La galaxia del whatsapp. Por José Manuel Dapena Varela

Abogado
Sin duda por las fechas que corren (diciembre de 2020) encontrarse entre los veintiséis millones de potenciales fusilados te deja el cuerpo destemplado. En estas latitudes en diciembre llega el invierno. También en estas latitudes, con el 2020, retornó el pasado (o siempre estuvo ahí, vete tú a saber).

Viví el 23-F (de 1981) con dieciséis años recién cumplidos. Pensaba que, a estasalturas de nuestra historia (transición de una dictadora a la democracia) y de estos tiempos (tránsito del siglo XX al siglo XXI), los “ruidos de sables” eran reliquias o vestigios trasnochados. Para algunos parece que no. Pero hoy, como entonces, la nostalgia es el camino más idóneo para ir a ningún sitio.

Pasamos de “elefantes blancos” y operaciones “Galaxia”, a “albatros” y manifiestos de abajo firmantes; de noche de transistores, a grupos de whatsapp. Conocíamos, por las redes sociales, los desatinos y los peligros de los grupos de whatsapp del “cole”, del trabajo, de las pandillas, …, de las promociones: mensajes desafortunados, fotos de equívoco destino, …, y ahora desahogos cavernícolas y antidemocráticos. El respeto a la libertad de opinión no equivale a que todas las opiniones sean igualmente respetables. Hay opiniones deleznables y condenables. Ahora bien, si quien fuera su Mando Supremo confunde de modo palmario libertad con libertinaje, no es de extrañar que algunos de sus antiguos subordinados puedan añorar la dictadura viviendo en democracia.

¿Sería imaginable algo similar en Francia, Italia, Alemania, Reino Unido….? Vergüenza ajena deben de estar pasando muchos en maniobras u operaciones conjuntas de la OTAN, en cuarteles de Bruselas…

El año 2020 está siendo un cúmulo de infaustas sorpresas, una auténtica caja de Pandora. De la mitología griega que tanto gusta a IDA proviene la historia de la caja de Pandora. Cuentan que Zeus, deseoso de vengarse de Prometeo por haber robado el fuego y habérselo dado a los humanos, presentó a un hermano de éste (Epimeteo) una mujer llamada Pandora, con quien se casó. Como regalo de bodas, Pandora recibió una caja, con instrucciones de no abrirla bajo ningún concepto. La curiosidad pudo más que las prescripciones y decidió ver qué había dentro. Al abrir la caja, escaparon de su interior todos los males del mundo. Cuando consiguió cerrarla, sólo quedaba en el fondo el espíritu de la esperanza, el único bien que los dioses habían metido en ella.

Al final la esperanza es lo último que se pierde. Agarrémonos, pues, a la esperanza. Vivir sin esperanza es morir en vida. También es duro, muy duro, cuando solamente queda la esperanza.

Cuidadín con mirar para otro lado. Las malas hierbas, si no se arrancan, pueden prender y acabamos en las cunetas.

2 comentarios

  • Alfonso Gonzalez

    Totalmente de acuerdo. Qué triste que todavía haya personas que crean que España solo les pertenece a ellos y que para sacarla adelante piensen que eliminando a 26 millones (que se dice pronto) seriamos una gran potencia. Ya de entrada esas manifestaciones son un delito y deberian tener su condena. Somos mas patriotas los que cada dia nos levantamos para trabajar en lo que sea que estos que aplauden la corrupcion, la evasion fiscal o los privilegios para unos pocos. Y no nos ponemos banderitas en la solapa.

  • Dionisio de Ana Prieto

    Magníficamente expresado. Enhorabuena. Y yo también me quedo con la esencia de la esperanza,. O lo.q es lo mismo, para mí: la utopía

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