DESDE LOS CANTONES. La “charanga política”. Por Celso Ferreiro

Nuestra “charanga política” pretende animar el anecdotario nacional con una sonrisa en estos días de balance, cuando los recuerdos avivan la memoria y la vida pública circundante, parapetada en aforismos ideológicos, trata de recluir en gayola a la oposición, deja al desnudo al ciudadano y se pone de manifiesto la carencia de líderes gobernantes. Ministros, senadores, diputados, concejales, etc forman una suerte de personajes facsímiles que, como cénzalos, se resisten a perder su goloso empleo. En nuestra Galicia rural nos acercamos a la tradicional “Feria de los capones” de Villalba y nos suscita, inevitablemente, la figura de Manuel Fraga, cuya memoria prodigiosa le permitía, a los seis años, repetir la homilía del párroco, como aseguraba su coetáneo D. Casimiro Cascudo. Otra anécdota vernácula fue protagonizada por el dibujante Álvaro Cebreiro, personalidad galaica olvidada. Publicó en “El Ideal Gallego” de La Coruña, un chiste ilustrado en el que dos paisanos comentaban “Hai xamón que vira pleitos”. Era entonces fiscal jefe de la Audiencia Territorial D. Pedro González Villamil y sugirió al director del periódico que, en la próxima entrega, Cebreiro paliara cualquier malévola interpretación. Cebreiro envió la misma ilustración con el siguiente texto: “Un xamón só non vira pleito, teñen que ser dous”. En la “celtiberia nacional” destaca el episodio del entonces alcalde de Pozuelo de Calatrava. Domingo Trigueros que para tomar mejor el pulso del pueblo, utilizaba el Club de alterne de la localidad. Voy de miranda-aseguraba-pero siempre vuelvo a casa para montar a la jaca” Salió respondona la Secretaria de Igualdad del PSOE de Castilla La Mancha, cargo que ejercía Doña Nieves Arriero. Pero lo más esperpéntico fue la asistencia del alcalde manchego al sepelio de una de las señoritas, que ejercieren el Club referido. El Sr. Trigueros hubo de soportar con entereza que la concurrencia se acercara a darle el pésame. Algo falla en la película de la vida actual, sobre todo en la política, cuando los gobernantes se distraen en parodias legislativas de las costumbres, que nos estremece pero no provoca la risa. Estamos seguros que Valle Inclán no estaría dispuesto a llevar una vela en esta charanga política.

OTROSIDIGO

La utopía retro es la cultura dominante. Vivimos en la era del Internet y el ordenador, que nos evitan el maestro presencial y se aleja de las Humanidades. Es el paradigma de la receptividad sin consecuencias. Estar enterado no es estar educado. El intelectual francés Jean Cau fue más allá: “Cuando desaparecen los señores, la sociedad es de esclavos”

 

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