Bildu no quiere pactar con el Gobierno Vasco ni la hora. Por Iñaki Anasagasti

Pedro  Azpiazu, Consejero de Economía y Hacienda, está realizando la ronda de consultas para saber si, además del PNV y PSE con mayoría absoluta, distintos Grupos de la Cámara están dispuestos a apoyarlos. Es la ley más importante del año y donde se plasma la voluntad de un gobierno a la hora de llevar adelante políticas concretas y, en este año pandémico, la situación sanitaria y el superar la grave crisis económica que nos está haciendo vivir el maldito virus, parece son las prioridades.

Es verdad que el actual gobierno tiene mayoría en la Cámara con lo que los presupuestos están asegurados pero Azpiazu mueve ficha y desea que en una situación casi límite los presupuestos sean de toda la Cámara. En situaciones como las que se viven el arrimar el hombro, el no hacer oposición a tumba abierta, el marcar prioridades parecería lo sensato, mucho más al inicio de una legislatura de cuatro años. Tiempo hay para la crítica a tumba abierta.

Dice el refrán que los hombres y los rocines cada uno va por sus fines y en general, todos los Grupos se han mostrado propicios a escuchar e incluso a acordar sabiendo que en negociaciones de este tipo lo importante es que te acepten partidas que luego puedan venderse y salvar la cara. Es lo normal. Pero para Bildu no lo es.

Tampoco para Podemos. Pilar Garrido, la jefa de quien dijo que el PNV era “la derecha casposa” ha dicho este lunes que teme que el gobierno aplique el rodillo, palabra mágica. Rodillo que dio el ciudadano vasco con su voto, rodillo que no le dieron ni a Podemos ni a Bildu. Y es que la democracia tiene sus reglas. Una de ellas es que gobierna la mayoría, con respeto a las minorías. Y en eso está el Gobierno Vasco.

El 11 de Noviembre del año pasado Arnaldo Otegi marcó el campo. ”El PNV tiene un problema. Tiene que mirar a la cara de los abertzales de este país y decirles que va a sacar las cuentas con el PP y el PSOE”. Una vez más hizo de adivino porque nadie del PP había dicho que apoyarían esas cuentas y al decir lo que dijo se descartaba como Bildu y le pedía a Podemos que no lo hiciera. Lo mismo que ELA. Algo incomprensible en democracia.

Posteriormente ha jugado a la yenka, aunque en Madrid no le haya importado sacar adelante unas cuentas donde estaba implícito el 155, la Casa Real, la policía, guardia civil, ejército, la Y  y demás. Ley del embudo a gogó. Para mí lo ancho, para ti lo agudo. En Madrid si, en Gasteiz, no. Fuera PNV!!!

A Bildu le horroriza el Pacto en la CAV. Su estrategia es la de acusar al gobierno Urkullu de apisonadora, vender la moto que ellos son la única alternativa para este país para “desalojar” al PNV y que solo ellos se ocupan de lo social cuando el presupuesto social de este gobierno, sanidad, educación, acción social se  lleva el 85% del mismo. Repite una mentira muchas veces para que termine calando.

Es una lástima pues Bildu pierde la oportunidad de presentarse como un partido útil, serio, con argumentos y no pidiendo el oro y el moro sabiendo que los dineros, como las habas, son contadas y siempre hay que elegir.

Finalmente. Cuando uno quiere llegar a un acuerdo con alguien no se pasa el trecho hablando mal de quien negocias, salir con cara de fastidio, no presentar alternativa lógica y posible alguna e ir vendiendo que los únicos que saben de sanidad, educación y bienestar social son ellos. Triste manera de analizar la realidad demostrando que lo de Bildu no es el pueblo sino sus objetivos. Y, ya se sabe, el fin justifica los medios. Si siguen así van a tener que cambiar su lema de”¡Iraultza ala hil! “ a “Cuanto peor, mejor”

Es lo que hay, Sra. Baronesa.

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