Poemas de Manuel José Águila Martín

Manuel José Águila Martín (Montornés del Vallés, Barcelona 1977). Licenciado en Historia del Arte (Universidad Autónoma de Barcelona), ha sido aficionado desde su infancia a la pintura y el dibujo, como también a la lectura, en especial novela.

Desde hace algún tiempo es aficionado también a la poesía. Es admirador de Jorge Luis Borges o Miguel Hernández entre otros. Hace varios años que reside en Puebla (México).

MÁGICA NOCHE 

Mágica será la noche venidera

que a los corazones hará soñar,

perfumando de bendiciones

los hálitos de vida que acontecen

tras cada empañado ventanal

a través de todos los rincones

que tiñen las luces de esta ciudad,

mientras colma de emociones

a su radiante paso la estrella

que anuncia anhelante la noticia

volando apresurada hacia el portal,

esa que por los cielos resplandece

y que desciende a alumbrar

las nobles pasiones que florecen

por jardines cincelados de azahar,

la que danza libre y a su vez entona

al compás de melódicos acordes

palpitaciones de un canto a la Navidad

A LA NAVIDAD 

Bulliciosas calles y plazas ambientadas

de luces que no cesan de alumbrar,

villancicos en las casetas decoradas

y vino caliente para el rigor invernal,

esquinas con puestos de castañas asadas

y niños junto a escaparates con regalos,

redoblan las campanas de la catedral

anunciando que la misa ha comenzado,

árboles alineados que exhiben recatados

la desnudez de sus ramas nevadas,

algarabía hogareña, jolgorio familiar,

reencuentro con los seres añorados…

vamos juntos a pasear, es un día especial,

ven conmigo, abrígate y toma confiada mi mano…

Te lo digo porque hoy es Navidad…

Te lo digo porque es día de amar y ser amado.

MOMENTO 

¿Qué harás en este momento,

qué dirección tomará tu mente

en este preciso instante…?

agónica es la tarde con el retrato

que me acompaña de tu mención,

y el rumbo de mi frágil razonamiento

se antoja cada vez más asaltante…

¿Habrás olvidado los áridos pavimentos

que sólo albergaban lodazales

y que nos vieron saltar sobre ellos?

¿Guardarás recelosa aquellos juramentos

todavía en el núcleo de tu pecho?

¿Colgará aún de tu cuello el amuleto

que contemplaban las lloviznas

mientras salpicaban la seda de tu pelo?

Y mientras, permanecen las briznas

de hierba clamando al firmamento

que la luz de sus constelaciones

sea reflejada así en la tierra

como en el raso y vasto cielo…

¿Seguiré siendo vestigio cuerdo

alojado en tus ratos de hastío,

el causante de tu rostro empañado

que sigue invocando lejanos recuerdos…?

AÑORANZAS 

A dónde se fueron mis primaveras,

las que añoro ahora tras la vitrina de cristal,

dónde quedaron los recortes de cartulina,

aquella mirada inocente y mi bata de colegial…

migró la lluvia sobre los charcos, la satisfacción

de horas muertas y mis rodillas peladas de jugar,

los posters que decoraron mi habitación…

A qué lugar se ausentaron sin avisar

las aventuras de Espinete y Don Pimpón

y en qué cajón de qué pupitre dormirá la canción

que me ordenaba ir cada noche a descansar…

la verdad, no lo sé… y así, sin más, todo se esfumó,

se amargó la dulce bolsa de golosinas,

se pitó el final de la pachanga de balón,

se cerró el cajón con mi colección de pegatinas…

Todo al fin se redujo a posos de café, prisas y obligación,

lo que en argot adulto se denomina madurez,

que con rectitud quiere borrar lo que fue

encumbrar la plenitud de aquella vez….

Vosotras primaveras, que con vuestro resplandor

me transportáis como torrente de río al pez,

guiadme hasta la vejez con inocencia y candor

y que mi vuelo liberado eluda el empeño opresor,

ayudadme a seguir el resto de mis días libre y soñador

como libre vuela por los aires el trinar del ruiseñor

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