Ante la anunciada huelga de ELA para febrero. Por Iñaki Anasagasti

En tiempos de desconcierto producto de algo tan desconocido y poco usual como una  pandemia con muertos y  alerta sanitaria, de escasez económica, es tan malo la existencia de tiburones económicos que quieran enriquecerse aprovechando el mal ajeno como poner en cuestión todo lo existente sin tener en cuenta el contexto. Y me refiero al anuncio de huelga en todo el sector público vasco por parte de ELA para finales  de febrero. Al parecer este dato de la existencia de un virus que mata, les trae al pairo. Lo importante son sus reivindicaciones, que pueden ser muy importantes y necesarias pero me imagino que antes deberían agotar algo imprescindible en una sociedad civilizada como es la negociación.

Sin dejar de respetar el derecho a la huelga como un instrumento reconocido   pese a sus anacronismos, sus piquetes violentos y sus errores, las organizaciones sindicales han hecho posible que los trabajadores disfruten  de unas condiciones laborales que han dignificado a la persona  como tal y le han permitido desarrollarse y contribuir al propio avance de la sociedad .

Pero no es hoy el caso de ELA. No es un sindicato en la actualidad de compromiso, negociación y defensa de los intereses de los trabajadores y del bienestar general sino tan solo de confrontación y muchas veces de la confrontación por la confrontación. Acuerdos sobre los Ertes logrados en Madrid  entre sindicatos, patronal y gobierno serían imposibles aquí.

ELA nació en 1913 del seno del PNV, pero hoy de aquella ELA no queda nada. Vaciaron su contenido y se quedaron el nombre histórico algo que confunde al personal. Deberían llamarse Sindicato Revolucionario de las Tierras Vascas SRTV. Sería más expresivo, porque hoy ELA es  la correa de transmisión de Bildu para quien la mejor política es la de la tierra quemada. El todo o la nada.

El asunto no es privativo de ELA sino está encuadrado en la negativa de Bildu en  pactar unos presupuestos sociales que curiosamente aprueba en Madrid y en Navarra y en su meta de “desalojar” al PNV de todo. No hay que engañarse. Ante esta realidad fácilmente constatable Martin Lasa analizaba esta filosofía cainita de la siguiente manera:

“Es importante que Bildu siga en sus trece. Es importante, porque mientras continúe con su negativa al futuro y se siga aislando en su burbuja, ésta será cada vez más pequeña y habrá más gente que le siga abandonando en su marginalidad.

La realidad es que Bildu en sus diversas denominaciones, jamás ha llevado a la práctica política abertzale. Política abertzale publicitada, en palabras vacías una y otra vez y abandonada completamente en la práctica, en un bucle infinito de dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.

Pero el tiempo, juez definitivo al final, pone las cosas en su sitio. Pasados los años, es complicado encontrar algún logro en la autodenominada izquierda abertzale que haya conseguido algo positivo para este País. Muertos, cárcel y exilio, no cuentan.

No al progreso, no a la modernidad, no al futuro.

Cuando el futuro les ha arrastrado, han pasado a defender lo que antes repudiaban, desde el ir a Madrid a hacer política, hasta colocar la bandera española en los ayuntamientos.

Si hubieran acertado en su diagnóstico con su matraca de PNV español, por haber ido al Congreso y Senado en Madrid y por haber colocado una bandera impuesta y no deseada, ahora evidentemente Bildu sería español de los de pura cepa.
Contradicciones evidentes en quienes no consiguen nada de nada. Ni tan siquiera vaciar las cárceles, su objetivo prioritario desde hace no se sabe ni cuantos años.

Lo que si está claro que es Bildu es una negación de lo posible y de lo positivo. Un intento de meter a este Pueblo en experimentos de revoluciones trasnochadas de hace más de 100 años para vivir sin prensa, sin partidos, sin sindicatos y guardando colas, con empleos abundantes en camisas pardas y policía política.

No les veo yo mucho futuro a estos bolcheviques de salón, encerrados en su burbuja del no y alejándose de su Pueblo con aceleración constante en busca de que todos vivamos mucho peor.”

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