sino que recientemente se ha demostrado su alto riesgo de zoonosis, habiendo infectado ya con COVID-19 más de 250 granjas en Países Bajos, Dinamarca, Estados Unidos, Suecia, Italia y España, además del extremo sufrimiento animal inherente a esta industria.

Las granjas de visones pueden convertirse en “fábricas de virus” que pueden inhibir las vacunas, explica el médico jefe Anders Fomsgaard.

En recientes estudios realizados por Statens Serum Institute en granjas de visones de Dinamarca, se han encontrado hasta 5 mutaciones diferentes del virus, también se ha encontrado la misma mutación en personas infectadas en el área. Estas mutaciones nunca habían sido vistas ni en el país, ni en ninguna parte del mundo. Según Anders Fomsgaard, médico jefe, Diagnóstico especial microbiológico y de virus e Investigación y desarrollo de virus, “El problema es que las mutaciones en estos visones se propaguen en la comunidad e infecten a personas con una nueva cepa del virus que es insensible a las vacunas que están siendo desarrolladas”.

Las granjas peleteras suponen un riesgo enorme para la naturaleza, la salud y bienestar de los animales y potencialmente para la salud pública, por ello la organización Tu Abrigo Su Vida, junto con el apoyo de varias organizaciones animalistas y ecologistas gallegas, han solicitado en numerosas ocasiones a la Consellería de Medio Rural de la Xunta de Galicia que se tomen urgentemente las siguientes medidas.

1.- Hagan pública la lista de granjas de visones inspeccionadas e informen sobre la cantidad de visones a los que se les ha realizado la prueba RT-PCR en cada una de ellas.

2.- Implementen inmediatamente el Sistema de Alerta Temprana utilizado por los Países Bajos, en el que se realizan test RT-PCR semanales a varios cadáveres en cada una de las granjas. El sistema ha identificado un alto porcentaje de los casos de infección en su territorio, evitando graves daños sanitarios y económicos. Mediante el mismo se pueden gestionar a tiempo las posibles infecciones por COVID-19 y evitar el “contagio comunitario”.

3.- Se promuevan urgentemente los cambios legislativos necesarios para proceder al cierre definitivo de estas granjas.

Además del negativo impacto local y el riesgo para la salud pública que suponen las granjas, también existen otros muchos motivos, y de peso, para cerrar las granjas de visones, nos cuenta la ONG.

Existen serias preocupaciones éticas y de bienestar animal asociadas con la cría de visones, que ya han llevado al sector a ser prohibido o eliminado en varios Estados miembros (Austria, Bélgica, Bosnia y Herzegovina, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Reino Unido, República Checa, República de Macedonia, Serbia), lo que demuestra que Europa ha experimentado un desarrollo político y legislativo revolucionario en contra de la industria peletera, existiendo esta misma iniciativa en otros Parlamentos nacionales, que están considerando igualmente la prohibición.

Las granjas peleteras de visones han puesto al borde de la extinción al visón europeo, especie autóctona, a la que desplaza y que es ya el carnívoro más amenazado de Europa, del que en el estado español quedan menos de 500 ejemplares. Esta especie ha desaparecido del 90% de su área de distribución original, víctima de la inclusión en nuestro territorio de la especie exótica invasora que se escapa frecuentemente de las granjas, el visón americano. Cada año se invierten en nuestro territorio enormes cantidades de dinero público intentando controlar las poblaciones de visones americanos, pero se sigue permitiendo la existencia de esta industria, el causante de este problema. Consideramos que una cuestión que supone riesgos e inversiones de dinero público de tal magnitud, debería solucionarse de raíz, clausurando definitivamente estas explotaciones.

La producción de pieles tiene un impacto perjudicial sobre el medio ambiente. El hedor que emanan estas granjas tiene un impacto devastador sobre las comunidades locales cercanas a los establecimientos, pues estos hedores, atraen consigo ingentes cantidades de mosquitos. Además, la escorrentía de los residuos de las granjas de visones causa un gran peligro de polución, ya que puede llegar a contaminar el suelo y las vías fluviales, por la alta concentración de nutrientes que resulta en el desarrollo de algas tóxicas y espumas. Cabe mencionar también la huella de carbono que supone toda la cadena de producción desde el pienso hasta el abrigo, y su común mantenimiento en refrigeración.

 

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