Éxito de “Coñece os Camiños”, de la Orden del Camino de Santiago, en Palas de Rei (Lugo)

Por Roberto L. Moskowich

Continuando con el ambicioso proyecto divulgativo “Coñece os Camiños”, la Orden del Camino de Santiago, a la que tengo el honor de pertenecer, ha celebrado una Jornada de promoción del Camino Francés, en Palas de Rei (Lugo), cumpliendo con todas las medidas sanitarias facilitadas por Sanidad.

Durante el acto de apertura, el Alcalde de Palas, Pablo-José Taboada, dio la bienvenida y agradeció la colaboración del Xacobeo y la Orden del Camino de Santiago, informando de la estructura de atención al Peregrino con la que cuentan, y el Vicepresidente Ejecutivo de la Orden, Alejandro Rubín (a la derecha, en la primera fotografía), comentó que este proyecto tenía el objetivo de que la población conociera la historia, los datos y los valores del Camino.

Las conferencias de Jesús-Francisco Ares Vázquez, Pablo Rivera Búa y Bruno de Llano Gómez-Ulla, han contribuido a seguir difundiendo la cultura del Camino de Santiago, acercando al público la riqueza y valor del Camino Francés, así como la gran importancia de la sostenibilidad.

Las actuaciones de la Asociación Cultural Palacio do Rei y el dúo formado por Lucia Pérez y Xabier Vizcaíno han servido como complemento a las ponencias.

Ya por la tarde, los asistentes han disfrutado de una visita guiada al Castillo de Pambre y a la Iglesia de San Salvador. Tal cual, se lo cuento.

Hace unos días, por medio de mi excelente amiga Carmen Sánchez, Psicóloga de la Xunta de Galicia, recibí lo que opina la gran escritora chilena Isabel Allende sobre la pandemia del maldito Coronavirus:

“Desde que murió Paula (mi hija), hace 27 años, he perdido el miedo a la muerte. Primero, porque la vi morir en mis brazos, y me di cuenta de que la muerte es como el nacimiento, es una transición, un umbral, y le perdí el miedo en lo personal. Ahora, si me agarra el virus, pertenezco a la población más vulnerable, la gente mayor, tengo 77 años y sé que si me contagio voy a morir. Entonces la posibilidad de la muerte se presenta muy clara para mí en este momento, la veo con curiosidad y sin temor.

“Lo que la pandemia me ha enseñado es a soltar cosas, a darme cuenta de lo poco que necesito. No necesito comprar, no necesito más ropa, no necesito ir a ninguna parte, ni viajar. Me parece que tengo demasiado. Veo a mi alrededor y me digo para qué todo esto. Para qué necesito más de dos platos.

“Después, darme cuenta de quiénes son los verdaderos amigos y la gente con la que quiero estar. ¿Qué crees que la pandemia nos enseña a todos? Nos está enseñando prioridades y nos está mostrando una realidad. La realidad de la desigualdad. De cómo unas personas pasan la pandemia en un yate en el Caribe, y otra gente está pasando hambre.

“También nos ha enseñado que somos una sola familia. Lo que le pasa a un ser humano en Wuhan, le pasa al planeta, nos pasa a todos. No hay esta idea tribal de que estamos separados del grupo y que podemos defender al grupo mientras el resto de la gente se friega. No hay murallas, no hay paredes que puedan separar a la gente.

“Los creadores, los artistas, los científicos, todos los jóvenes, muchísimas mujeres, se están planteando una nueva normalidad. No quieren volver a lo que era normal. Se están planteando qué mundo queremos. Esa es la pregunta más importante de este momento. Ese sueño de un mundo diferente: para allá tenemos que ir.

“Y reflexiono: Me di cuenta en algún momento de que uno viene al mundo a perderlo todo. Mientras más uno vive, más pierde. Vas perdiendo primero a tus padres, a gente a veces muy querida a tu alrededor, tus mascotas, los lugares y tus propias facultades también. No se puede vivir con temor, porque te hace imaginar lo que todavía no ha pasado y sufres el doble. Hay que relajarse un poco, tratar de gozar lo que tenemos y vivir en el presente”.

Como deseo lo pueda hacer pronto y bien, debidamente recuperado, mi excelente amigo Julio de la Sierra Arroyo, conocido ex realizador de Televisión Española y uno de los “fijos” en las celebraciones de mis dos cumpleaños que, a causa de un fallo renal, lleva una larga permanencia en el Hospital Universitario de La Coruña (CHUAC), según vemos en la primera fotografía que ilustra esta información.

Sobre mi artículo en torno al 18º Aniversario de la muerte de Camilo José Cela, único Premio Nobel gallego, esto es lo que escribió Xosé Farruco: “Roberto non sei si sabes que exinten cartas escritas de Camilo José Cela, onde el mesmo confirma ser un comisario do rexime que denunciarba a republicanos galegos, para mandalos o paredón. Por tanto, si é lembrado como premio Nobel daquela maneira, copiando o parecer de outros, tamén debería ser lembrado como un chivato da dictadura contra a democracia. Non crees companheiro. Cumprimentos”.

Guasapo de la pintora Rosa Guisán: “Si me permites, una pregunta. ¿Por qué antes cuando venias a una exposición hacías un reportaje personal de la obra y el artista que yo podía compartir como crítica de Arte en Arga y desde hace un tiempo lo incluyes en tu publicación diaria con otras noticias?. Así no me permites compartirlo. Una pena”. Mi respuesta: “A petición de lectores y Directores de los periódicos amplié el contenido de mis artículos, que dejaron de ser monográficos desde hace mucho tiempo. Pero puedes editarlos, y quedarte solamente con lo que te interesa. Besos”.

Finalizo por hoy, pero les prometo que seguiré publicando más crónicas de este “Estado de Alarma-Toque de queda”, que estoy deseando que se acabe de una puñetera vez. ¡¡¡Mientras el cuerpo aguante!!!. (Fotos: Lajos Spiegel

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