Expolio, la muestra de Acampa en A Coruña, documenta el saqueo de recursos como el coltán, el petróleo o la arena del desierto en el continente africano

En África abundan los ejemplos de explotación masiva de bienes naturales por parte de grandes compañías y grupos extranjeros. Los  beneficios multimillonarios que este negocio genera no revierten en la  vida de las poblaciones locales. Por el contrario, contribuyen a acrecentar su pobreza, además de alimentar guerras, guerrillas y corrupción política y civil, el cóctel que está detrás de la mayoría de los movimientos migratorios que tienen su origen en el continente, como el que estos días se registra en las islas Canarias

A lo largo y ancho del continente africano abundan los ejemplos de explotación masiva de recursos por parte de grandes compañías y grupos extranjeros, cuyos beneficios multimillonarios lejos de revertir en la calidad de vida de las poblaciones locales, profundizan su pobreza, además de alimentar guerras, guerrillas y corrupción política y civil. Es decir, el cóctel que está detrás de la mayoría de los movimientos migratorios que tienen su origen en África, como el que estamos viendo estos últimos meses hacia las islas Canarias. La exposición Expolio, que ocupa el frente de los Jardines de Méndez Núñez de A Coruña hasta el próximo 14 de diciembre, dentro de la IV edición de Acampa pola Paz e o Dereito a Refuxio, nos acerca a algunas de estas prácticas de saqueo: la extracción de coltán en la República Democrática del Congo, los pozos petrolíferos del Delta del Níger o los fosfatos y la arena en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos. Las exposiciones las firman los fotoperiodistas Judith PratAkintunde Akinleye, y Luis de Vega, respectivamente. La muestra puede visitarse también virtualmente a través la web de la red Acampa www.redeacampa.org o de la plataforma www.peopleartfactory.com.

La gran riqueza natural del  Congo  es también su condena. El subsuelo de este país africano es rico en buena parte de los minerales necesarios para la fabricación de la mayoría de las nuevas tecnologías. Alberga, por ejemplo, el 80 por ciento de las reservas mundiales de coltán, un mineral fundamental para el desarrollo de la telefonía móvil, la fabricación de ordenadores, de armas inteligentes y para la industria aeroespacial. Multinacionales de todo el mundo se benefician de la extracción de este “mineral de sangre” y otros recursos como el cobalto, favoreciendo al mismo tiempo la proliferación de multitud de grupos armados, financiados y al servicio de estos intereses y que están detrás del conflicto y la violencia que asola el país desde hace décadas. Las fotos de Judith Prat muestran la realidad y las condiciones extremadamente duras y peligrosas en las que trabajan los mineros, muchos desplazados internos. Las jornadas de trabajo pueden llegar a las 17 horas diarias, cuando no más y los  salarios apenas llegan a los 7 dólares. Un grupo de familias congoleñas ha denunciado en Estados Unidos a las grandes empresas tecnológicas como Apple, Google, Microsoft, Dell o Tesla por el uso de trabajo infantil forzado y la muerte de niños en minas de de la República Democrática del Congo.

“Dios negro” 

El contraste entre beneficios multimillonarios  y pobreza extrema en África también está presente en la muestra que firma el fotoperiodista nigeriano Akintunde Akinleye. Sus instantáneas reflejan la extracción de petróleo en el Delta del río Níger, una actividad que lleva décadas reportando miles de millones de dólares de beneficio a petroleras extranjeras y a las élites nigerianas, mientras las poblaciones locales de los países del entorno del delta siguen en la más absoluta pobreza, al tiempo que han visto como los pozos y el transporte del crudo, del “dios negro”, devasta sus tierras ancestrales. Akinleye es el autor de la  icónica fotografía de un hombre que se enjuaga el hollín de la cara en el lugar de la explosión de un oleoducto en Lagos, en diciembre 2006, y que costó la vida de 269 personas. La imagen recibió en el año 2007 el prestigioso premio World Press Photo.

Más próximo a nosotros, no solo geográficamente, ya que se trata de la última colonia española, es el caso de la explotación de recursos en el Sáhara Occidental, cuya riqueza económica está en la base de la ocupación marroquí hace ya 45 años (marcha verde). Un conflicto irresoluto desde entonces, por la inacción de la comunidad internacional y de España en particular y que se ha reavivado en las últimas semanas. Las imágenes del fotoperiodista español, Luis de Vega, muestran la situación tanto de los saharauis que viven en los territorios ocupados, víctimas de la represión de Marruecos, como de las miles de personas refugiadas que habitan, desde hace casi medio siglo, los campos de Tinduf (Argelia), en medio del desierto. Entretanto, Marruecos lleva casi cinco décadas expoliando los recursos de los territorios ocupados, ricos  en fosfatos y pesca. Hasta la arena del desierto, que se usa para la regeneración de playas y la construcción en nuestro país, es un próspero negocio para el país ocupante. De todas estas actividades se benefician también grandes empresas españolas. En una de las fotografías que se exhiben en la muestra puede verse el largo muro (se calcula que mide entre 2.000 y 3.000 kilómetros) que el Reino alauí ha ido construyendo a lo largo de los años para separar la zona de la ex colonia controlada por Rabat de la zona bajo control del Frente Polisario.

JUDITH PRAT/ Coltán 

Foto: Judith Prat

La fotógrafa aragonesa, Judith Prat, ha trabajado en los últimos años documentando conflictos y situaciones sociales en África, Oriente Medio y América Latina. Su objetivo ha captado las consecuencias de la extracción de petróleo en Níger, la violencia de Boko Haram en el noreste de Nigeria y la vida de los trabajadores agrícolas mexicanos en Estados Unidos. También ha documentado el drama de la población siria en busca de refugio, el feminicidio en Ciudad Juárez (México), el conflicto en el Kurdistán y recientemente la pandemia del Covid-19 en España. Forma del Colectivo 4F de mujeres fotógrafas. Obtuvo en año 2017 el Premio Artes&Letras de fotografía y sus trabajos han sido reconocidos en numerosos festivales y concursos internacionales. Publica en  numerosas revistas y medios de comunicación españoles y extranjeros como el New York Times, Al Yazeera, The Guardian, Vice, Woz, El Mundo, El Confidencial y El Periódico, y sus fotografías se han expuesto, además de en España, en ciudades como Quebec, Moscú o Avignon.

AKINTUNDE AKINLEYE/ Refinerías del Delta Bush 

Foto: Akintunde Akinleye

Akintunde Akinleye trabaja para la agencia Reuters en Nigeria, su país natal. Ha sido el primer fotógrafo nigeriano en recibir el prestigioso premio World Press Photo. Lo obtuvo en el año 2007 con la icónica fotografía de un hombre que se enjuaga el hollín de la cara en el lugar de la explosión de un oleoducto en Lagos. En 2012, Fue nominado al premio de fotografía Prix Pictet sobre sostenibilidad por su trabajo “Delta, un humedal en fuga”. El fotógrafo nigeriano ha asistido a conferencias y seminarios sobre fotografía editorial y documental en Etiopía, Kenia y Lagos y ha realizado presentaciones de su trabajo y artículos en universidades de Estados Unidos, Europa y otros lugares del mundo. Actualmente se dedica a proyectos relacionados con la cultura y las tradiciones africanas.

LUIS DE VEGA/ Los dos lados del muro 

El fotógrafo y periodista sevillano Luis de Vega nos acerca en Acampa 2020 a la realidad  de uno de los conflictos más olvidados del mundo, el que mantiene el pueblo saharaui por su independencia y la recuperación de sus tierras, objeto también de un expolio salvaje de recursos: pesca, fosfatos, arena…, del que se benefician los ocupantes. De Vega ha trabajado durante las últimas dos décadas en una treintena de países. Durante esta dilatada trayectoria ha documentado desde la crisis del Sáhara, las Primaveras Árabes de Argelia, Marruecos y Libia, los movimientos migratorios entre África y Europa y la guerra de Irak hasta el conflicto entre Palestina e Israel, el éxodo de los albaneses de Kosovo desde la frontera de Macedonia y la crisis de los refugiados entre Hungría y Serbia. 

Foto portada: Judith Prat

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