Reflexiones de Manuel Tato…..y sigo aprendiendo

De la vida hemos aprendido, que la elegancia está en el silencio, a ser agradecidos, a perdonar, a mirar a los ojos frontalmente y a tender la mano sin rencor, a llorar en soledad y levantarnos siempre con más fuerza, a cumplir los objetivos y pedir justicia al tiempo, ese que fácil se va y como buen juez insobornable, suele dar o quitar razones.

Aprendimos a respetar decisiones y a tomarlas, a equivocarnos y a pedir disculpas, a entender que nos gusta ser escuchados y también a escuchar, a despreciar a los Judas divulgadores de “noticias” falsas buscando un fin. Aprendí, sí, aprendí a vestirme por los pies y desnudarme con quién lo merece. Aprendí a querer despertarme con una sonrisa a mi lado. Aprendí a no acostarme si el alba no ilumina nuestra mañana. Aprendí a no traicionar a mis palabras, ni a mis principios. Aprendí que en la adversidad, cn una sonrisa, buscar la solución. Aprendí, que con los sentimientos no sé juega, no entiendo a quienes los utilizan como moneda de cambio. Aprendí, que el aroma del perfume anuncia tu presencia.

Aprendí, que el respeto se gana, no sé impone. A que los pétalos de la flor dejan de iluminar cuando pierden los colores. A que la misma lengua que hiere, con perdón, une. A que el diálogo es más importante que el enfado. A qué la ropa y trapos sucios se lavan en casa y no decir que eres feliz cuando tienes ganas de llorar. A aplaudir desde la ventana y a emocionarme, a extrañar, a tener miedo, a que una pareja siempre será cosa de dos. Sin embargo, nunca aprenderé a callarme ante la injusticia. Aprendí a decir no y arrepentirme, en ocasiones, cuando dije sí, y aprendi a quererme.

Este año, a un mes para finalizar, aprendí muchas cosas pero con lo que me quedo es con lo valiente que fuimos ante situaciones tan difíciles y lo duro que está siendo para tanta gente que aún práctica la empatía.

No estará nunca sola

quien sepa estar consigo,

y en un rincón del alma

procure hacerse sitio.

 

Feliz quien sabe hallarse

en ese rincón íntimo,

quien nunca tiene miedo

de hablarse sin testigos

y comprueba que nunca

fue su propia enemigo,

ni nunca vencedora,

ni nunca vencida.

 

Alegre quien sabe siempre

de si ser la amiga,

no hacerse falsa imagen,

ser verdad de si misma,

porque esa persona, sin duda,

acertó su camino,

va seguro en su andar

no es una persona  perdida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.