Lo único que saben decir BILDU, Podemos y ELA. Por Iñaki Anasagasti

En política hay dos pilares fundamentales. La principal es que  la política es el arte de lo posible. Y en segundo lugar y no menos importante es que tienes que aceptar tu posición relativa. Y la posición relativa es para los tres partidos es que no ganaron las elecciones y no forman gobierno. El PP lo sabe, Podemos remolonea porque gobierna en Madrid, pero Bildu no lo termina de aceptar y está haciendo un tipo de oposición alejada de la realidad, infantil y muy poco inteligente. No ganaron las elecciones, aunque actúan como si las hubieran ganado. Es el colmo de la distorsión  ELA y LAB, los pepitos grillos  de la revolución pendiente les dicen a estos partidos que no aprueben presupuesto alguno del Gobierno Vasco y se preparen para una primavera roja calentita.  Se presentan a las elecciones y luego actúan como si tuvieran la mayoría.

Es la deformación democrática que vivimos. Y que a algunos les parece normal, mucho más en tiempo de aguda crisis sanitaria y económica. Vale todo.

Por eso estoy seguro que  ni aunque se hubieran aceptado todas las  enmiendas de Bildu y Podemos hubieran aprobado los presupuestos porque ellos están a otra cosa, aunque su irresponsabilidad absoluta en tiempos de pandemia les lleve a hacer la demagogia más barata y utilicen la argumentación más mentirosa. Bildu aprueba en Navarra y en Madrid los presupuestos, pero en la CAV, no. Y Podemos, que gobierna en España tiene presupuestos porque el PNV los apoya, pero aquí su miedo escénico de progresistas de salón de Galapagar se lo impide. Ya dijeron que el PNV era la derecha casposa. Y en eso estamos.

EH Bildu, lo que ya sabíamos, presentó el martes, en el Parlamento vasco la enmienda de totalidad al presupuesto del Gobierno vasco para 2021 y, junto con ella, 36 enmiendas parciales y siete más al articulado de la ley. En total, la falsa coalición (Ea no pinta nada) plantea cambios en las Cuentas por un valor de 429 millones de euros. Casi nada. Un nuevo presupuesto.

Para posibilitar esas inversiones, las enmiendas de EH Bildu contemplan cuatro grandes fuentes de financiación. Por una parte, ha citado nuevamente los 140 millones reservados en el presupuesto «sin ningún destino definido, que irían a reforzar el sistema de salud» y la otra vía serían los 200 millones del remanente que permitirían financiar el Plan de Rescate.

Asimismo, también cree que se podrían usar las partidas presupuestarias dedicadas a grandes infraestructuras como el metro de San Sebastián que «hoy no son ni necesarias ni urgentes». Junto a ello, aboga por la desaparición de SHESA porque, en el ámbito de la energía, toda la inversión pública debe centrarse en las renovables.

Por su parte, el grupo parlamentario de PP+Cs (otros que tal bailan) ha registrado este martes una enmienda de totalidad para pedir la devolución de los presupuestos 2021 al Gobierno Vasco, así como 813 enmiendas parciales porque cree que «hay una alternativa» a las Cuentas del Gobierno de Urkullu.

Según ha explicado, han registrado una enmienda a la totalidad porque creen que «hay una alternativa» a las Cuentas del Gobierno de Urkullu. Barrio ha criticado que los presupuestos son «falsos» porque no incluyen lo que se percibirá por los fondos de recuperación europeos y están «falseados» porque las previsiones de recaudación que incluyen «están desfasadas».

Y como no podía ser menos el  secretario general de ELA, Mitxel Lakuntza, ha criticado la «falta de determinación» del Gobierno Vasco al no incluir una mayor inversión en los presupuestos 2021 para hacer frente a una situación tan extraordinaria como la pandemia. En su opinión, el Ejecutivo vasco ha tenido «solo una consigna, que es gastar lo menos posible pero hacer toda la propaganda posible».

En una entrevista concedida a Radio Euskadi,  Lakuntza ha aludido asimismo al rechazo a aprobar dichos presupuestos expresado por parte de EH Bildu y Elkarrekin Podemos.

En ese sentido, el líder sindical vasco ha echado en falta en ambas formaciones «una lectura crítica más de fondo y frontal a estos presupuestos», ya que, en su opinión, parece que «hay un complejo en no querer rechazar abiertamente estas cuentas». Leña al fuego.

Como se ve siguen añorando la «primavera roja», más huelgas, más paros, más confrontación algo que no se puede hacer en los países cuya ideología ellos defienden con su sindicalismo de trinchera.

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